Con una fuerte polémica de fondo, hoy debatirán la norma que habilita a quemar residuos

Ambientalistas, cartoneros y referentes de la Iglesia y de la política rechazan la propuesta oficial de volver a incinerar luego de 40 años; contrapunto por la contaminación y la pérdida de trabajo
La planta de incineración de Viena, el modelo que interesa a la Ciudad
La planta de incineración de Viena, el modelo que interesa a la Ciudad Fuente: LA NACION - Crédito: María Elena Polack
Ambientalistas, cartoneros y referentes de la Iglesia y de la política rechazan la propuesta oficial de volver a incinerar luego de 40 años; contrapunto por la contaminación y la pérdida de trabajo
Mauricio Giambartolomei
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3 de mayo de 2018  

En medio de una fuerte presión ejercida por agrupaciones ambientalistas, cooperativas de cartoneros y sectores políticos, el gobierno de la ciudad podría alcanzar uno de sus objetivos del año si en la Legislatura se aprobara hoy la modificación de la ley de basura cero. La reforma establecería nuevas metas para la disposición final de residuos y volvería a habilitar la incineración de los desechos, luego de 40 años sin quema, aunque mediante la termovalorización.

Con cambios que podrían aparecer hasta minutos antes del debate, los legisladores oficialistas y sus aliados buscan asegurar que la continuidad de las fuentes de trabajo de los cartoneros no corra peligro. Es la principal preocupación de las cooperativas que sustentan su economía en los desperdicios recuperables que, según entienden, serán los más requeridos para alimentar las plantas de recuperación de energía propuestas por el Poder Ejecutivo como alternativa a la disposición final en rellenos sanitarios.

Para el gobierno, en la modificación de la ley 1854 (de basura cero, sancionada en 2005) que se votará hoy no se discute la utilización de la incineración como alternativa -aunque abre la puerta a la utilización de esta técnica-, sino que corrige errores de una norma que no contemplaba el crecimiento de los volúmenes de basura por la recuperación de la economía ni el incremento poblacional. La ley vigente establece que las metas de disposición final a cumplir debían ser de un 30% para 2010, de 50% para 2012 y de 75% para 2017, tomando como base los niveles enviados a la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) durante 2004 (1,5 millones de toneladas). Las metas propuestas son un 50% para 2021, un 65% para 2025 y un 80% para 2030, pero sobre la base de los niveles de 2012 (2,2 millones de toneladas).

Sin embargo, las agrupaciones sociales y los cooperativistas creen lo contrario. "Los programas de recolección diferenciada de residuos estarán seriamente amenazados porque el material que recuperan los cartoneros será combustible para los incineradores. Hay un riesgo de que se pierdan puestos de trabajo", planteó Juan Grabois, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). "Lo explica el papa Francisco con la idea de la ecología integral. El grito de los pobres y de la tierra es un solo grito, y con la cultura del descarte, descartar objetos y personas es la misma forma. Si se produce una política agresiva de incineración, se pueden perder hasta 30.000 puestos de trabajo", agregó. La semana pasada, 20 curas villeros también se expresaron en contra de la incineración.

En la ciudad de Buenos Aires hay doce cooperativas de recicladores urbanos que funcionan con la logística aportada por el gobierno porteño, que pone a disposición las plantas y los camiones para trasladar la basura. Son, en total, 6000 los cartoneros que trabajan en las cooperativas y cobran un subsidio mensual de entre $5000 y $9000. Hay, además, otros 2000 que no forman parte del circuito formal. En promedio, cada uno recicla hasta 100 kilos diarios de basura.

Protestas

Ayer, mientras se debatían algunas modificaciones del texto que se discutirá hoy, agrupaciones ambientalistas y sociales protestaron fuera de la Legislatura. Además hubo una campaña en redes sociales bajo el hashtag #QuemarBasuraMata, organizada por el bloque de diputados de Unidad Ciudadana.

"La Ciudad reconoce el fracaso y no le puede echar la culpa a ninguna herencia. Hubo una política de generar recursos en las cooperativas, pero eso no es lo mismo que tener un plan. El Estado nunca tuvo un plan y eso se lo planteamos en cada reunión de la que participamos", criticó Alicia Montoya, de la cooperativa El Álamo.

En 1976 la intendencia de Buenos Aires prohibió la incineración a los particulares y cerró las usinas que aún estaban en actividad. La nueva estrategia fue emplear rellenos sanitarios La discusión por las plantas de termovalorización surge en un escenario desalentador, con los predios de la Ceamse al borde del colapso, sobre todo el de José León Suárez, que recibe el 87% de la basura de la región metropolitana. Allí se depositan a diario 18.500 toneladas de residuos, 3000 de las cuales viajan desde la Capital.

Según el gobierno, la técnica de recuperación de energía por la incineración tiene estándares de calidad elevados; recuerda que hay más de 2000 plantas funcionando en todo el mundo y 500 de ellas en Europa. Pero para Andrés Nápoli, director de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la recomendación de la Unión Europea es cerrar las plantas que ya están en funcionamiento. "Están yendo hacia un modelo de economía circular y los incineradores compiten contra el material reciclable -sostuvo-. El proyecto de ley es un salto al vacío porque no es superador de la ley actual".

Además de los temores sociales por la posible pérdida de empleos, quienes están en contra de la norma plantean el factor ambiental y el riesgo sanitario por la emisión de sustancias cancerígenas. Sin embargo, el ministro de Ambiente y Espacio Público de la ciudad, Eduardo Macchiavelli, descarta ambas hipótesis. "Esta técnica no contamina. La parte más cara del sistema es el filtrado. En París hay una planta a 15 cuadras de la Torre Eiffel, al lado del río Sena; en Viena, la colocaron en el centro, y en Copenhague está frente al Palacio Real", dijo el funcionario.

"Uno de los objetivos de la ley es no tener prohibida una herramienta que se utiliza en las principales ciudades del mundo. Que en el último eslabón de la cadena se habilite la termovalorización como alternativa a la disposición final. Esta técnica no compite en absoluto con el reciclado porque no se podrán incinerar cartón, vidrio, papel ni otros elementos reutilizables", agregó Macchiavelli. La discusión se terminará hoy. Pero luego empezará otra: dónde instalar las plantas

La opinión de los legisladores que votarán

  • Inés Gorbea

Suma+

"Sigue existiendo la necesidad de transformar la manera en que gestionamos los residuos, de evolucionar en este tema. Pero la utilización masiva de la termovalorización es el camino opuesto. El oficialismo debe liderar el cambio que la ciudad demanda"

  • Carlos Tomada

Unidad Ciudadana

"La administración actual está en el gobierno hace más de diez años, con la ley de basura cero ya vigente. En ese lapso se incumplieron todas las metas de separación y reciclaje de residuos, y ahora proponen quemar basura, técnica que está en retroceso en todo el mundo"

  • Agustín Forchieri

Vamos juntos

"Seguimos trabajando para llegar a un texto final de la ley que le dé tranquilidad a los recicladores de que su trabajo no se verá afectado. Los materiales reciclables no irán a las plantas. Se termovalorizará lo que exceda en la disposición final"

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