Abre sus puertas el Palacio Duhau

Funcionará un hotel de la cadena Hyatt
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12 de julio de 2006  

En el ambiente hay ansiedad y un poco de nerviosismo. Ayer, cientos de personas trabajaban contra el reloj para que todo esté impecable para hoy, al las 11, cuando sea la apertura oficial del Palacio Duhau-Park Hyatt Buenos Aires, uno de los emprendimientos hoteleros y turísticos más importantes de los últimos tiempos.

Salvo algunos detalles, ya está casi todo listo para recibir pasado mañana a los primeros huéspedes. Serán los privilegiados, los que pisarán por primera vez el mármol rosso levanto , una piedra italiana que el grupo de profesionales encargados de la arquitectura y la decoración interior buscó especialmente para que se mimetice con el piso del Salón Estrella, la joya del palacio.

En cambio, si los visitantes deciden ingresar por la calle Posadas, donde se levantó una moderna torre de 142 habitaciones -que provocó las quejas de vecinos y habitantes de la Nunciatura Apostólica, por entender que lesionaba la intimidad de esa sede- podrán apreciar la sutil belleza del travertino romano, otro de los nueve tipos de mármol que se usaron en el hotel.

"El mármol tuvo una importancia enorme para nosotros porque lo trabajamos de una manera muy diferente de la del resto de los hoteles. Lo hacemos en la forma antigua, en su estado natural, sin pulir", explicó a LA NACION la arquitecta Cora Entelman, socia del estudio Caparra Entelman que, junto con Roberto Caparra, Guillermo Petrocchi y Andrea Conte-Grand, se encargó de dotar de vida interior al hotel.

Desafío arquitectónico

Desde el principio, el desafío del equipo profesional de arquitectos fue tratar de conservar el espíritu del palacio, declarado monumento histórico en 2002, pero sumándole una cuota de modernidad.

"Nos propusimos respetar todo lo que se podía rescatar del palacio porque, además, era una condición del área de Patrimonio Histórico de la ciudad. Pero le agregamos un estilo contemporáneo, actual. Todo se pensó en función de crear un hotel de categoría, con clase. Un lugar refinado, pero no lujoso", contó Entelman.

Cortinados con telas francesas y agarraderas encargadas al artista Julio Pérez Sanz; muebles traídos desde Brasil, Italia, y de diseño del propio estudio, y cuadros y obras de reconocidos pintores y escultores locales, entre los que impacta uno de Guillermo Roux en la entrada del palacio, conforman los detalles de categoría y distinción.

Uno de los espacios mejor logrados es el Paseo de las Artes, un corredor interno que une el palacio con la torre, donde se luce una completa colección de esculturas y pinturas argentinas. Además, el piso, de piedra París como el del palacio, sirve de elemento unificador de ambos extremos, tan distintos en estilo e historia.

Pero no sólo se pensó en dotar con categoría y clase al hotel. También se hizo especial hincapié en que sea un edificio accesible para todo el mundo. Así, los huéspedes con alguna discapacidad tienen a su disposición ascensores y escaleras especiales y baños donde cabe una silla de ruedas.

Las habitaciones son amplias. La suite Duhau cuesta 5000 dólares por día.

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