Chicos a dormir: los riesgos de reemplazar el cuento por la tablet

Pese a que se desaconseja, cada vez más padres permiten su uso
Evangelina Himitian
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30 de noviembre de 2015  

Luz puede usar la tablet antes de irse a dormir, pero con cautela
Luz puede usar la tablet antes de irse a dormir, pero con cautela Crédito: Patricio Pidal / AFV

Los padres de Agustín Torres, de 7 años, no necesitan leer este artículo para saber que lo que señala el estudio es cierto: los chicos tardan un promedio de 20 minutos en dormirse. Antes de eso, la mayoría de los padres se ven involucrados en una negociación que les insume otros 17 minutos. Los datos surgen de una encuesta realizada por el canal de streaming Netflix en siete países.

Cada noche, los padres de Agustín se encuentran con el mismo argumento, pero en diferentes versiones: que un ratito más, que la Play, que no me acuerdo si me lavé los dientes... Y al final, el "sincericidio": "¿Por qué me tengo que ir a la cama si no tengo sueño?".

Cansados, hace tiempo tomaron una decisión que, aunque admiten que no es la mejor, les resulta. Si Agustín acepta meterse rápido en la cama, lo dejan usar la tablet para jugar media hora antes de quedarse dormido.

La historia de esta familia ilustra la realidad de miles de padres hiperconectados que no logran encontrar dónde está el botón de "Off" de sus hijos.

"Como padres tampoco podemos ser tan puritanos de decir que se vaya a dormir con un cuento, si los adultos cuando vamos a la cama nos pasamos una media hora por lo menos mirando el celular, la tablet o la TV. Somos esta generación", reconoce la madre de Agustín, Romina Juárez.

Mercedes Moresco le regaló a su hija Luz una tablet cuando cumplió nueve años. No pasó mucho hasta que la chica la adoptó para todo, incluso como último recurso antes de quedarse dormida. "Con mis hijos mayores era más estricta, pero con ella soy más relajada. Le gusta quedarse mirando algo en YouTube. Después se duerme", cuenta su madre.

El dilema

¿Es recomendable darles una tablet a los chicos antes de dormir o encenderles la TV? Los especialistas consultados por LA NACION consideran que no. "La hora de dormir es tiempo de soltar amarras, dejar ir a los padres, de que los chicos se queden solos con ellos mismos, de aprender a quedarse dormidos sin ayuda externa", explica Maritchu Seitún de Chas, psicóloga y autora del libro Latentes (Grijalbo), sobre la crianza de chicos entre los seis y los 11 años. También acaba de lanzar, junto a su hija Sofía Chas, una serie que incluye el libro ¡A la cama! "No es por arte de magia, sino con mucha práctica que un niño puede dormirse solo en su cama cuando crece. Ayudan los rituales realizados con amor: un rato con papá o mamá, un cuento, rezar, cantar una canción", dice.

Los especialistas indican que los dispositivos móviles generan estímulos sin posibilidad de descarga porque los chicos están metidos en la cama y quietos. Durante el día ocurre lo mismo, pero al apagarlos pueden representar en su juego lo que vieron o a contárselo a alguien. "A la noche no tienen esos recursos para procesar tanta estimulación, de esa forma difícilmente el sueño resulte reparador", apunta Seitún.

Algo similar opina Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). "Los padres, con sus mejores intenciones, generan el efecto contrario: los estimulan y excitan psíquicamente, y hasta a veces les generan ansiedad, lo que dificultaría conciliar el sueño. "Es bastante conocido que la TV demora que se duerman y, depende del contenido del programa que el niño mire, que les produzca otros trastornos, como sueño interrumpido, pesadillas o insomnio", indica.

Cruppi menciona que distintas investigaciones hechas sobre el uso de las tablets a la hora de dormir señalaron que los chicos demoraban más en lograr el sueño, se ponían más ansiosos y tenían más riesgo de sentirse cansados al día siguiente.

"Las herramientas tecnológicas hacen que nuestro psiquismo se active, por la información que recibe, evitando la relajación necesaria para el dormir. Además, sobreestimulan el polo visual y auditivo. Por eso, a la hora de dormir no es recomendable ninguno de estos artefactos", agrega.

Un tema que también se debate en libros

  • El dilema que tienen los padres frente a los métodos que usan para que sus hijos se duerman no es nuevo. Pero hoy suscita un verdadero boom editorial. Hace pocos meses, se reeditó Niños descansados, niños felices, el polémico pero muy usado libro de Eduard Estivill que propone una disciplina cuasi prusiana a la hora de llevarlos a la cama.
  • Mañana llegará a las librerías porteñas un libro que es un verdadero best seller mundial, El conejito que quiere dormirse, del psicólogo sueco Carl-Johan Forssén Ehrlin, que fue editado por Random House.
  • Los editores aseguran que el texto tiene un poder somnífero inmediato, porque "emplea técnicas psicológicas que ayudan a los niños a relajarse". En la introducción de la obra se incluyó una advertencia: "No lea este libro en voz alta si se encuentra al lado de una persona que está conduciendo".

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