Buscan demostrar que Parrilli estaba desequilibrada

Lo sugirieron testigos de la defensa; una hija de la magistrada está muy enferma, dijeron
Pablo Tomino
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17 de diciembre de 2009  

En la tercera jornada del juicio político que se le sigue a la magistrada porteña Rosa Parrilli por mal desempeño en sus funciones, la defensa ahondó la estrategia de instalar la idea de que la jueza estaba desestabilizada por problemas serios de salud de su hija el día en que insultó y amenazó a dos empleadas de Tránsito, el organismo que acarreó su vehículo mal estacionado.

Empleados de su juzgado, funcionarios que han compartido juicios con ella, una profesional con quien tuvo una relación laboral y el ex ministro de Producción de Jorge Telerman, Enrique Rodríguez, destacaron las que consideraron cualidades personales y profesionales de Parrilli y su interés por temas vinculados con los derechos humanos.

Remy Vensentini (padre del también ex ministro de Telerman Marcelo Vensentini y esposo de una mujer que trabajó con la acusada), Julio Erratchu (compañero de juzgado de Parrilli) y Gerardo Ghisfeld (defensor oficial de la justicia porteña) coincidieron en que se sorprendieron al ver las imágenes de la magistrada, ahora de licencia, gritándoles a empleadas de la ciudad porque, dijeron, "en general ella siempre tiene un trato cordial con las personas y se ocupa de la gente humilde".

"Todas morochas, ni una rubia contratan", había vociferado la jueza en aquella oportunidad, al tiempo que amenazaba a las agentes con "meterlas presas".

La testigo María Cristina Zurutuza dijo que el accionar de Parrilli le causó asombro. La psicóloga, especializada en temas vinculados con la discriminación de género, interpretó que "al hablar de morochas y rubias, Parrilli hizo una crítica al gobierno de la ciudad, porque las rubias -opinó- tal vez obtienen un cargo más alto que las morochas". Zurutuza encontró el mismo justificativo para la referencia que Parrilli hizo sobre los salarios de las empleadas.

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Fue la más interpelada por la defensa y el jurado. Los diputados Martín Borrelli (Pro) y Diana Maffía (Coalición Cívica) intentaron aclarar un testimonio que había causado cierto murmullo en el jurado. "Hablé con ella después de lo sucedido y no se reconocía en esa situación. Estaba muy preocupada por la salud de su hija; tuvo una reacción que le pudo pasar a cualquiera", dijo Zurutuza.

Dudas sobre los testimonios

Ayer, los testigos -todos aportados por la defensa, que encarnan Juan Pablo Alonso y Julio Virgolini- describieron a la jueza como "exigente a la hora de juzgar", pero que "siempre atiende las cuestiones sociales", "permanentemente dispuesta al trabajo", "de pura sangre y energía".

Cuando uno de los declarantes, Erratchu, dijo que "sería un día muy triste para todos los del juzgado si Parrilli tiene que irse", la diputada Maffía adelantó que no tendría en cuenta sus comentarios por no considerarlo imparcial.

El ex ministro Enrrique Rodríguez sólo se refirió a que, cuando en su momento recibió el currículum de la jueza, comprobó que era una profesional "muy vinculada con los derechos humanos" y que, durante sus funciones como ministro, nunca escuchó comentarios públicos o privados "que la cuestionaran en su cargo".

La acusación, a cargo del consejero Gabriel Vega, intentó demostrar que algunos testimonios aportados por la defensa no eran relevantes.

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