Una trama de violencia detrás de las 185 puñaladas

Solicitaron la excarcelación de madre e hija detenidas por el asesinato de un hombre denunciado por maltratos
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13 de marzo de 2019  

La Justicia definirá en las próximas horas si Paola Córdoba y su hija, de 18 años, acusadas de matar de 185 puñaladas a Alberto Naiaretti, seguirán presas o si corresponde liberarlas porque, según consideró la defensa de ambas imputadas, el homicidio ocurrió en el contexto de un hecho de legítima defensa.

Al presentar el pedido de excarcelación, el abogado Javier Chirinos sostuvo que "fue un caso de legítima defensa sin dudas. No existe peligro de fuga porque ella mató al marido y después llamó al 911 para entregarse".

En la solicitud, el defensor oficial manifestó que Córdoba había denunciado al menos cuatro veces a su marido desde 2012 y que en una ocasión se escapó de la casa con sus hijos y fue a la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) del municipio de José C. Paz , pero como las mandaron a un refugio donde había dos hombres, tuvo que regresar a su casa.

El pedido de excarcelación deberá ser resuelto por el juez de Garantías Martín Brizuela.

En su declaración indagatoria, Córdoba aseguró que su marido la obligaba a prostituirse sobre la ruta 8, para lo cual le compraba ropa y preservativos, luego se escondía entre los arbustos para observar lo que hacía y, finalmente, le exigía el dinero que le pagaban.

"Yo maté a mi marido porque sabía que él me iba a matar", declaró la mujer, quien explicó que la discusión comenzó porque el hombre la llevaba a prostituirse a la ruta 8 con la excusa de que tenía que "darles de comer a sus hijos" y ella le dijo que no quería hacerlo más.

Según Córdoba, la noche del sábado se acostó a su lado y, cuando se durmió, bajó a buscar cinco cuchillos de la cocina y los colocó en un baúl cerca de la cama.

"Esperé un rato, me levanté, agarré dos cuchillos y le clavé uno a la altura de la costilla, abajo de la tetilla del lado izquierdo. Le clavé uno de ellos, una sola vez. Se despertó, se dio vuelta y le empecé a clavar el cuchillo en toda la panza. Se levantó y se me vino encima", expresó la mujer en su indagatoria.

En su relato, la mujer expresó que su marido le agarró la mano como para clavarle el cuchillo y se metió entre ambos su hija Milagros, tras lo cual se produjo un forcejeo, se resbalaron a raíz de la sangre y ella tomó otro cuchillo y lo siguió atacando en el piso, pero no recordaba cuantas veces, hasta que dejó de respirar.

La mujer admitió que no quiso llamar a una ambulancia porque si salvaban a su esposo, la iba a matar, por lo que más tarde contó todo lo ocurrido al 911.

En tanto, la joven también dio su versión de lo sucedido esa madrugada y coincidió con su madre.

"Mis papás estaban discutiendo. Mi papá le quiso levantar la mano a mi mamá. Mi mamá se empezó a quejar como queriendo evitar que él la golpee. Tenía miedo de que le hiciera algo a mi mamá", expresó la chica, de 18 años,

Luego de esa primera discusión le mandó mensajes a una de las hermanas de su madre para avisarle lo que estaba pasando, pero luego se quedó dormida leyendo el teléfono en la cama.

"Después me levanté a la una y media o dos de la mañana, más o menos. Escuché que mi papá empezó a gritar. Me levanté de la cama y fui a la pieza de ellos. Ahí veo que mi mamá lo estaba apuñalando a mi papá. Usó uno o dos cuchillos, me acuerdo de que lo estaba apuñalando", relató la joven ante la Justicia.

La joven explicó en su indagatoria que su hermano, de 6 años, y su hermana, de 13, se despertaron, pero ella les dijo que se volvieran a dormir y fue hasta la puerta de sus padres a cerrarla.

"Al cerrar la puerta me quedé del lado de ellos. Mi papá le quería sacar el cuchillo a mi mamá e intentaba apuñalarla, mientras gritaba del dolor", declaró la acusada.

Al confesar su participación en el hecho, la joven expresó: "Parecía que él la iba venciendo en fuerza y yo tenía miedo porque no quería que lastimara a mi mamá. Entonces agarré uno de los cuchillos que estaban en el piso y se lo clavé a mi papá, no sé si una o dos veces, y después lo solté de nuevo. Mi mamá siguió, ella lo seguía apuñalando", concluyó el relato de la joven.

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