Controvertido fallo sobre un conductor ebrio

Declaran inválida una ley contravencional bonaerense
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20 de septiembre de 2006  

Un juez de Necochea declaró inconstitucional la norma bonaerense que castiga con penas de 40 a 80 días de arresto al que se embriague en público, al sobreseer a un hombre que conducía borracho. No obstante, el imputado, que alcoholizado chocó con su automóvil a otro vehículo, será juzgado por un tribunal de faltas por violar las leyes de tránsito.

El magistrado entendió que emborracharse es una actividad que está dentro de la esfera de la intimidad y que en la provincia de Buenos Aires el artículo 72 del decreto ley 8031 de 1973 pena al infractor por lo que es y no por lo que hizo. El fallo sienta un precedente que podría convertir este criterio en norma general.

La decisión fue tomada por el juez Mario Juliano, quien está interinamente a cargo del juzgado correccional de Necochea. El caso se inició cuando un vecino de Chacabuco, que manejaba un Ford K, denunció a la policía que en Avenida 2 y Pinolandia, de Necohea, fue embestido desde atrás por otro automovilista, q bordo de una camioneta Ford F-100.

El agente vio, en ese momento estacionada en la calle, la camioneta y en su interior a un hombre, que al descender tenía un fuerte aliento etílico y no podía mantenerse en pie.

Un estudio comprobó que el automovilista estaba con un grado de intoxicación etílica de grado dos, no podía coordinar sus movimientos ni mantenerse erguido y su andar era zigzagueante.

Por eso, fue detenido acusado de violar el Código Contravencional provincial. Pero el juez Juliano entendió que estar borracho está amparado por el artículo 19 de la Constitución Nacional, que sostiene que las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública ni perjudiquen a un tercero están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados.

"La acción de embriagarse es un comportamiento personal que, desde un punto de vista objetivo, sólo puede ser agresivo para quien lo sufre", dijo el juez, quien sostuvo que, lejos de castigarse, debería ayudarse a quien bebe en exceso.

Aclaró, además, que no dejó la conducta de manejar ebrio sin castigo, sino que envió el caso al juez municipal de faltas, que es el competente para aplicar la ley de tránsito. Su juzgado, eventualmente, es tribunal de apelaciones de esa decisión administrativa de la comuna.

La ley de tránsito en la provincia castiga con multas y la inhabilitación para conducir por seis meses a quien conduce ebrio, si es que es la primera vez que es sorprendido en ese estado.

El magistrado entendió que la norma contravencional (un decreto ley de 1973), a la que declara inconstitucional, "difícilmente perseguirá a aquel individuo bien vestido que no obstante se embriaga en una fiesta y (...) ocasiona escándalos y destrozos.

"Su objetivo está encaminado a la represión de borrachos pobres, molestos a la vista de la sociedad y que -si se pudiera agregar en reemplazo de lo que por pudor omite la ley- también son sucios, malolientes y desarrapados. Ese es el verdadero prototipo de ebrio contravencional bonaerense."

Según el magistrado, "no se advierten razones valederas para que la ley opte por la represión de la ebriedad, presuntamente por resultar agresiva para la moralidad pública y las buenas costumbres, y no haga lo propio con la obesidad, o con los que sufren la bulimia y la anorexia o con los que padecen insomnio y así sucesivamente, una serie interminable de supuestos completamente inocuos para terceros y únicamente lesivos para quien los padece".

Además, criticó que la norma no especifique el grado de ebriedad necesario para que el beber sea castigado. "No puede ser lo mismo aquel que se ha pasado unas copas, pero que de cualquier modo se encuentra en completo control de su persona que aquel que se desplaza arrastrándose por las calles, insultando y desafiando al resto de los peatones."

Además, destaca el problema que surge porque, tal como está redactada la norma, excluye la posibilidad de considerar inimputables a quienes sufren un grado de alcoholismo grave y profundo.

El juez Juliano dijo a LA NACION que hay varios antecedentes de jueces provinciales que han declarado inconstitucional el Código Contravencional bonaerense con respecto a este artículo, aunque reconoció que la Suprema Corte de la provincia confirmó su validez en un viejo fallo, que dictó con otra integración.

"Esto es similar a lo que ocurría con los edictos policiales en la ciudad de Buenos Aires, en la medida en que perseguían estados supuestamente peligrosos, que no eran nocivos para terceros, sino para quien los padece", explicó el magistrado.

"Yo lo que digo es que la ebriedad no es un delito ni una falta", aseguró, y agregó que entenderlo así es compartir el "derecho penal de autor, es tener una moral bizantina que no puede convivir con una concepción democrática del derecho".

El decreto ley

Explicó el magistrado que el decreto ley al que consideró inconstitucional es una rémora de vieja data, que impera en la mayoría de los códigos contravencionales de las provincias.

En ese sentido, la ciudad de Buenos Aires es el distrito que actualizó la normativa con un nuevo código que no castiga el estado de ebriedad en sí, sino al que conduzca en ese estado. Además, un artículo en particular impone multas y penas de arresto de hasta 15 días a quienes organicen concursos de bebidas alcohólicas.

"En la mayoría de las provincias impera el derecho contravencional con un gran contenido policial, en la persecución de la ebriedad, de los vagos o de los travestis", enumeró el juez.

Este decreto ley se sigue aplicando en la provincia de Buenos Aires y se sigue enviando a prisión a los que, ebrios, son sorprendidos en público. "La persecución a la ebriedad hoy por hoy no es sostenible. Ojalá que se actualice esta norma", sostuvo el magistrado que usualmente integra el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Necochea y en esta oportunidad subroga al titular del juzgado correccional.

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