Coronavirus. Turistas franceses recorren el país en bus para tomar un vuelo de repatriación

Zelia Mezailles, una de las turistas francesas
Zelia Mezailles, una de las turistas francesas Fuente: LA NACION
Mariela Arias
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3 de abril de 2020  • 11:44

EL CALAFATE.- Zelia Mezailles, tiene 23 años, vive en Toulouse, el decreto que estableció la cuarentena para quienes vinieran de países en riesgo por el coronavirus la encontró conociendo la Patagonia. El viaje quedó trunco en Río Gallegos y debió pasar 14 días aislada en un departamento junto a su novio. Hoy son parte de los 380 pasajeros que viajan a bordo de buses desde distintos puntos del país rumbo a Ezeiza para tomar un vuelo humanitario que dispuso el Gobierno de Francia para repatriarlos mañana.

El micro que tomó Zelia partió desde Ushuaia la madrugada del miércoles con 30 pasajeros, recogió turistas en Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y Trelew. Tras 48 horas, con pocas paradas, hoy llegarán a Buenos Aires. En algunos tramos del viaje fueron acompañados por móviles policiales. Todos los pasajeros ya habían cumplido la cuarentena dispuesta en el país y estaban libres de síntomas a la hora del viaje.

"Tengo contacto con mi familia, algunos me dicen de no regresar porque la situación en Francia es malísima. Pero no sé cuanto tiempo todo va a durar, y entonces prefiero estar con mi familia y amigos, ya volveré algún día. Estos no son tiempos para viajar", cuenta Zelia a LA NACION, antes de subir en la terminal de Río Gallegos al bus que envío la embajada, sin costo para los pasajeros.

Una ciudad que casi no conoció

En la ciudad que casi no conoció, pasó tres semanas, de las cuales dos estuvo aislada en el departamento que alquiló. "Tuvimos suerte porque el dueño del Airbnb nos ayudó mucho en nuestra estadía y sé que hay franceses que fueron echados de sus alojamientos", cuenta Zeila y se refiere agradecida a Julio Melano el anfitrión del departamento. El fue quien los socorrió en la emergencia durante las dos semanas que no pudieron salir por la cuarentena obligatoria.

Zelia habla perfecto español, estudió realización audiovisual en Francia y trabajó como niñera para reunir dinero para este viaje que quedó trunco. "Yo tenía muchas ganas de viajar, Argentina me parecía un buen lugar para empezar un viaje y la Patagonia un lugar seguro", pero por el coronavirus y los consejos de la embajada de Francia en Argentina de regresar a su país, puso punto final al viaje.

Al momento de dictarse el Decreto de Necesidad y Urgencia firmado por el presidente Alberto Fernández, que estableció el aislamiento obligatorio para personas que hubiesen ingresado a la Argentina desde países en riesgos, había en Argentina por lo menos 2.100 turistas franceses recorriendo el país, la mitad de ellos estaban en distintos puntos turísticos en las provincias argentinas.

Toda la logística de la operación de evacuación tiene una cabeza y es la embajadora de Francia en Argentina, Claudia Scherer-Effosse quien le puso al operativo de repatriación el nombre de "TANGO" y en el que esperan evacuar en un vuelo humanitario de Air France de mañana a 450 turistas franceses. "Al principio de la crisis hicimos un sistema de registro para que todos los franceses que se encontraban con dificultad para regresar a Francia, se registraran. Con esa planilla teníamos una idea bastante correcta de dónde estaba la gente", explicó en diálogo con LA NACION.

Volver a Buenos Aires

Desde la embajada aconsejaron a los turistas que pudieran hacerlo, que regresaran a Buenos Aires con vuelos de cabotaje. "Pero la norma argentina no permitía el movimiento si no se tenía un pasaje para salir y los vuelos normales se cancelaron desde el 17 de marzo. Muchos franceses se quedaron sin poder salir porque no tenían pasajes", explicó la embajadora que se encuentra en el país desde mayo pasado.

En esta instancia el Gobierno francés decidió organizar un vuelo charter, como ya lo habían hecho otros países europeos, y desde la embajada se inició un operativo para trasladar por tierra desde Iguazú, Mendoza, Ushuaia, El Calafate, Bariloche, Mendoza, Córdoba, Salta y Santa Fe a los turistas franceses que se fueran registrando en la planillas dispuestas en forma on line por la embajada.

"Mi equipo, que es formidable, buscó y contrató las compañías de buses, muchas habían cerrado, organizó el registro de los que querían subir y tuvimos que tramitar con Cancillería, porque no podíamos organizar esto sin el permiso de las autoridades argentinas y tramitar el permiso en cada provincia", detalló Scherer-Effosse a LA NACION.

Una de las operaciones más complejas fue el viaje desde Ushuaia, ya que para ingresar al continente se debe transitar suelo y cruzar el estrecho de Magallanes por territorio chileno, para luego volver a ingresar a la Argentina en el Paso Integración Austral a 60 km de Río Gallegos. "Para la salida del transporte se montó un operativo especial y se cumplieron todas las normativas sanitarias vigentes. El viaje se organizó con la lógica de un salvoconducto, acompañando al colectivo en todo momento hasta la frontera", detalló a Télam el secretario de Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary.

El micro no ingresó a ninguna ciudad fueguina. En Chile las autoridades trasandinas emitieron una autorización especial para que el transporte ingrese al país, pero solamente para transitar por el paso obligado de los argentinos hacia la zona continental, que incluye el cruce en barcaza del Estrecho de Magallanes.

El vuelo humanitario está previsto que parta mañana desde Ezeiza y tiene una capacidad de 450 personas, de los cuales 380 están llegando por estas horas en autobuses rentados por la embajada francesa, los restantes lugares serán ocupados por turistas franceses que aún se encuentran en Buenos Aires.

"Hay que estar consiente que todas estas personas, ya pasaron mas de 14 días con presencia en la Argentina y no tienen síntomas, es importante también que no sean considerados como sospechosos del virus. Hoy ellos están en la misma situación que todos", detalló la embajadora.

Tras la concreción de este vuelo, desde la embajada seguirán trabajando con los turistas que aún permanecen en el país, como la delegación de jubilados franceses aislados en El Calafate, de los cuales seis dieron positivo al COVID-19. Dos de ellos ya recibieron el alta y concluyen su recuperación en un hotel dispuesto por la ciudad. Si bien aún no hay fecha de la partida de la delegación, se estima que podrán salir con una evacuación sanitaria, a través de los seguros médicos de los pasajeros, pero el dispositivo contará con el apoyo de la embajada.

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