Un claro mensaje

Enrique Piñeyro
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6 de junio de 2012  

Como diría Serrat, hoy es un gran día para la Argentina. La Corte Suprema revocó el fallo de la Cámara de Casación contra Fernando Carrera, en el caso de la llamada "masacre de Pompeya". Lo hizo casi por unanimidad, ya que el único voto que no adhiere a la mayoría cita la inadmisibilidad planteada por el articulo 280, sin poner en duda la inocencia de Fernando. Sus abogados habían acudido en queja a la Corte alegando arbitrariedad manifiesta. Con su fallo, la Corte les dio la razón.

Es un mensaje muy claro para el Poder Judicial y para la policía. Pero en lo personal lo que más valoro es que es un mensaje muy claro para todos nosotros: la ciudadanía.

Y el mensaje es que cuando nos paramos frente a los poderes del Estado y le decimos que no estamos dispuestos a aceptar la injusticia, estos poderes terminan aceptando el planteo. Y digo que este fallo de la Corte es un triunfo ciudadano, porque fueron miles las personas que colaboraron para revertir esta injusticia. Ciudadanos valientes como Juan Diego Domínguez, que después de ver la película se contactó para decir que él estuvo ahí, que Carrera jamás disparó un tiro sino que lo fusilaron; Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, que me acompañaron a la Corte para presentar un video probando la inocencia de Carrera; Manuel Garrido, que me ayudó a tomarles declaraciones a los testigos que fueron apareciendo.

Otro de los hechos más conmovedores de este largo recorrido es la grabación de un video apoyando la inocencia de Fernando. En estos tiempos de intolerancia con el disenso y estridencia verbal, representantes de todo el arco político, desde el Partido Obrero hasta el Frente para la Victoria, pasando por Pro, la Coalición Cívica, la Unión Cívica Radical, el Frente Amplio Progresista y numerosos organismos de derechos humanos coincidieron en forma unánime para reclamarle a la Corte que revise el caso de Fernando. Mención especial también para Nelson Castro, que supo interpretar la importancia del caso para que no cayera en el olvido.

No puedo mencionar a todos los ciudadanos valientes y comprometidos que ayudaron. Pero el poco que queda lo quiero dedicar a dos jóvenes de sólo veinticinco años cuando todo esto empezó: los abogados de Carrera, Rocío Rodríguez López y Federico Ravina.

Sin ellos, Carrera sería otro de los argentinos que languidecen en prisión con causas armadas, condenados injustamente por crímenes que no cometieron.

La causa de Fernando quedará en la historia judicial argentina por todo lo que significa para el presente y el futuro. Los daños del pasado no hay justicia que los repare.

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