Cambios de estrategias para enfrentar el tráfico

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23 de agosto de 2011  

Un avión con casi una tonelada de cocaína que partió desde Ezeiza; un velero con 445 kilogramos, fondeado en Olivos, y un camión con otra tonelada cargada en Salta fueron tres situaciones que se dieron este año. Las rutas de la droga y las formas de disimularla son múltiples. Desde contenedores marítimos hasta simples envíos postales por correo aéreo o las clásicas "mulas" que llevan la droga en el equipaje, pegada al cuerpo o, incluso, dentro de él. Cada golpe al narcotráfico anula un sistema de despacho, pero las redes mantienen sus capacidades. Y vuelven a empezar.

En los últimos tres años fueron decomisadas, aquí o tras su paso por el país, más de siete toneladas de cocaína provenientes del colombiano cartel del Norte del Valle. Su sello son los vistosos paquetes de colores que, según opinan las fuerzas de seguridad, exhiben la porción de cargamento que toca a cada inversor. Hace quince días, ese tipo de envoltorio fue descubierto en Inglaterra, en un velero de lujo que había partido de España. Las autoridades británicas saben que buena parte de la cocaína que se consume en Londres pasa antes por aquí. Pero los destinos son variados. Líneas de investigaciones locales llegaron a Rusia, Ucrania, Australia y China.

Entrada, salida y mercado local son los tres componentes que toman en cuenta las autoridades. Cada eslabón tiene sus particularidades. El ingreso de droga en la Argentina -tanto cocaína como marihuana- tiene su epicentro en la frontera norte. Mucho se mencionan los vuelos ilegales, pero el traslado hormiga en ómnibus es uno de los métodos más usados.

Los vuelos ilegales tienen los callejones abiertos por la demora de más de 15 años en la radarización con sistema de seguridad. Los radares de control de tránsito aerocomercial no sirven para detectar aeronaves que no cooperan con su identificación, y sólo este año empezó un plan real para dotar de radares la frontera norte.

Los dos equipos móviles de la Fuerza Aérea desplegados en Posadas y Resistencia desde 2000 pasaron a ser usados, por obsoletos, sólo para ejercicios y cumbres. En esos lugares se instalaron radares fijos entregados por España, y el mes pasado se colocó en Santiago del Estero el primer radar militar fabricado por Invap. En 2014 se contará con los otros cinco equipos adquiridos a esa empresa nacional de capitales mixtos. El plan es ubicar esos radares en primera y segunda línea para un control no sólo del punto de irrupción en la frontera, sino también de las zonas de aterrizajes.

Seguridad dio la directiva de instalar, además, 20 radares de movimiento terrestre del Ejército, con la idea de observar vuelos a baja altura. La intención no es interceptarlos a partir de esos aparatos, sino contar con información que permita prever rutas ilegales. Análisis similares llevaron a Gendarmería a intentar hace unos días un golpe de mano contra una pista clandestina en Santiago del Estero. La avioneta embistió y provocó el derribo del helicóptero de la fuerza de seguridad.

Tropas especiales de Gendarmería y Prefectura fueron desplegadas, además, en la región norte con la asignación central de dar combate directo a los traficantes.

El sistema de control aéreo carece, por ahora, de aviones habilitados para disparar sobre aeronaves irregulares. El Gobierno no quiere una ley de derribo. Y hoy no cuenta con cazas en condiciones de hacerlo. Los Pucará no graban la secuencia de tiro y, sin un sistema de registro visual, no podría verificarse lo sucedido en el aire.

Fronteras adentro

En los casos de salida de drogas rumbo a otros mercados, en especial el europeo, las autoridades aceptan que es imposible revisar todos los contenedores en el puerto. Apuntan, en este caso, a realizar tareas de investigación sobre la base de perfiles. Y como forma de quebrar la lógica de arrestar sólo a los despachantes y transportistas, las autoridades políticas empezaron a fomentar las pesquisas con "entregas controladas".

Esos sistemas de vigilancia, en los que se deja pasar la droga en procura de detectar toda la red detrás de los embarques, se usa regularmente con Chile e Italia. En el Gobierno reconocen que no son muchos los jueces federales que reciben con entusiasmo una propuesta de entrega controlada, pero confían en que se imponga esa forma de investigar en colaboración con la justicia de otros países.

El último punto en que empezó a trabajar el Gobierno fue en la represión del mercado local. El plan Cinturón Sur fue diseñado casi exclusivamente para desarmar los dos grandes "almacenes" de drogas en la Capital, ubicados en las villas 1-11-14 y Zavaleta. Para llegar allí, la marihuana y la cocaína recorren un largo camino desde la mochila que fue cargada en un ómnibus en Salta o el camión de mudanza que inició su camino en Misiones.

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