Coronavirus. Más paseos que compras, en el último sábado antes de otro estricto confinamiento en la ciudad

La zona comercial de la avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano
La zona comercial de la avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Olivia Díaz Ugalde
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27 de junio de 2020  • 17:43

Fue una tarde de sábado movida en la Ciudad de Buenos Aires. El último fin de semana antes del endurecimiento de la cuarentena fue utilizado, en muchos casos, para realizar compras de último momento en comercios que deberán volver a bajar sus persianas. Las medidas anunciadas el viernes por el presidente Alberto Fernández, que comenzarán a regir este miércoles, introducirán una nueva fase de aislamiento social, preventivo y obligatorio en CABA y a AMBA, por lo que los comercios no esenciales deberán cerrar momentáneamente.

"Tuvimos movimiento de clientes sostenido durante toda la jornada. Muchos se acercaron a preguntar hasta cuándo íbamos a estar abiertos, otros, cómo íbamos a seguir vendiendo y otros tantos aparecían para comprar. Acá no entran por esas compras de último momento, pero aprovechaban que nos veían atendiendo y compraban lo que necesitaban", explica María Herrera, vendedora de un local de accesorios para teléfonos ubicado en la avenida Cabildo.

Se pudo apreciar un intenso caudal de peatones sobre las principales avenidas porteñas desde la mañana. Fue un combo: realizar las compras, caminar con niños y disfrutar del sol del sábado, que desde el mediodía se hizo notar plenamente. "Salí porque tenía que ir a la farmacia y encontré el local de aros abiertos y aproveché para comprarme un par que hacía mucho estaba buscando. No suelo salir porque sí, pero viendo cómo vienen las próximas semanas, me di el gusto", asume Vera, de 23 años.

Peatones en Coronel Díaz y Santa Fe, una esquina típica de Palermo
Peatones en Coronel Díaz y Santa Fe, una esquina típica de Palermo Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

"Hoy fue uno de los fines de semana con mayor movimiento que tuvimos. No tanto por las ventas, sino por la gente en las calles. Son más preguntas que otra cosa, nuestras ventas promedio disminuyeron en un 50 por ciento", cuenta Julieta Espada, encargada de un local de accesorios para mujer, sobre la calle Juramento.

En la recorrida que hizo LA NACION por la tarde, llamó la atención las largas colas en las puertas de los supermercados y las farmacias. Pareció una imagen de los primeros días de la cuarentena. Progresivamente esta situación fue disminuyendo, pero dadas las nuevas reglamentaciones, las personas aprovecharon la tarde libre para comprar las provisiones necesarias para afrontar las próximas semanas de aislamiento.

"Salimos con los chicos para que tomen un poco de aire y caminamos un poco los cuatro juntos. Vimos que había relativamente poca gente en este supermercado y vamos a hacer las compras para los próximos días, ya que en la semana hay menos tiempo libre. Además, habíamos comprado algo de manera online y lo fuimos a retirar porque estábamos cerca", describe Gabriela, madre de dos niños de 6 y 8 años, junto a su marido, Ezequiel.

La zona de Rivadavia al 2200, en el barrio de Balvanera
La zona de Rivadavia al 2200, en el barrio de Balvanera Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

También se vieron filas de clientes en mueblerías, locales de venta de colchones, jugueterías y bazares. Todos ellos abren sus puertas los sábados solamente para el retiro de mercadería. Estas serán algunas de las actividades que no se podrán realizar desde el próximo 1º de julio y en principio hasta después del 17.

Locales de ropa y calzado, casas de implementos deportivos, florerías, pinturerías y bicicleterías recibieron a sus últimos clientes de los fines de semana. Siempre atendiendo los nuevos protocolos de atención a la calle o con mínimo ingreso de personas al lugar. Hubo tráfico moderado pero continuo en todos ellos durante el día. Familias que asesoraban a uno de sus miembros en la compra de unas zapatillas, madre e hija eligiendo una jarra en la puerta de un bazar sobre la calle Iberá o una señora eligiendo a través de la vidriera un regalo para su hijo mayor: algunas de las imágenes de la tarde.

"Mis clientes son los del barrio. Ya las ventas habían caído significativamente, y de a poco fui sumando alguna nueva cada día, pero desde el miércoles vuelvo a cerrar. Está muy difícil, pero es la realidad. Hoy noté mucha más gente en la calle, y los días soleados la venta de flores crece", señala José Aguirre, dueño de la florería ubicada en la esquina de Cabildo y Monroe.

El sol invitó a los porteños a ir a la calle
El sol invitó a los porteños a ir a la calle Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

El tránsito vehicular no fue tan intenso como durante los días laborales. Los sensores que tiene la Secretaría de Transporte en las principales avenidas porteñas registraron una circulación de 61 mil vehículos. Durante la jornada del viernes se había registrado un caudal de 175 mil autos en circulación.

Los colectivos, luego de las medidas implementadas en las últimas semanas, trasladaron 2.265.000 pasajeros el viernes, un aumento del 2 por ciento con respecto a la semana pasada. Este número representa apenas el 24 por ciento de los pasajeros que viajaban un día habitual antes del aislamiento. En el subte ayer viajaron más de 54 mil personas y en los trenes fueron 140 mil viajeros: números en baja que, con las medidas que se vienen, seguirán cayendo.

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