Versailles, movilizado por las entraderas y los asaltos de motochorros

Los vecinos se organizaron y dejaron sus denuncias en buzones artesanales colocados en distintos lugares; hoy marcharán hacia la comisaría 44°
Valeria Musse
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13 de junio de 2016  

Una vecina rubrica su denuncia en una papeleta que dejará en la urna de la casa de pastas de Jorge Giangreco
Una vecina rubrica su denuncia en una papeleta que dejará en la urna de la casa de pastas de Jorge Giangreco Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

A Cecilia le barretearon la puerta de su casa mientras estaba de vacaciones. Daniel, que vive en la calle Bruselas, sufrió algo parecido. Una vecina que vive en inmediaciones de la calle Nogoyá fue sorprendida por tres delincuentes que ingresaron en su vivienda tras romper el portón. La lista de delitos de los que son víctimas los vecinos de Versailles sería más larga si la gente se animara a denunciar. Por eso, la comunidad local se organizó y dispuso una decena de buzones artesanales en comercios y organizaciones de este barrio porteño para actualizar el mapa del delito.

Desde principios de este año hubo en la zona 36 entraderas, cuatro de las cuales no se llegaron a concretar. Se registraron siete robos de autos y una veintena de ataques de motochorros, según los primeros datos recabados por la Fundación La Alameda.

"Hoy, la mayor seguridad la podemos lograr los vecinos si nos cuidamos el uno al otro", dijo a LA NACION Jorge Giangreco, un reconocido comerciante del barrio. Sobre el mostrador de su local de venta de pastas frescas tiene una de las tantas urnas que buscan incentivar a la gente para que cuente su experiencia. El vendedor dice que quienes participan "necesitan hacer catarsis".

Marta, otra de las vecinas más involucradas, tuvo esta idea hace tiempo para dejar atrás el "no te metás". Pero en ese momento sólo se implementaron carteleras que tenían más que ver con la actividad cultural de este pintoresco barrio. Hoy, la inseguridad es la preocupación central de quienes viven en Versailles.

"Estos buzones son una forma más de hacer algo por nosotros como comunidad", dijo la mujer. Cada una de estas cajas es llevada a las reuniones de seguridad para contabilizar los hechos que se sumarán al mapa del delito. "No vamos a resolver el problema, pero al menos lo haremos más visible", agregó.

Es que la inseguridad alcanza a todos los protagonistas de la vida cotidiana del barrio. Los estudiantes también están en la mira de la delincuencia. Es por eso que una mesa del hall de entrada del Colegio Nuestra Señora del Buen y Perpetuo Socorro recibió otro de los buzones.

El año pasado, la hermana Norma les pidió a los alumnos del secundario que realizaran un relevamiento propio. "De los 400 estudiantes, 270 habían sufrido algún robo en la calle, a cinco cuadras a la redonda de la escuela", recordó la religiosa a LA NACION. Teléfonos celulares, auriculares, zapatillas y mochilas fueron los "objetos de deseo" de los ladrones que asaltaron a los menores. Sufrieron ataques de motochorros con armas de fuego y con cuchillos.

La comunidad educativa no dudó en sumarse a la iniciativa de las urnas. La hermana Norma contó que se envió una circular a los padres de todos los alumnos para que supieran que allí también podían dejar sus denuncias. "La inseguridad está afectando la vida familiar", reflexionó la religiosa. Por temor a ser asaltados, los estudiantes que tienen un tiempo libre hasta la siguiente actividad en horario vespertino permanecen en la institución y pasan menos tiempo con sus padres y sus hermanos.

En un pequeño formulario las víctimas dejan asentadas sus malas experiencias. Una abuela contó, por ejemplo, que el 20 de abril, a las 18, su nieto sufrió un robo a mano armada en la esquina de Lascano y Echenagucía. Un delincuente en moto sorprendió a la víctima.

Lucas Schaerer, de La Alameda, enfatizó: "El mapa del delito que presentamos en diciembre fue entregado a funcionarios del Ministerio de Seguridad nacional, a fiscales, a comuneros, a entidades de fiscalización impositiva y a otros entes. Así nos aseguramos el multicontrol y evitamos la corrupción". Ese día, los vecinos exigieron: "Basta de zonas liberadas".

En pie contra el delito

Hoy, a las 19, los vecinos se movilizarán hacia la comisaría 44» para reclamar mayor seguridad. Es que nadie se siente seguro, dicen.

En la carnicería de Alejandro, ubicada en la esquina de Álvarez Jonte y Cortina, está otro de los buzones de los cuales cuelgan pequeños folletos que dejan en claro que "Versailles está de pie".

"Hay muchos robos de estéreos y de ruedas de los autos", alertó el comerciante a LA NACION, mientras una clienta asentía con la cabeza. A metros de allí, una verdulería exhibe la urna al paso de los peatones.

"Si volvemos a ganar las calles estoy convencido de que la delincuencia bajará", enfatizó Horacio, el párroco de la Iglesia Perpetuo Socorro. Vecinos, comerciantes, religiosos e incluso políticos... todos unidos por un mismo objetivo.

Entre los datos recabados de 2015 figuran también las muertes a manos de la delincuencia. El jubilado Vicente Barreiro falleció hace un año de un infarto luego de que tres ladrones entraron a robar en su casa. Entonces, los vecinos marcharon, indignados. A Fernando Sorroche, de 32 años, lo balearon en un confuso episodio callejero a metros de la cancha de Vélez. Mientras Marcela, su madre, exige justicia, debe contener a su nieta de 8 años, que a menudo le dice que desea que su padre vuelva a estar a su lado.

Una de las tantas denuncias

Un vecino, de manera breve, pero lapidaria, dejó asentado el robo que sufrió en su casa. Ladrones entraron por los techos del vecino y se fueron desde su garaje con todo lo que pudieron cargar en una camioneta. Es sólo una de las cientos de denuncias

Fuente: LA NACION

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