Avanza la eliminación de sorbetes en la costa

Fuente: Archivo
En Pinamar están prohibidos; analizan hacerlo en otros destinos
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9 de diciembre de 2018  

Así como hace dos años las bolsas plásticas se volvieron el enemigo público número uno del ambiente en muchas ciudades, ahora les llegó el turno a los sorbetes. Nueva York, Bruselas, el Reino Unido y la Comisión Europea ya les declararon la guerra. Y, desde el 1° pasado, se sumó el partido de Pinamar . Esta temporada, quienes vayan de vacaciones a esas playas o a las de Cariló se encontrarán con la novedad: los daikiris, los licuados y las gaseosas se servirán sin sorbete o con una endeble versión de papel, porque fueron prohibidos por una ordenanza del Concejo Deliberante. La Capital, en tanto, analiza una iniciativa similar. Y Mar del Plata también avanza hacia la reducción y erradicación del uso de sorbetes plásticos.

En estas ciudades se busca, a tono con el mundo, reducir la enorme cantidad de basura que llega a los océanos: unas 600.000 toneladas al año. Y más del 80% de los desechos que llegan a los mares del mundo son plásticos. A este ritmo, advierten que para 2050 habrá más plástico que peces, según estimó el Foro Económico Mundial.

Los sorbetes se suman a otros objetos de plástico descartable, que no se reciclan y generan un fuerte impacto ambiental, sobre todo cuando terminan en el mar: los peces y aves los comen enteros y, en consecuencia, mueren atragantados. Recientemente, el Reino Unido anunció que prohibirá el uso de sorbetes en las ciudades costeras y la Comisión Europea presentó, en mayo pasado, una lista de productos de plástico "de un solo uso" que quiere erradicar. Los sorbetes encabezan la lista. Los siguen los cubiertos de plástico y la vajilla descartable.

El impulsor de la prohibición argentina se llama Gastón Caminata y es un surfer que vive en Ostende y que desde hace ocho años, cada vez que va a la playa, vuelve a su casa con una pila de basura que levanta de la arena. Desde hace años impulsa la campaña Yo Amo mi Playa.

Hace unos meses, Caminata decidió armar una petición en la plataforma Change.org, que decía "Pedile a Martín Yeza [el intendente de Pinamar] que prohíba los sorbetes". Cuando el jefe comunal se enteró, decidió no esperar a que la iniciativa tuviera eco. Adoptó el proyecto y una concejala de su partido presentó el proyecto y, poco después, el Concejo Deliberante lo aprobó.

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