Alieto Guadagni: “En los secundarios públicos sólo se recibe el 30%”

El economista advierte sobre el desinterés de la política en la educación y alerta sobre el éxodo de la escuela estatal a la privada
Teresa Sofía Buscaglia
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10 de agosto de 2015  

"La única forma en que un país crezca económicamente con buena distribución del ingreso es que ofrezca un sistema educativo con igualdad de oportunidades", defiende el economista Alieto Guadagni, antes de abordar los detalles de una nueva investigación sobre los desafíos de la enseñanza en este siglo.

Desde 2012, Guadagni dirige el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) en la Universidad de Belgrano, donde publica mensualmente informes sobre el tema. "La escuela perdió centralidad", diagnostica quien también es miembro de la Academia Argentina de Educación y consejero del Instituto Di Tella. Y en esa lógica, no parece extraño que sostenga: "En la Argentina, hay una fuga de la escuela pública a la privada".

Junto con su colega, Francisco Boero, acaba de publicar La educación argentina en el siglo XXI. Los desafíos que enfrentamos: calidad, deserción, inclusión (Editorial El Ateneo).

–¿Por qué un economista se interesa por la educación?

–La única forma en que un país puede tener crecimiento económico con buena distribución del ingreso es que haya un buen sistema educativo con igualdad de oportunidades.

–En su libro, destaca la caída de la calidad educativa. ¿Cuáles son las razones de este cambio?

–Son muchas. Pero la que más me llama la atención es que la escuela perdió centralidad. Es decir, hay un menor respeto e interés social por ella; ya no es el punto de encuentro de una comunidad. Se ponen por delante otros intereses como, por ejemplo, el turismo. Con cada feriado puente, hay 14 millones de alumnos que no asisten a clases para que algunos vayan a la playa.

–¿Por qué hay deserción escolar?

–La deserción es un fenómeno de la escuela secundaria, no de la primaria. Cuando a fines del siglo XIX, se dictó la ley de educación libre, gratuita y obligatoria, las fuerzas de seguridad se encargaban de verificar que las familias enviaran a sus hijos a la escuela. Hoy, no hay autoridad que se ocupe de eso, a pesar de que las leyes de 2003 y 2006 reafirman este principio universal.

–¿Por qué habla de la inclusión como un desafío por enfrentar?

–Porque hay una gran desigualdad entre el porcentaje de quienes se gradúan en las escuelas privadas y las públicas. En las primeras, un 70% termina el secundario, mientras que en las públicas sólo lo hace el 30%. En 2006 se dictó la ley 26.206 que estableció la obligatoriedad del secundario. Sin embargo, en 2002, a nivel nacional, comenzaron a cursar primer grado 691.000 chicos y en 2013, se terminaron graduando sólo 126.000 en el secundario.

–Usted indica que hay un éxodo de la escuela primaria estatal.

–De 2003 hasta hoy, la matrícula estatal primaria viene cayendo año tras año, por primera vez en la historia argentina. Estamos en presencia de una fuga de la escuela pública hacia la privada. Esto se ve aún más en el conurbano: en 2002, había 740.000 alumnos matriculados y en 2013 alcanzaban los 618.000. Es decir, se fue uno de cada seis alumnos. Ante este éxodo escolar, algunos funcionarios del Gobierno respondieron que era un signo de que a la gente le iba mejor, lo que significaría estigmatizar a la escuela pública.

–¿Cuáles serían sus propuestas si lo convocaran a realizar una reforma educativa?

–Propondría cumplir la ley que ya está, universalizar la sala de cuatro años en el nivel inicial y darle prioridad a la jornada extendida en la escuela primaria. Esto supondría que cuando haya que discutir el presupuesto, habría que fijar las prioridades. En la educación secundaria, implementaría un examen general de graduación. En la universidad, organizaría el fondo solidario siguiendo el modelo uruguayo. Lo más importante es entender que en un país no hay reforma educativa, si no hay una decisión política del presidente que quiera darle prioridad al tema.

Alieto Aldo Guadagni

Economista

Su trayectoria

Realizó estudios de posgrado en la Universidad de Chile y se doctoró en la Universidad de California (Berkeley). Se desempeñó como ministro de Economía en la provincia y secretario general de la Gobernación. Desde 2012, es el director del Centro de Estudios de la Educación Argentina en la Universidad de Belgrano y es miembro de la Academia Nacional de Educación.

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