Cada vez más gente recurre a la mediación comunitaria

Gratuito: cerca de 18.000 porteños pidieron ayuda en los últimos tres años al servicio para resolver conflictos sin llegar a los Tribunales.
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13 de junio de 1999  

Los ruidos de la caldera de un laboratorio de productos químicos volvían loca a Ana María Sancho y sus vecinos del contrafrente de Teodoro García 2885. La mujer movió cielo y tierra para terminar con esa tortura que la obligaba hasta cerrar las ventanas en pleno verano. Pidió ayuda en la Secretaría de Medio Ambiente y en los Centros de Gestión porteños. Allí se enteró de que el edificio está en una zona donde se permite esa actividad y que no había contravención. Pero la convivencia se hacía imposible.

Se le ocurrió entonces pedir ayuda a un mediador comunitario, que reunió a los representantes del laboratorio y a los consorcistas para llegar a un acuerdo. Los técnicos de la empresa midieron el ruido en los departamentos y resolvieron hacer un revestimiento al tubo de la caldera. El desagradable sonido finalmente disminuyó.

Los vecinos se evitaron así empezar un proceso judicial que les hubiera demandado tiempo y plata, con bajas probabilidades de ganar porque el laboratorio está situado en una manzana donde están autorizados los establecimientos industriales.

Pero Ana María Sancho no es la única. Casi 18.000 porteños recurrieron al Programa de Mediación Comunitaria del Ministerio de Justicia de la Nación, desde que fue creado en julio de 1995.

El 86 por ciento de ellos pudieron disipar sus diferencias gracias a este sistema de resolución no adversarial.

Unas 2250 personas lo hicieron durante el año último. El 29 por ciento, la mayoría, consultó sobre asuntos jurídicos para no llegar a los Tribunales porteños, repletos de casos que bien podrían resolverse con la intervención de un mediador comunitario y la buena voluntad de las partes para discutir y llegar a un acuerdo.

Solución previa

La mediación comunitaria es un sistema que permite resolver conflictos con la participación voluntaria de las partes involucradas y la ayuda de un tercero neutral, según Gabriela Rodríguez Querejazu, coordinadora del programa.

Las filtraciones, los conflictos de convivencia y los ruidos molestos representan el 14, 13 y 12 por ciento de los casos consultados. Las medianeras de casas y edificios, el mal estado de los edificios y los malos olores le siguen con el ocho por ciento, al igual que los problemas de consorcio.

La mediación no es exclusiva de problemas vecinales. De hecho, el cinco por ciento de los casos consultados o resueltos durante el año último fueron conflictos entre familiares.

La coordinadora del programa sostuvo que este método contribuye a agilizar el sistema judicial y promueve la convivencia.

"No es que se desista de los abogados. La realidad es que debemos consultarlos constantemente porque todo se hace en un marco legal, pero la idea es que hay muchos casos que pueden resolverse sin llegar a una instancia judicial", explicó Gabriela Rodríguez Querejazu.

Componedores

Las consultas y las mediaciones son gratuitas y se llevan adelante en distintos centros barriales de la ciudad, que ponen su sede al servicio de los vecinos. Allí se firma un convenio de confidencialidad para garantizar la seriedad del proceso y que el problema no llegará a oídos de otros.

No existe un compromiso legal, sino que los acuerdos se basan en la confianza de que las partes cumplirán su palabra. Y la realidad demuestra que lo hacen el 97 por ciento de las veces.

Cada centro está conectado a una red, donde pueden derivar los casos no mediables, como los que no lograron una resolución satisfactoria. Además, hay asesores de distintas disciplinas que colaborar o aconsejan para avanzar en el proceso.

No son pocos los casos en que alguna de las personas que recurrió a este sistema quedó tan satisfecha con la resolución que decidió convertirse en mediador. De hecho, el programa comenzó capacitando a 40 mediadores y hoy ya son 173. El Ministerio de Justicia de la Nación dicta cursos gratuitos para formarlos.

Los interesados en convertirse en Operadores en Resolución de Conflictos Comunitarios o quienes quieran consultar su caso o llegar a una mediación pueden llamar al programa, al 4382-3126 o 4383-9853, donde los asesorarán y derivarán a un centro barrial.

"Tienen que estar preparados para adaptar la mediación al medio donde se aplica -explicó Gabriela Rodríguez Querejazu-. También para desarrollar la capacidad de escucha, ver con claridad los diferentes aspectos del asunto, entender los intereses en disputa y colaborar en la elección de la mejor propuesta para resolverlos."

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