Cayó el mayor estafador de la década

Eugenio Curatola fue apresado en un country de Hudson; habría defraudado a más de mil personas por US$ 300.000.000
Gustavo Carabajal
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31 de diciembre de 2008  

El agente de bolsa aseguraba que en un año lograba obtener el 45 por ciento de interés a partir de una inversión mínima de 10.000 dólares.

Ayer, el empresario que hizo esas falsas promesas fue detenido en su casa del country Abril, en la localidad de Hudson, en el partido de Berazategui. La Justicia lo acusa de estafar a más de 167 ahorristas en 33.000.000 de dólares. No obstante, fuentes de la investigación estiman que habría más de mil damnificados en todo el país.

Según las fuentes, la maniobra concretada por el agente de bolsa argentino habría sido similar a la que utilizó el financista norteamericano Bernard Madoff, acusado de estafar a miles de ahorristas por 50.000 millones de dólares.

Con la promesa de intereses altos, el imputado, que fue identificado por fuentes judiciales como Eugenio Curatola, logró seducir a miles de clientes, que entre 2001 y 2004 le entregaron sus ahorros para que el operador bursátil los invirtiera en el mercado a futuro de divisas en el exterior.

El empresario había entregado a cada uno de sus clientes una clave para que pudieran seguir a través de una página de Internet la evolución de sus inversiones que, supuestamente, habían sido colocadas por un broker en el exterior.

Según figuraba en la página web, las cifras de las ganancias crecían, pero en febrero de 2004, cuando los inversores intentaban cobrar los dividendos o retirar el capital, el dinero no aparecía.

Se había concretado una de las estafas más grandes de los últimos años. Si bien hasta el momento el monto denunciado en la Justicia fue de 33.000.000 de dólares, correspondientes a 167 damnificados, el abogado Miguel Angel Pierri, que representa a 240 de los ahorristas estafados, estimó que el monto que los inversores nunca recuperaron podría llegar a 300.000.000 de dólares.

Ayer, el juez de Instrucción porteño Mariano Scotto dictó el procesamiento de Curatola por su presunta responsabilidad en 167 casos de estafas. Además, el magistrado revocó la eximición de prisión de la que gozaba el imputado. Al dictar esta resolución, el juez consideró que el hecho de que Curatola estuviera en libertad le permitiría modificar las pruebas que había en la causa.

El procedimiento ordenado por el juez Scotto se realizó en una lujosa casa del club de campo Abril y estuvo a cargo de un grupo de investigadores de la Gendarmería.

"Curatola tenía un programa de radio y otro de televisión, en los que explicaba a la gente cómo podría hacer crecer sus ahorros 45% en un año. No recibía inversiones inferiores a 10.000 dólares. Explicaba que colocaba el dinero en el exterior a través de un broker . Durante la investigación quedó probado que, en realidad, el broker Forexvan era él mismo. Supuestamente, la maniobra consistía en quedarse con el dinero del primer inversor, a quien le pagaba con lo que aportaba el segundo. Pero un día la rueda se cortó y dejó de pagar", explicó Pierri.

La investigación de las maniobras de Curatola comenzó en 2004, cuando el fiscal federal Guillermo Marijuán reunió parte de los elementos que demostraban una serie de irregularidades. Luego, Marijuán le remitió la causa al fiscal Marcelo Solimine, que determinó que el empresario era titular de una empresa con sede en Panamá, desde donde se habrían realizado las maniobras.

También se reunieron elementos que confirman que Forexvan pertenecía a Curatola y que para que los clientes no sospecharan abrió oficinas en distintas ciudades del mundo, entre ellas Tokio, Londres, Shanghai, Sydney, Luxemburgo y San Petersburgo, donde en realidad lo único que había era un empleado con una línea telefónica.

Entonces, si algún inversor llamaba a esas supuestas sucursales, un empleado decía pertenecer a Forexvan y nadie dudaba de la existencia del fondo de inversión.

En la causa principal y otras que se abrieron no sólo está imputado Curatola, sino también varios familiares suyos, abogados y representantes que la firma tenía en las ciudades de Azul, La Plata, Bariloche, Santa Rosa y Comodoro Rivadavia, de donde son la mayoría de los damnificados.

El negocio encarado por Curatola explotó en 2002, después del corralito y a partir de la desconfianza de los inversores en el sistema financiero argentino.

Según fuentes de la investigación, los inversores sólo podían consultar el estado de su inversión a través de la página web de Curatola. Pero en febrero de 2004 surgieron los primeros casos de gente que decidió retirar su inversión y no pudo.

A lo largo del año, más y más clientes declararon estar en la misma situación. La mayoría comenzó a recibir mails donde se les informaba que Forexvan estaba "bajo auditoría" pero que todo se normalizaría. Pero los inversores nunca cobraron.

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