Vinculan con la villa 31 un asesinato en La Matanza

El cuerpo de un ciudadano peruano fue encontrado en un automóvil y sospechan de una venganza narco
Leonardo Scannone
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2 de marzo de 2019  

Ricardo Osco, de 40 años, de nacionalidad peruana, había llegado a Buenos Aires para residir durante un mes en la ciudad. Pocos días después de su arribo, una denuncia al 911 requirió que los agentes de la policía bonaerense inspeccionasen un automóvil que había sido abandonado en la localidad de Villa Madero, en La Matanza . Los efectivos hallaron el cuerpo de Osco envuelto en una lona en la parte trasera del vehículo.

Las primeras versiones del hecho apuntan a un ajuste de cuentas narco con ramificaciones en la villa 31 , porque el ahijado de Osco, que allí reside, le había prestado el vehículo donde fue ejecutada la víctima. Fuentes judiciales indicaron que buscarán profundizar en esa relación familiar y en la fuente de ingresos económicos de los allegados a Osco con el fin de determinar el móvil del crimen.

La trama comenzó anteayer cuando, según los voceros policiales, un vecino de la calle España al 1100 salió a trabajar por la mañana y vio un Peugeot 208 gris oscuro con vidrios polarizados que le llamó la atención. Cuando regresó a su hogar, el auto continuaba allí.

Se acercó y observó un bulto en el asiento trasero. Inmediatamente llamó al número de emergencias de 911 y los móviles de la policía bonaerense se acercaron al lugar.

Los voceros detallaron que cuando inspeccionaron el rodado, que se encontraba estacionado contra un cordón de la calle, en la parte trasera había un bulto envuelto entre sábanas y una lona azul. Abrieron las puertas y lo sacaron. Al retirarlo encontraron el cuerpo de Osco.

Los médicos forenses, tras el examen preliminar, señalaron que el hombre falleció por asfixia y no tenía signos de violencia salvo por una marca en la boca que aparentaba haber sido ocasionada por un golpe de puño. Aunque la autopsia final determinó que Osco fue estrangulado. Y ese resultado reforzaría la línea de investigación orientada hacia un ajuste narco.

Quienes participan de la pesquisa ubicaron al propietario del automóvil. Es un joven de 22 años, argentino, que reside en la villa 31 y era el ahijado de Osco. Según precisaron, esa persona indicó que le había prestado el automóvil a su padrino.

En tanto, el vehículo no tenía pedido de secuestro y había salido de la ciudad por última vez el martes pasado, según precisó la información obtenida mediante los datos almacenados por el llamado anillo digital, el sistema de cámaras de vigilancia instalado en todos los accesos a la ciudad de Buenos Aires, que genera un registro automático de los automóviles que entran y salen de la ciudad.

El ahijado de Osco reside en la villa 31 y según explicaron los investigadores del caso, lleva un estilo de vida "caro". Además del Peugeot 208 en el que fue encontrado el cuerpo del ciudadano peruano que pocos días antes había llegado a la Argentina, cuenta con otro automóvil de importante valor comercial.

El fiscal a cargo de la investigación, Juan Pablo Tathagian, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de homicidios del departamento judicial de La Matanza, caratuló el hecho como homicidio.

Según explicaron las fuentes de la pesquisa, en el lugar no había cámaras de seguridad que hubiesen logrado captar el momento del hecho. Aunque el fiscal requirió las filmaciones del peaje para analizar si Osco estaba acompañado en el momento en que circulaba con el Peugeot 208 el martes pasado, en último momento en el que hay un registro del movimiento de ese vehículo. En la mañana del miércoles ese automóvil fue estacionado en la calle España al 1100, con el cuerpo de Osco en la parte trasera.

Se cree que Osco fue asesinado en esa ventana temporal en que el vehículo pasó por el anillo digital y el momento en que fue estacionado en la localidad de Villa Madero. Una de las hipótesis es que lo envolvieron entre sábanas y lonas para darle un "susto" con tinte mafioso, y que falleció después de estar varias horas en esa posición.

Según precisaron, en la escena del crimen, la policía científica "levantó" una huella digital del espejo retrovisor que es analizada para determinar si se logra una identificación. Hasta el momento, la investigación se focalizó en un presunto ajuste de cuentas narco vinculado con la villa 31, especialmente por el estilo de vida y bienes de los allegados a Osco, visiblemente incompatibles con personas que viven en uno de los mayores asentamientos de la ciudad de Buenos Aires, donde varias bandas disputan el territorio de venta de drogas.

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