Chau saunas y papi fútbol, hola decks de madera: Pinamar renovó sus balnearios

Posta del Mar se renovó
Posta del Mar se renovó Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima
María Ayzaguer
(0)
24 de enero de 2019  • 15:49

PINAMAR.- Tres balnearios a punto para esta temporada y otros tres pendientes de demolición: falta cada vez menos para que Pinamar logre redefinir por completo cómo quiere mirar al mar. A dos años y medio de comenzado el ambicioso Plan de Reconversión del Frente Marítimo, que en 2016 comenzó a adecuar los balnearios de 22 km de costa entre esta ciudad y sus vecinas Ostende, Valeria del Mar y Cariló, tres edificios envueltos en litigios frenan la llegada a la recta final en esta localidad.

De los balnearios con saunas y canchas de papi futbol a la simpleza de la sustentabilidad: la ordenanza 4442 del 2014 prohibió el hormigón armado y las paredes de mampostería en la playa. Las superficies construidas no pueden superar los 325 m2 y a simple vista se achicaron muchísimo en tamaño, tanto que ahora se puede ver el mar desde la Avenida del Mar. En cifras, si antes había 22 mil metros cuadrados construidos de balnearios, cuando queden todos renovados van a quedar 11 mil. Los nuevos balnearios tienen que ser perfectamente desmontables, están limitados en su altura e incorporan energías alternativas.

Dos chicas hablan en el Kota Beach
Dos chicas hablan en el Kota Beach Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

"Se está reconstituyendo el cordón dunícola, algo que nos preocupaba muchísimo. Se ha reducido enormemente la superficie de intervención antrópica, es decir la construida. Y ya hay muchos más metros de playa pública", explica Enrique Sanchez, consultor en hidrografía y medio ambiente y director del Frente Marítimo. Se trata de un proceso de remediación ambietal, recuperar la playa que se estaba perdiendo.

Para el especialista, reconstruir las cadenas de dunas es importante no sólo por el recurso en sí, sino porque actúan como límite natural que evita que el agua de mar contamine los acúiferos de agua dulce, de donde se extrae el agua de la ciudad.

Paradise Beach, uno de los nuevos balnearios
Paradise Beach, uno de los nuevos balnearios Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

El objetivo de cambiar los viejos edificios por otros mucho más pequeños, sin hormigón y desmontables ya logró recuperar 100 mil metros cuadrados de playa pública. Muchos de los concesionarios, que inicialmente fueron reticentes, hoy celebran la medida. Tuvieron que ajustarse.

Los nuevos

"Es un desafío que todo un balneario entre en 200 m2", señala Marianela Beatriz, dueña de la Posta del Mar, uno de los balnearios que apareció completamente renovado para esta temporada. En su flamante versión está todo hecho de madera, tiene un vasto deck semiabierto y su restaurante con cocina a la vista -algo poco frecuente por estas latitudes-.

Cuando hace tres años, cuando tomó la concesión, era una construcción de cemento, techo a dos aguas y tejas que ocupaba unos 300 m2, supuestos, porque nunca existieron planos. Se había comenzado a construir en 1948, y desde entonces había sido un collage de obras. El desafío para Beatriz ahora es poder alimentar a 105 potenciales clientes (de 80 carpas y 25 sombrillas) que ocupan el restaurante turno tras turno. Y reemplazar el espacio de guardado de sombrillas y reposeras que se perdió. Pese a todo, está muy orgullosa de su balneario de estreno.

El Kota Beach, todo de madera
El Kota Beach, todo de madera Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

Su vecino Paradise Beach es otro de las novedades de este verano: finalizado el tira y afloje que mantenía con la municipalidad apareció completamente renovado y con una gran apuesta gastronómica: una sucursal de Negroni en la playa. "Perdimos la pileta pero ganamos estar más cerca de Bunge y sobre la calle en un lugar visible", resume Luis Sanza, dueño del complejo, que terminó mudado unos 30 metros al norte. La idea del municipio de retirar los balnearios hacia el continente ganó metros y metros de playa y dejó más accesible el ingreso a sus restaurantes. Bajo la nueva reglamentación, los concesionarios de balnearios pueden construir piletas siempre y cuando sean desmontables. Descartada esa opción para Sanza, decidió abrazar la renovación con un cambio de target: del ambiente familiar a la coctelería y tardes de DJS.

Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

Hacia la frontera norte de Pinamar abrió Kota Beach, la enorme apuesta de PINAMAR S.A., que por primera vez se embarca en el negocio de un balneario. Ubicado en el predio donde antes estaba Sport Beach, es una increíble estructura íntegramente hecha en madera y elevada sobre la arena. "Logramos un parador sustentable hecho por completo con madera de pino tratado en Misiones para los pilotes y de eucalipto para toda la parte superior. No tiene nada de conservantes", explica Carlos Diedrichs, del equipo comercial del balneario.

En Kota se precian de ser los primeros en unir bosque, médano y playa, la esencia pinamarense. "En el bosque tenemos el prebeach con un paseo lúdico, donde se hacen exposiciones de fotografía, charlas, degustaciones y predomina el arte. En el médano se pueden hacer las travesías de Amarok y en la playa no tenemos la típica carpa", detalla Diedrichs. Ahí las estructuras de plástico se cambiaron por camastros espaciados y la línea del mar quedó despojada. El próximo paso será llenar todo un sector de plantas, una especialidad de la empresa, que cada año siembra 100.000 pinos y unos 50.000 mil árboles de otras especies.

Los que resisten

Tres balnearios continúan siendo de hormigón en Pinamar: Terrazas al Mar, un clásico céntrico con hotel cuatro estrellas,Pinamar Golf y Cabo Blanco, dos edificios abandonados hacia el norte de Pinamar.

Terrazas al mar, el único balneario de cemento que sigue funcionando
Terrazas al mar, el único balneario de cemento que sigue funcionando Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

El caso de Terrazas al Mar, el único balneario de cemento que sigue funcionando esta temporada, es el que podrá resolverse más rápido. "Judicialmente ya se tendría que haber entregado, pero se presentaron en el Consejo Deliberante y lograron una concesión provisoria hasta abril. Ahí van a tener que licitar, o permitir el derrumbe", explica Sánchez. En ese mes quien gane la licitación tendrá que ofrecerle al Frente Marítimo un plan de demolición. Para el verano que viene debería estar construido el nuevo balneario.

El parador Cabo Blanco, abandonado
El parador Cabo Blanco, abandonado Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

El destino y la situación judicial de los dos edificios restantes, Pinamar Golf y Cabo Blanco, es más intricado porque dependen de una causa que se inició en el 2009, tuvo muchas incidencias en el medio y hasta ahora no logró una conciliación o resolución judicial. Están ubicados al norte de la ciudad, vacíos y deteriorándose. A lo largo de una década fueron variando los dueños de los inmuebles, lo que dilató los tiempos procesales. Y mientras tanto, una cautelar impide al municipio desalojar el concesionario y demoler las instalaciones.

"Es un entramado procesal y legal que viene desde hace diez años y nosotros lo tomamos en el 2016", dice Martín Rappalino, asesor legal del municipio pinamarense. "Esperamos una resolución para poder darle pronto un cierre al Frente Marítimo", explica

El Pinamar Golf, abandonado
El Pinamar Golf, abandonado Crédito: Diego Lima

En Valeria del Mar y Cariló ya están todos los balnearios renovados. Pero en Ostende no se puede avanzar sobre lotes que son de propiedad privada sobre la playa. "Algo totalmente contranatura", critican desde la municipalidad de Pinamar, que, por el momento, dice que no puede hacer mucho.

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.