Coronavirus en la Argentina: de servilletas a toallas, el ingenio de los porteños para salir a la calle con tapabocas

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Olivia Díaz Ugalde
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13 de abril de 2020  • 17:13

"Me tendré que poner a buscar algún tutorial para armar un tapaboca casero esta noche. No estaba al tanto de la multa. Trabajo en una farmacia, y no nos obligan a usar uno, pero sin dudas el barbijo es lo que mayor venta tiene", contó Jennifer Alcorta, de 35 años, mientras esperaba el colectivo sobre la avenida Santa Fe sin ninguna medida preventiva que tapara su cara.

Es que desde este miércoles a las 0 horas todos los ciudadanos porteños, deberán usar tapabocas como una medida para disminuir el contagio del coronavirus más allá de la vigencia de la cuarentena obligatoria . La medida obliga a llevarlos al ingresar o permanecer en comercios y en dependencias de atención al público (públicas o privadas) y para trasladarse en medios de transporte público en el ámbito de la ciudad. De no cumplirse, habrá multas que oscilan entre los $10.700 y $79.180 y/o clausura y/o inhabilitación para los comerciantes.

Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

En la calle, ya se vieron todo tipo de tapabocas: desde servilletas de tela atadas con un nudo sobre la nuca, hasta cuellos de polar y lana, toallas de mano sobre el pecho y pañuelos. También máscaras, barbijos descartables, los N95, antifaces que normalmente se utilizan para dormir puestos sobre la nariz y la boca e incluso toallitas de higiene femenina camufladas detrás de un papel de cocina, o bien, una radiografía envuelta sobre un retazo de tela del tamaño de la boca.

"Creo que llegamos tarde con la medida. Se debería haber anunciado unas semanas atrás. Yo hace días ya que uso la máscara. Me costó conseguirla, pero considero que es la mejor protección", apuntó Sergio Rosenblat, 60 años, tras salir de hacer un trámite en su banco sobre la avenida Cabildo.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

En su mayoría, los vecinos consultados estaban al tanto de la medida y se mostraron de acuerdo. "Nos tenemos que cuidar entre todos", dijo Óscar López, encargado de un edificio sobre la calle Arenales.

La decisión, en la misma línea que otros municipios como Tigre y Zárate que lo dispusieron la semana pasada, apunta a disminuir la propagación del coronavirus , sobre todo de los portadores asintomáticos (dos de cada tres personas que tiene coronavirus no presenta síntomas, pero igual contagia).

Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

Eso sí, lo que se prohíbe es el uso de barbijos N°95 a cualquier persona que no acredite ser profesional o personal del servicio de salud y a las personas jurídicas que no tengan por objeto la prestación de ese servicio.

Más movimiento

A la mañana, las principales avenidas de la ciudad lucieron bastante vacías. Y las pocas personas que caminaban por la calle lo hacían a paso rápido. Con y sin tapabocas, los ciudadanos buscaron terminar con sus obligaciones con la mayor velocidad y así evitar los horarios con más gente, como sí se dio con el correr de las horas y la apertura de los bancos . El distanciamiento social se hace cada vez más evidente: tanto en los comercios, como en las paradas de colectivos y hasta en evitar la interacción con los demás lo más posible.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

Daniela Savaresa, de 50 años, lucía un tapabocas negro casero mientras paseaba con su perro. Frente a las primeras preguntas de LA NACION afirmó o negó con su cabeza, y miraba hacia uno y otro lado. Luego, con la distancia correspondiente, accedió a hablar: "Es lo mejor que puede pasar, que todos usemos el tapaboca, al menos así todos nos protegemos. Es fácil, el mío lo hice con un pedazo de remera en varias capas. Además la medida que multen a quien no lo use creo que va a llevar a que todos tomen consciencia y lo usen. Así funciona la mentalidad argentina", dijo, Savaresa, que vive en Recoleta.

Como una manera de informar y concientizar, el gobierno de la Ciudad cambió el mensaje de sus carteles luminosos sobre las avenidas: el quedate en casa de días atrás fue reemplazado por tapate la boca . Además las estatuas y monumentos en las plazas porteñas amanecieron con sus bocas cubiertas con barbijos .

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

"Es algo positivo. A mí me da miedo salir por eso siempre elegí hacerlo con un barbijo puesto. Trato de no salir de mi casa, salvo eventualidades como el trámite en el banco. Pero que todos respetemos las normas y nos mantengamos distanciados va a ayudar mucho. No sabemos el daño que este virus puede alcanzar", apuntó Kevin Pataro, de 25 años, que aguardaba su turno para ingresar al banco en la avenida Cabildo y Quesada.

"Tengo dos hijos adolescentes y estoy probando ideas seguras para que salgan a la calle con un tapabocas. Armé este con una radiografía, que es resistente, y la disimulé con un cuello de tela", explicó Betina Rigo, madre de 46 años. "Es una gran medida: así nos sentimos todos más seguros y protegidos. Intento salir poco de mi casa, pero comparado con las primeras semanas veo que la gente está mucho más consciente y está usando más protección."

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