Ajuste en el gobierno porteño

Ahorrarán seis millones al eliminar dos subsecretarías y 35 direcciones generales
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15 de diciembre de 2001  

En parte para profundizar la reforma administrativa y en parte para afrontar la proyectada reducción de ingresos fiscales durante el año próximo, el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, decidió ayer suprimir dos subsecretarías y 35 direcciones generales u oficinas fuera de nivel (son las que no responden a secretarios ni subsecretarios) de su administración y, a la vez, recortar en un 15 por ciento la planta contratada por sus funcionarios jerárquicos (destinada, básicamente, a los asesores).

Así, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ahorrará el año próximo casi 6.000.000 de pesos.

"La caída de la recaudación durante este año resultó del 6,5 por ciento respecto de 2000. Y si tenemos en cuenta que para 2002 calculamos una reducción de tres puntos más, llegamos a un descenso de casi el 10% en dos años", explicó Ibarra.

Traducido en pesos, en 2000 la recaudación fiscal alcanzó los 3200 millones de pesos. En 2001, descendió a 3008 millones -la proyección inicial era de 3300 millones-. Y en 2002, suponen que será de 2900 millones.

Al dinero que deja de entrar por la merma en ingresos brutos, impuestos inmobiliarios y patentes, la Ciudad debe sumarle los casi 90.000.000 de pesos que le debe el gobierno nacional.

"Desde septiembre que no recibimos la coparticipación federal, desde agosto no nos pagan el incentivo docente y en todo el año no nos giraron el fondo para la educación terciaria", acusó.

La coparticipación federal, en el caso de la Ciudad, es un monto fijo: 13.000.000 de pesos por mes. En septiembre se recibieron sólo 2.000.000. Y después, ni un peso más.

El monto destinado a los docentes terciarios es de 2.700.000 pesos mensuales. Como no se recibió un centavo, la Ciudad debió cubrir esos 32.400.000 pesos con dinero originalmente destinado a otras áreas.

El incentivo docente es de un poco menos de $ 4.000.000 mensuales. El gobierno porteño adelantó agosto. Como la Nación no le devolvió el importe, la Ciudad no lo pagó más.

En total, el gobierno nacional le adeuda a Buenos Aires unos $ 89.000.000. Y esto, sumado a que se espera que continúe la reducción de los ingresos fiscales, desembocó en un presupuesto más ajustado y en una política sustentada sobre tres ejes: "Mantener el equilibrio fiscal, sostener la inversión en obra pública y en las áreas sociales y reducir el gasto político", según palabras de Ibarra.

La reducción en el gasto público llegará como consecuencia de los recortes en subsecretarías (vicejefatura de Gabinete, que en la práctica ya se encontraba desierta, y Seguridad Alimentaria) y direcciones generales -alrededor de 4.000.000 de pesos-, pero también en la capacidad de contratar personal que actualmente poseen los funcionarios -otros $ 2.000.000-.

"Un secretario tiene $ 10.000 para tomar asesores o lo que él entienda necesario. En el próximo presupuesto, el monto se reducirá a $ 8500", señaló el jefe de Gabinete, Raúl Fernández. Lo mismo sucederá con subsecretarios y directores.

La Ciudad tiene que ajustarse, es evidente. Pues entre esto y la necesidad de agilizar la gestión, Ibarra recortó parte de su gobierno. "Vivimos una crisis histórica en el país y la Ciudad no es una isla", se excusó el jefe de Gobierno. Está claro.

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