Un proyectil perforó uno de los 1500 chalecos antibalas cuestionados

En la última prueba, un tiro frontal de calibre 44 atravesó la protección; suspendieron otro estudio previsto
Hugo Alconada Mon
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29 de octubre de 2012  

El cuarto peritaje sobre los polémicos chalecos antibalas que el Gobierno quiere imponer a la Policía Federal arrojó el peor de los resultados posibles: una bala traspasó uno de los chalecos probados y otra causó un trauma por encima del máximo permitido en otro chaleco, según confirmaron a LA NACION fuentes al tanto del análisis que se completó, en secreto, en un área del Ejército durante los últimos días.

Este resultado complica los planes de los ministerios de Seguridad y de Desarrollo Social. Esperaban obtener un aprobado para poner otra vez en circulación más de 1500 chalecos entre los agentes de la Federal y ampliar la distribución a otros 10.000 efectivos de la Gendarmería y la Prefectura.

Además de las vidas de miles de agentes, el rechazo de esos chalecos también puso en riesgo el cobro de millones de pesos por parte de sus fabricantes: la Sastrería Militar y cooperativas convocadas por el Ministerio de Desarrollo Social, que encabeza Alicia Kirchner.

El precio de venta de cada chaleco ronda los $ 2000, según fuentes del sector que consultó LA NACION, mientras que su costo total entre los materiales del panel balístico y la funda exterior, más la confección requerida llega a $ 1009. Eso reportaría una ganancia neta de 990 pesos por unidad.

Sólo la entrega efectiva de los 1500 chalecos cuestionados para la Policía Federal reportaría a sus fabricantes ingresos por $ 3 millones, con ganancias netas por la mitad de esa suma, aunque la orden de entrega original es de 5000 chalecos, lo que elevaría el monto a 10 millones de pesos.

El peritaje también complicó la situación de varios funcionarios de distintas áreas del Gobierno, que bregaron por la aprobación de los chalecos JAF3, de acuerdo con las exigencias de calidad impuestas en 2001 por el Registro Nacional de Armas (Renar), que las derogó en 2011 para fijar estándares más altos.

Días antes, esos mismos funcionarios habrían informado a la Casa Rosada que los chalecos antibalas en cuestión eran aptos. Incluso llegaron a afirmar que las dificultades no estaban en los chalecos, sino en la forma en que se practicaban las pruebas en el Laboratorio de Armamentos del Ejército, según reconstruyó LA NACION.

Ese laboratorio, sin embargo, superó todas las auditorías a las que fue sometido durante los últimos años, con elogios a su profesionalismo y nivel técnico. Pero, de manera llamativa, habría afrontado una nueva y sorpresiva revisión, según trascendió en distintos ámbitos del Ejército, luego de que los responsables del tercer peritaje concluyeran que los chalecos no eran aptos para su uso por la policía, según consta en la copia del informe final.

"La muestra presentada no cumple balísticamente con las exigencias como blindaje antibala para el nivel RB3", consignaron los expertos en su informe del 11 de octubre último y cuya copia obtuvo LA NACION. Los técnicos del Laboratorio de Armamentos llegaron a esa conclusión luego de que uno de los impactos de bala registrara un trauma de 44,4 milímetros, cuando el máximo pedido por la Policía Federal en sus licitaciones de compra es de 25 y 32 milímetros, que el Renar elevó a los 44 milímetros.

Peores índices

El cuarto peritaje repitió los malos resultados de los tres anteriores. Y registró aun peores índices, a pesar del interés evidenciado por los funcionarios que responden al número dos del Ministerio de Seguridad, Sergio Berni.

La primera fase del cuarto y último peritaje se completó con balas del calibre 9 mm, con resultados poco alentadores sobre el trauma balístico registrado, es decir, sobre el área y la profundidad de absorción del impacto de un proyectil en el chaleco y, llegado el caso, el tórax del usuario.

El peor resultado se registró este jueves, bajo la supervisión de emisarios del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (Citefa), del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y de la Auditoría General de la Nación (AGN), más enviados de los ministerios de Seguridad y Desarrollo Social.

Al completar la prueba con balas del calibre 44, el cuarto tiro traspasó el chaleco, pese a que se hizo sobre una muestra seca -en vez de húmeda o mojada-, sobre un chaleco talle "L" y con un tiro recto (en lugar de a 30 o 45 grados), tres condiciones que deberían haber mejorado los resultados, según confirmaron a LA NACION fuentes al tanto de lo ocurrido.

Otra bala no llegó a perforar otro chaleco testeado, del talle "XL". Pero dejó un trauma de 47,5 milímetros, por encima de los límites fijados por la Federal y el Renar. Sólo con eso -y sin contar el otro chaleco traspasado- el producto ya debía ser rechazado sin más.

Ante el pésimo resultado obtenido, el Ministerio de Seguridad -que aún no respondió a las consultas de LA NACION- suspendió nuevas pruebas previstas.

Un estudio que repitió fracasos anteriores

Los niveles de impacto superaron los límites

  • Riesgosos

    En los tres peritajes previos, los traumas habían sido mayores que lo exigido. En el último eso se repitió, e incluso una bala atravesó el chaleco
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