Coronavirus: "Fue una luna de miel fallida y ahora estamos varados"

María Eugenia Franco Mónaco y Pablo Gómez, ambos de 29 años, están varados en Sudáfrica
María Eugenia Franco Mónaco y Pablo Gómez, ambos de 29 años, están varados en Sudáfrica Crédito: Gentileza: María Eugenia Franco Mónaco
Alejandro Horvat
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30 de marzo de 2020  • 15:37

María Eugenia Franco Mónaco y Pablo Gómez, ambos de 29 años, se casaron el 14 marzo, cuando en la Argentina la pandemia de coronavirus aún no tenía un efecto tan palpable. Ellos reservaron su luna de miel en Sudáfrica en septiembre del año pasado. Lo hicieron con meses de anticipación porque en ese entonces el temor era que, luego de las elecciones presidenciales de diciembre, se disparara el valor del dólar. Ahora, el problema es que no pueden regresar al país y están varados en Pretoria.

"Nos casamos el 14, al otro día hicimos la valija, y nos fuimos el 16. Fue una luna de miel fallida, ahora no sabemos cuándo vamos a volver. Con el diario del lunes es fácil criticar al que se fue, pero en ese momento teníamos muchas cosas en la cabeza, la situación era otra y decidimos irnos", relata Franco Mónaco a LA NACION , desde un departamento alquilado en Pretoria, donde está haciendo la cuarentena junto a su marido.

Como le sucedió a todos los que se fueron en esas fechas, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, la situación se empezó a complicar, los lugares comenzaron a cerrar y los vuelos se fueron cancelando. Ellos tenían el pasaje de regreso para el 4 de abril.

Algunos de los argentinos varados en Sudáfrica
Algunos de los argentinos varados en Sudáfrica Crédito: Gentileza: María Eugenia Franco Mónaco

"Cuando llegamos a Sudáfrica había muy pocos casos, creo que solo seis en todo el país. Como acá no había ninguna emergencia, si cancelábamos el viaje no íbamos a poder recuperar el dinero, como sí se lo devolvían a la gente que tenía un pasaje a Europa. Es decir, íbamos a perder todo lo que ya habíamos pagado. Igualmente, a los pocos días, acá ya empezaron a cancelar las clases y a cerrar algunos comercios", agrega Franco Mónaco.

Las noticias sobre cómo la Argentina iba sumando restricciones no paraban de llegar. Entonces decidieron llamar al consulado y a la embajada argentina en Sudáfrica. Ahí les recomendaron que volvieran cuanto antes. Cuando cortaron el teléfono intentaron cambiar su regreso, pero les resultó imposible hacerlo.

"El 22 decidimos cortar la luna de miel e irnos de urgencia a Johannesburgo. Ya no había vuelos y nos ofrecían uno para el 31 de este mes. La aerolínea nos dio la opción de volver esa fecha en un vuelo que nos llevaba a Brasil y luego a Montevideo. Era lo que había, por lo menos íbamos a estar más cerca de casa", dice Franco Mónaco.

Ese regresó también se frustró. Hasta el jueves pasado estuvieron en un hotel que les brindó la aerolínea en Johannesburgo, pero el consulado les sugirió que se muden de ciudad porque ese hotel podría cerrar, y así fue como llegaron a Pretoria.

Luego se enteraron de que la embajada había negociado con la aerolínea para llevarlos hasta San Pablo. Allí podrían hacer la cuarentena. "Surgió esa opción. Para eso nos pedían que mostremos que habíamos alquilado un lugar en esa ciudad y, además, debíamos comprar un pasaje desde San Pablo a Ezeiza. Pero poco tiempo después el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sacó un decreto a través del cual le prohibía ir a Brasil a los pasajeros cuyos países de residencia tuvieran las fronteras cerradas. Así que ahora tenemos que reclamar el dinero del pasaje desde Brasil hacia la Argentina, recuperar el dinero de la reserva del departamento y aún seguimos sin tener cómo volver".

En Sudáfrica, según sus estimaciones, hay cerca de 80 argentinos varados. Ellos relatan la situación que atraviesan en una ciudad totalmente desconocida. "Acá no es muy seguro, la situación es angustiante. Tenemos que salir, pero hay asaltos, el otro día le robaron a un argentino que salió a comprar provisiones. Tampoco sabemos cómo es la policía y cómo reacciona con la gente que ve en la calle".

SI bien explican que el consulado estuvo presente a través de llamados y mensajes, ellos creen que deberían incrementar los esfuerzos para repatriarlos. "Los brasileños y los chilenos ven cómo el consulado negocia de manera muy activa para llevarlos de vuelta. Nosotros estamos agradecidos con nuestro consulado, pero les pedimos un esfuerzo más. Hay gente que necesita medicamentos con urgencia, hay situaciones complejas".

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