Atentado en NY: "No sé qué me pasará cuando el terrorista me mire", dice una viuda

Fuente: Archivo
Germán de los Santos
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6 de febrero de 2020  • 15:25

Ana Evans admite que su cuerpo se endurece, como fortaleza, cuando piensa que va a estar el próximo 19 de abril en la Corte de Nueva York frente al terrorista uzbeko Sayfullo Saipov, quien el 31 de octubre de 2017 mató a su marido Hernán Mendoza que disfrutaba de un paseo en bicicleta con sus amigos Diego Angelini, Alejandro Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferrucci, quienes habían viajado desde Rosario a Manhattan para celebrar el 30 aniversario de su graduación.

"Por todo el dolor de la muerte de Hernán y sus amigos, en el lugar que hay que estar firme es en el juicio en Estados Unidos", admite Ana, que cree que comenzó a prepararse para ese momento desde el minuto cero, cuando esa tarde del 31 de octubre de 2017 le confirmaron tras cinco horas de incertidumbre que su marido estaba muerto.

La causa de la muerte de Hernán, ingeniero, 48 años, y sus cuatro amigos entrañables del colegio fue un ataque terrorista, protagonizado por un musulmán de origen uzbeko que alquiló un camioneta y atropelló a este grupo de rosarinos que estaban paseando en bicicleta. La fortaleza que transmite Evans, en diálogo con LA NACION, se intercala también con las dudas normales de enfrentar un juicio inédito para un argentino. "Cuando el terrorista me mire no sé qué me va a pasar", apunta.

-¿Cómo será el juicio contra el terrorista uzbeko acusado de ser el autor del atentado contra su marido y sus amigos?

-Con el juicio no sólo vamos a revivir ese momento trágico sino que también vamos descubrir muchas cosas. Está previsto que antes del inicio del juicio se elija a los miembros del jurado. Después de ese proceso, que puede demorar o no, porque ambas partes tienen que estar de acuerdo, las audiencias se inician con la investigación que realizó el FBI, a la que no hemos tenido acceso. Eso se va debelar en el juicio que será oral y público. En la presentación de las pruebas se van a presentar videos que nunca vimos. Yo particularmente no vi ninguno porque no quiero ni puedo.

-¿Los familiares de las víctimas no saben más de lo que se publicó en los medios de prensa?

-Si hay más información no la tengo. Quiero llegar al momento del juicio lo más pura posible. No me quiero intoxicar con que las cosas que tengo que descubrir cuando sea el momento y no ahora. Hay muchas cuestiones que las estoy dejando para conocer en el momento del juicio. Se van a debelar muchas cosas. Y se va a saber un poco más de él, del asesino, de su historia, de cuáles fueron sus intenciones y cómo organizó el atentado terrorista. Lo vamos a poder escuchar porque nosotros vamos a estar en ese momento, cuando tenga la posibilidad de expresarse y él nos va a escuchar.

-¿Va a declarar en el juicio?

-Voy a prestar testimonio. Y es lo que hemos venido hablando con la gente del FBI y los fiscales. En el momento de las testimoniales va a ser el momento nuestro. Va a declarar el que quiera haberlo. El juicio es Estados Unidos contra Saipov.

-¿Se preparó de una manera especial para afrontar ese momento, de ver al asesino de su marido y de hablar frente a él?

-El trabajo es desde el momento cero. Hay algo en uno que cambia para siempre. Esta semana escribí un texto que habla un poco de esto. Algo se rompió en nosotros. El trabajo interno comenzó desde ese momento. Claramente cuando se acerque la fecha del juicio voy a tener que hacer el doble de esfuerzo tanto para sostenerme a mí, como a mis hijos. Tenemos que salir fortalecidos a pesar de lo que pasó. Siempre pienso en mis hijos. Todo este proceso tenemos que transitarlo y avanzar para ir soltando cosas en el camino. Y que en un futuro este proceso no les deje odio ni resentimiento, que no les impida avanzar cuando sean adultos. El mensaje que les doy a ellos desde la acción es el que cuenta. Me paré en un lugar donde sólo lo que recibimos es amor. A veces es difícil procesar y entender tanta solidaridad y afecto que nos han dado. Entonces, el terrorismo nos quiere llevar a un lugar de oscuridad y de odio. En nuestro grupo se cobró cinco vidas y familias que cambiaron para siempre. Ante esto que nos sucede el lugar donde nos paremos va a marcar la diferencia.

No sólo vamos a ir a un juicio, sino que vamos a ir al último lugar donde Hernán estuvo con sus amigos. Pienso en eso y mi cuerpo tiembla. Pienso en el juicio y mi cuerpo se endurece. Por todo el dolor de su muerte y sus amigos, en el lugar que hay que estar firme es en la Corte. Pero cuando el terrorista me mire no sé qué me va a pasar. Yo no me manejo con elucubraciones sino que me manejo con cosas en concreto. El lugar para hablar es ahí porque el momento de hacer justicia se acerca. Está ahí nomás.

-¿Está conforme con la investigación y el rol de la justicia estadounidense en este caso?

-Sí, tengo paz porque creo que va a ver justicia. Estoy segura, aunque por momentos a veces me sorprende que un terrorista tenga tantos derechos para defenderse, pero después pienso que el sistema es así, y que nosotros también tenemos nuestros derechos. No hay muchos casos en los que el terrorista haya quedado vivo y participe de un juicio.

-¿Cómo tomó la visita a su casa de las abogadas defensoras del terrorista que mató a su marido?

-A nosotros no nos representan ni nos defienden. ¿Qué buscaban cuando fueron a la puerta de mi casa?. Ellos buscan una estrategia para atenuar la pena. Pienso que de lo contrario no se tomarían el trabajo de venir hasta Rosario. Las penas son dos: la fiscalía pide la pena máxima, que es la pena de muerte. La defensa pide la mínima que es la prisión perpetua. Abordar a los familiares de las víctimas es una herramienta licita en Estados Unidos, pero no acá en la Argentina. Yo vivo en Rosario. No tuvimos la posibilidad de negarnos porque no hubo un solo llamado previo. ¿A mí quién me defiende?

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