Alrededor de 35.000 alumnos deberán cambiar de escuela

De ellos, 25.000 no recibirán asistencia educativa en el corto y mediano plazo
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11 de mayo de 2003  

Las verdaderas consecuencias de la inundación están comenzando a aparecer en la superficie. El 20 por ciento (35 mil) de los 175 mil alumnos de los ciclos escolares básico y polimodal que están inscriptos en las escuelas de la ciudad deberán cambiar de banco y de escuela, porque el establecimiento donde venía cursando quedó inutilizado por el resto del año -o definitivamente- o porque la familia perdió su vivienda y deberá buscar otro lugar de residencia.

Pero además, para recuperar el mes en el que la escuela santafecina no funcionó por la emergencia, se prevé el dictado de clases los días sábados y si con ello no se alcanza a cubrir un mínimo de jornadas académicas, la ampliación del ciclo en diciembre.

El 2 de junio, cuando se reanuden las actividades escolares, se tendrá un cuadro real de la situación. El chico inundado cambió de pronto sus necesidades: en lugar de una computadora necesitó un colchón, y pasó de su casa a un asentamiento compartido, sin privacidad.

"Lo único que por ahora sabemos es que más de la mitad de los alumnos retornará al mismo banco, de la misma escuela donde venía cursando hasta el 29 de abril. Nos falta saber si el chico estará o no en la misma vivienda", reconoció a LA NACION el ministro de Educación provincial, Daniel Germano.

"El tema, como todos se podrán imaginar, es muy complejo. Pero nosotros sostenemos que es un desafío a la lógica y a la inteligencia", apuntó el titular de Educación.

El "shock" de la matrícula

Ese desafío no es otro que resolver las cuestiones que la inundación provoca en el ambiente educativo y que se conoce como el "shock" de la matrícula. Este involucra no sólo a los alumnos que obligadamente están viendo que su familia será relocalizada, que abandonará sus afectos inmediatos y que hasta perderá su lugar en el sistema educativo, sino también a los docentes, integrantes de una familia que también pudo haber enfrentado una situación grave como el alumno.

Hasta fines de abril, en la zona que se conoce como el Gran Santa Fe (ciudad capital y Santo Tomé), ambas afectadas por las inundaciones que originó el desborde del río Salado, se encontraban habilitados 318 edificios donde desarrollaban tareas 490 establecimientos escolares. Hasta ayer, 175 no habían sido afectados por la inundación ni destinados a funcionar como asentamientos de evacuados.

Pero del total de inmuebles destinados a albergar los ciclos obligatorios de la educación, hay 24 que aún permanecen bajo el agua y 12 son considerados por el personal técnico de Educación como de muy difícil recuperación, por lo que dejarán de prestar servicios.

A partir de esta situación se analiza dónde se radicará la matrícula que no podrá ocupar esos establecimientos, y las alteraciones de residencia de los alumnos, provocadas por la emergencia.

Etapa posinundaciones

Expertos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertaron que se tendrá que actuar con mucho realismo para comenzar a resolver la complicación que, para la enseñanza, tendrá el período inmediato al regreso de las familias a sus viviendas.

Del relevamiento realizado en los 240 asentamientos que funcionaron en pleno conflicto, surgió que de los 35 mil alumnos que deberán ser reubicados en el sistema, unos 15 mil (entre 5 y 12 años) no recibirán a corto y mediano plazo asistencia en el plano educativo. En la mayoría de los casos porque se estima que más de 100 asentamientos de evacuados deberán permanecer habilitados varios meses después de que la ciudad sea desagotada totalmente, ya que miles de familias no disponen de viviendas.

Los técnicos del Ministerio de Educación reconocieron que como hoy está planteada la etapa posinundaciones, hace falta reorganizar la enseñanza en esta capital, a partir de la conjunción de recursos humanos a convocar, donde no pueden quedar excluidos docentes, sociólogos, psicopedagogos, médicos y cooperadores.

Germano recordó que los expertos de Unicef expusieron que se debe trabajar para normalizar lo antes posible el dictado de clases. "Ese es para nosotros el desafío. Consideramos conveniente no acelerar la reanudación de la actividad porque era correcta la sugerencia de Salud. No se pueden correr riesgos, especialmente los de carácter sanitario. Con la vacunación de los chicos tenemos el primer aspecto definido, porque al menos regresan a sus viviendas con una protección", puntualizó el funcionario.

Entre tanto, surgen especulaciones sobre cómo se recuperará el mes sin clases que tendrá Santa Fe por la emergencia. Por el momento, Educación no tiene previsto suspender las vacaciones de invierno. Esta es la efectiva reorganización de la enseñanza en una ciudad cuyo tercio de población (160 mil personas) estuvo directa e indirectamente afectada por la inundación. Porque en pocas horas la realidad se dio vuelta.

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