Bravos, sí, pero con perfil consumista

Daniel Brailovsky
(0)
8 de septiembre de 2015  

Lo dice todo el mundo: los chicos de hoy son distintos. Más bravos, más independientes y, sobre todo, más inteligentes. Saben lo que quieren y lo obtienen. Y uno de los argumentos más fuertes de esta creencia reposa en su destreza con la tecnología.

Algo cierto. Pero que no significa que indefectiblemente sean más inteligentes. Sobre todo si tenemos en cuenta, por ejemplo, detalles como que las computadoras, tabletas y smartphones proponen un acercamiento intuitivo, de tanteo y error casi lúdico. Que no esperan del usuario creatividad o invención, sino selección. Porque no se trata de sistemas que demanden, precisamente, mayores operaciones intelectuales, sino que promueven la interacción intuitiva, exploratoria.

Todo esto explica la eficacia de los niños frente a las nuevas tecnologías con mejores argumentos que una supuesta "mejora genética" propia de los chicos actuales.

No es que la máquina no interpele a la inteligencia del usuario, pero parece evidente que no demanda una inteligencia superior, sino una más automatizada en ciertos procedimientos.

Lo que esta sensación de cambios podría estar diciéndonos es que los chicos son cada vez más tenidos en cuenta. Esto es bueno si esa atención apunta a verlos como sujetos de derecho, como nuevos sujetos de nuevas pedagogías o como emergentes de las nuevas infancias. Pero no lo es tanto si, como parece evidente, apunta a verlos meramente como perfiles de consumo. Y ya lo sabemos: el perfil ideal del consumo no es el niño-sujeto-crítico ni el niño-explorador-creativo, aunque las marcas de jabón acepten estratégicamente que ensuciarse hace bien. El consumidor ideal es, por el contrario, el que se aliena y acepta delegar en las "máquinas inteligentes" su capacidad de pensar.

El autor es pedagogo y doctor en educación

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.