Alivio de los vecinos por la marcha atrás

Inquietaba la cercanía de la obra con el hospital
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4 de mayo de 2011  

Era el tema obligado en cafés y esquinas. Los vecinos de San Isidro no hablaban ayer de otra cosa que sobre el proyecto de instalación de un megaestadio en las tierras del Jockey Club, iniciativa que no podrá concretarse, según decretó el intendente Gustavo Posse.

Sin embargo, el tema se instaló en el debate de los vecinos, que se mostraron aliviados al conocer que la Municipalidad local no daría luz verde al proyecto. Consideran, según pudo recabar LA NACION durante una recorrida, que la instalación de un estadio complicaría más el ya intenso tránsito en la zona.

Además, según opinaron diversos habitantes de San Isidro, le quitaría espacios verdes y le sumaría movimiento comercial al área, amén de contaminación sonora al hospital municipal.

"Ya la zona es complicada para el tránsito, no me imagino cómo sería con un estadio de estas características. Qué buena noticia que no vayan a permitirlo, le quitaría su característica a toda esa zona de San Isidro que es tan linda", apuntó Sofía Miguens, que es chef y vecina.

"Ya con las fiestas y los casamientos, los vecinos se quejan por los ruidos y los movimientos. No quiero imaginar lo que sería con un megaemprendimiento como el que se había planificado", dijo Joaquín Erhart del Campo, que ayer por la tarde tomaba café en Seven Eleven, en Juan Segundo Fernández y Terrero.

"No creo que sea una buena idea un estadio de estas características justo al lado del hospital, más allá de que me gusta la música y la movida cultural que podría generar", aportó Agustín Bossi, estudiante de abogacía.

También hay vecinos que no descartan la idea, pero que consideran que para llevarla a cabo se debería hacer una consulta popular, o bien, adoptar medidas integrales que tengan en cuenta el impacto del tránsito en la zona.

"No me parece mal que se haga el proyecto. Sin embargo, en este país se descartan las iniciativas antes de terminar de evaluar todas las alternativas. A lo mejor, se podría considerar una bajada de la Panamericana que llegue hasta el estadio, para no complicar tanto el tránsito", opinó Ricardo Colonna, que es productor de televisión y vive en la zona, y ayer debatía el tema con sus amigos, en las mesas del bar Marote, en avenida Márquez y Juan Segundo Fernández, a dos cuadras del Jockey Club.

"No estoy nada de acuerdo. El estadio va a congestionar la zona y a hacer que sea imposible acceder al hospital", dijo María, otra vecina.

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