Buscan concientizar sobre el bullying

Legisladores porteños analizan ocho proyectos de ley diferentes
Silvina Premat
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4 de julio de 2013  

Organizar un grupo de amigos en Facebook u otra red social y ponerse de acuerdo con la mayoría para no aceptar la solicitud de un compañero podría ser una conducta que, integrada con otras acciones discriminatorias o agraviantes, indicaría un caso de hostigamiento, acoso o bullying . Diferenciar un hecho de violencia de otro de hostigamiento no es fácil para los adolescentes y tampoco para sus padres, docentes y directivos de escuelas.

Por eso, varios legisladores porteños impulsan un proyecto de ley para regular el bullying o acoso escolar. De hecho, en la Comisión de Educación se analizan nada menos que ocho proyectos de ley que coinciden en que no debe haber sanciones, sino promover campañas y programas que ayuden a reconocer el problema e intervenir adecuadamente.

"Estamos intentando consensuar un proyecto porque estamos preocupados por esto", dijo a LA NACION María Rachid, legisladora por el Frente para la Victoria, que presentó en la Legislatura un proyecto de la Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) y de la Mesa Nacional por la Igualdad, que se diferencia de los otros porque suma al acoso los casos de discriminación. "Consideramos que el acoso no es un hecho asilado, sino un hecho social, y que el victimario es también víctima", dijo Rachid.

"Las leyes sobre el hostigamiento en varios países se aprobaron luego de algún suceso trágico, que usualmente es un suicidio. Espero que en nuestro país no tengamos que llegar a este punto para aprobar una legislación", dijo Flavia Sinigagliesi, pediatra del Grupo Cideo (Centro de Investigaciones del Desarrollo Psiconeurológico).

"En esta era el acoso funciona como un sistema y no como un hecho de violencia entre pares que siempre existió -dijo a LA NACION la legisladora de Pro y presidenta de la Comisión de Educación, Victoria Morales Gorleri. Y agregó:- Su abordaje es más complejo porque cuando deja de estar el acosado -porque los padres lo cambian de colegio, por ejemplo-, aparece otro en su lugar."

Los datos que preocupan a los legisladores son los que indican, como una investigación de Flacso y Unesco, que el 66 por ciento de los alumnos conocía en 2011 situaciones de humillación, hostigamiento o ridiculización constante o frecuente entre compañeros dentro del ámbito escolar porteño.

Si bien los autores de los proyectos son optimistas, hay otros legisladores que no comparten la necesidad de sumar una nueva ley a las existentes que regulan los hechos de violencia y discriminación.

También se escuchan advertencias desde un grupo de profesionales abocados a esta problemática, como Libres de Bullying. María Zysman, su directora, afirma: "Si bien una ley puede ayudar a que los colegios tomen más conciencia de este problema y generen espacios de reflexión y atención específicos, mi temor es la judicialización del tema. Es decir, que una vez que esté la ley empiecen a llover denuncias de padres que piden la cabeza de un director o que un chico al que consideran hostigador sea expulsado".

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