Vivió durante diez años con el cadáver de su madre

Lo descubrieron en una casa de Carapachay luego de la muerte del hijo; el cuerpo de la mujer estaba envuelto en una sábana blanca y casi momificado
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10 de enero de 2014  

Hacía más de diez años que ninguno de sus vecinos de Carapachay, en Vicente López, veía a Margarita Aimar de Alferi caminar por el barrio. Su hijo, Claudio Alferi, cada vez que podía, explicaba que estaba internada en un geriátrico. Pero, en realidad, la mujer estaba muerta y su cadáver, envuelto en una sábana , estaba atado a una silla en la cocina de la casa familiar.

El macabro hallazgo ocurrió en las últimas horas, cuando personal de la comisaría 6a. de Vicente López, con jurisdicción en la zona, irrumpió en la casa situada en Fray Cayetano Rodríguez 3374 después de que los vecinos denunciaron un fuerte olor nauseabundo. Cuando los policías lograron ingresar en la propiedad por un puerta trasera que estaba abierta, no sólo hallaron el cadáver de Aimar de Alferi, sino también el de su hijo Claudio.

"Si bien todo se va a confirmar con los resultados de los peritajes, Aimar de Alferi habría fallecido hace por lo menos diez años. Su hijo, hace por lo menos 30 días", sostuvo a LA NACION una fuente de la seccional de Carapachay, a cargo del comisario Guillermo Giménez.

Los vecinos creen que Claudio Alferi habría muerto cuatro meses atrás.

"Una vez le pregunté dónde estaba su madre y me respondió que estaba internada en un geriátrico. Pero en el barrio se comentaba que él podría haberla asesinado, porque tenían una relación muy tensa", sostuvo a LA NACION el vecino Eduardo Bianco, quien agregó: "El cadáver de la madre, que sólo era puro hueso, se desarmó en la entrada de la casa".

Vecinos comentaron que, cuando era chico, a Claudio Alferi su madre no lo dejaba salir a jugar a la pelota con los demás niños del barrio. Entonces se pasaba horas mirando a sus amigos a través de la persiana.

Una fuente policial consultada explicó que, en principio, tanto la madre como el hijo habrían muerto por causas naturales. "Pero todo está sujeto a los resultados de los peritajes", agregó el informante.

Los vecinos comenzaron a sentir el olor nauseabundo hace por lo menos 20 días. "Con la ola de calor de diciembre el olor se tornó insoportable en el barrio, por eso hicimos la denuncia. Todos imaginábamos que esto podría terminar mal, porque él no estaba bien de la cabeza, pero nunca un final tan macabro", afirmó Mariela Beneite, que vive desde hace 30 años al lado de la casa del horror.

Según una fuente policial, el cadáver de Aimar de Alferi estaba "momificado" naturalmente: "Estaba seco por el paso del tiempo".

"La mujer estaba sentada en la cocina envuelta en una sábana blanca y atada a la silla. Era puro hueso y todavía tenía las pantuflas puestas", dijo a LA NACION Marcelo Colangelo, que ingresó en la propiedad junto con la policía como testigo.

"Él [por Claudio Alferi] estaba tirado a dos metros de su madre, boca abajo y en avanzado estado de descomposición", agregó Colangelo.

Anoche, en tanto, muchos vecinos se preguntaban hasta qué momento Claudio Alferi habrá cobrado la jubilación de su madre.

Mucha basura

Colangelo también relató cómo estaba la casa: "Entré y había muchísima basura, casi no había muebles, era todo basura. En la cocina había decenas de rollos de papel higiénico por toda la habitación. La escena era muy fuerte y muchos oficiales salieron en shock".

Según el jefe policial consultado por LA NACION, la cocina donde hallaron los cuerpos era el único ambiente habitable de la casa. "El resto de la propiedad estaba cubierta de botellas de plástico, cartones y papeles", explicó.

Las puertas y las persianas del inmueble estaban pintadas con barniz y aceite de autos para evitar que los feos olores de la vivienda se expandieran.

En la puerta de la casa familiar había recibos de AySA a nombre del otro hijo de Aimar de Alferi, que hasta que murió, hace siete años, vivía con su esposa y sus hijos a 15 cuadras de la casa de su madre.

También a simple vista se podían ver las facturas de gas a nombre del esposo de Aimar de Alferi, que falleció hace por lo menos 25 años. Según los vecinos, el perro de Alferi desapareció hace un año.

En la puerta de la casa también se podían observar bolsas de basura, bolsas con botellas de plástico, una silla rota, una mesita de luz, viejos zapatos de hombre, papeles y recibos en blanco.

Informe de Manuel Ruiz Bravo

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