Absuelven a la maestra acusada de corrupción

No se probó la existencia del delito
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22 de diciembre de 2001  

BAHIA BLANCA.- La Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de esta ciudad absolvió del delito de corrupción a un menor a la maestra Patricia Chávez, de la ciudad de Punta Alta, al "no probarse legalmente el cuerpo del delito".

No obstante se desprende del fallo de la Sala II que la maestra "mantuvo relaciones sexuales con su ex alumno", pero no constituyó delito dentro de la carátula por la que se la juzgó.

Los doctores Alfredo Monez Ruiz y Hugo Angel Cavallaro respondieron a la apelación presentada por la fiscalía ante la absolución en primera instancia dispuesta a mediados de año por el juez de transición número 1, doctor Guillermo López Camelo.

"Es suficiente para acreditar con el grado de certeza necesario que, con el propósito de satisfacer deseos propios, Patricia Chávez consumó relaciones sexuales con el menor, iniciándolo en tal actividad, previa seducción que sobre el mismo ejerció", afirmó el doctor Monez Ruiz, con la adhesión del doctor Cavallaro.

Basándose en las pruebas reunidas durante la investigación dijo que "las declaraciones testimoniales del menor se originan en forma casual, toda vez que del examen de las actuaciones se comprueba en forma fehaciente que los progenitores del menor no tienen una intención de denunciar a la maestra".

Coincidió el juez con su par de primera instancia en descartar "la hipótesis conspirativa" sugerida por el defensor de la docente, Ramón De Dios.

También calificó de pueril la explicación de Chávez al decir que todo se inició luego de haberle recomendado a los padres del menor que lo cuidaran, porque ella advertía que estaba desprotegido.

Da crédito a la declaración del niño que "ha usado su propio vocabulario más que los términos adultos y ha contado su historia desde su propio punto de vista. El afecto que emana de la declaración es consonante con la acusación", sostiene.

Pero cuando se llega al análisis del delito de corrupción opina el camarista que "la conducta que se endilga a la procesada en esta circunstancia, no ha tenido la entidad suficiente para procurar o facilitar la corrupción del menor, o al menos -incluyendo la situación de duda- ello no se ha demostrado, toda vez que lo que la ley castiga es la acción de corromper, y de acuerdo con los elementos de juicio recolectados en el proceso, tal conducta carece de eficacia objetiva para perjudicar el sano sentido de la sexualidad".

No fue afectado

En este sentido, luego de citar los peritajes psiquiátrico y psicológico indica el magistrado que no hay pruebas que demuestren que el niño haya sufrido una modificación psíquica que al menos incida perjudicialmente en sus sentimientos o instintos sexuales.

El fallo advirtió que la ley castiga al que vuelve corrupta una persona o le facilita la permanencia en ese estado, y de los exámenes no surge que hayan quedado secuelas en el menor.

"La prueba reunida en autos es insuficiente para dar por acreditado el cuerpo del delito, operando a mayor abundamiento la duda", dice en el tramo final el fallo.

Después del fallo de primera instancia, la docente se reintegró a la vida social en la ciudad de Punta Alta, aunque sin desempeñarse como docente.

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