Cayó el 50% de las reservas en Pinamar

Sucedió ante la imposibilidad de efectuar transferencias para sostener los compromisos; aceptarán bonos y dinero electrónico
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30 de diciembre de 2001  

PINAMAR.- Al compás de los hechos que desembocaron en la renuncia del ministro de Economía Domingo Cavallo y del presidente Fernando de la Rúa se ensombreció el escenario en que iba a desarrollarse la próxima temporada estival en este balneario, situado a 350 kilómetros al sudeste de Buenos Aires.

El fenómeno es de tal magnitud que, a la incertidumbre que dispararon el cambio de gobierno y la inestabilidad económica, sucedió una reacción en cadena que provocó la caída del 50% de las reservas que los turistas habían realizado en hoteles e inmobiliarias del partido.

"De acuerdo con el relevamiento que hicimos, casi la mitad de las reservaciones fue cancelada en los últimos días, especialmente las que se habían pactado por alojamiento en hoteles y chalets de Pinamar y Cariló a partir de los primeros días de enero de 2002", dijo a LA NACION Juan José Rodríguez, secretario de Turismo de la comuna local.

"Fue un golpe muy fuerte porque hasta principios de diciembre las perspectivas que traía la nueva temporada eran muy buenas y el interés de nuestros visitantes, mayúsculo", apuntó.

"Pero -añadió- la crisis que sufre el país y las complicaciones que trajo la bancarización fueron demasiado para la actividad turística. Esto se refleja en lo que nos pasa a nosotros, que, por lo que sabemos, también se repite en otros centros de veraneo de la provincia de Buenos Aires.

"De todas maneras, confiamos en que a medida que pasen los días la situación tenderá a estabilizarse y quienes pensaban pasar sus vacaciones en la Argentina y los que ya renunciaron a viajar al exterior, finalmente nos elijan y se caigan por estas playas", se ilusionó el funcionario.

"Es más, creo que después de Reyes van a empezar a venir y ahí sí arrancamos con todo", arriesgó Rodríguez.

Bailar con la más fea

Aunque sabe que, por lo menos por ahora, a los destinos clásicos de los turistas argentinos les ha tocado bailar con la más fea, el intendente de Pinamar no se desanima.

"Está todo muy difícil y la gente muy nerviosa porque se había ilusionado con un buen verano, pero esta crisis se veía venir, por lo que hay que calmarse y capear lo mejor posible esta tormenta", explicó Blas Altieri, jefe comunal del balneario.

"Los que vienen siempre a Pinamar -subrayó- saben que hacemos lo imposible para que lo pasen bien y por despejar cualquier problema. Ahora seguimos en lo mismo, sin perder de vista que hay dificultades que escapan a nuestro control.

"Hemos trabajado para facilitar todas las formas de pago, desde las que se hacen con bonos o mediante dinero electrónico", explicó.

El intendente aseguró que en ese balneario se reciben patacones y Lecop. "Incluso hemos gestionado ante los bancos la rápida instalación de las terminales POS para la aceptación en los negocios de las tarjetas de débito", añadió.

"Es decir -destacó-, en este sentido hemos hecho los deberes para que el visitante sólo se ocupe de pasarla bien con su familia. Además, la infraestructura está a punto, los precios siguen congelados como desde hace varios años y en muchos casos son menores que en las temporadas precedentes."

Respecto de espectáculos y actividades culturales, Altieri adelantó: "Se ha programado una cartelera cultural amplia, de primer nivel y para todos los gustos, en la que se destacan artistas cuyo renombre va más allá del plano nacional".

Siempre la misma

"El resto, todos lo conocen: nuestros bosques, los médanos, el mar, las mejores playas y, como decimos aquí, en Pinamar hay una novedad que se repite siempre: está como la dejaron", se entusiasma Altieri.

"Sólo nos falta -advierte el intendente- que se aclare el panorama a nivel nacional."

Así, más allá de los nubarrones que amenazan la temporada, los pinamarenses no se desaniman: una vez más recibirán el nuevo año con un show de fuegos artificiales en la avenida Bunge y la orilla del mar.

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