Coronavirus: una tarde con ritmo de domingo en la ciudad y las compras como excusa para salir a la calle

Algunos comercios abrieron durante la tarde
Algunos comercios abrieron durante la tarde Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Olivia Díaz Ugalde
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20 de marzo de 2020  • 19:21

Los perros que necesitaban aire fresco y la excusa por cualquier faltante en la heladera fueron los motores para salir del hogar durante la primera tarde de cuarentena obligatoria en la ciudad de Buenos Aires. Los colectivos realizaban sus caminos habituales, pero apenas un puñado de trabajadores se sentaban en sus interiores. Las paradas en las esquinas estaban vacías, mientras que frente a cada semáforo en rojo eran varios los autos obligados a frenar. Pero menos, claro, que en cualquier tarde de viernes. Tras el "aislamiento social, obligatorio y preventivo" decretado anoche por el Gobierno de la Nación, se tomó conciencia y la mayoría no salió. La pandemia generada por el coronavirus es una alerta global que nadie debe pasar por alto.

Un portero se apoya contra la pared de su edificio, aburrido. Piensa qué limpiar, qué barrer, qué hacer. Son las 4 de la tarde, sus tareas ya fueron realizadas y aún le restan dos horas de trabajo. Se distrae con un caniche que pasa apurado por el frente del edificio. Como él, se paran algunos otros empleados frente a sus comercios, que aguardan la llegada de los clientes, mientras buscan una distracción frente a tanta quietud.

Filas para ingresar a un supermercado
Filas para ingresar a un supermercado Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Este viernes, tras el decreto, las calles porteñas contaron con una nueva imagen en cada esquina: el refuerzo de la presencia de agentes policiales. De manera individual, en parejas o formando un operativo de control, los oficiales custodiaron el andar de los caminantes. Además de recorrer los parques para evitar las posibles reuniones entre vecinos, los puntos de entrenamiento y los paseos prolongados con los perros. Más entrada la noche, el mensaje llegaba desde los altoparlantes de los móviles policiales: "Por favor regresen a sus hogares"

"Señora, no puede atar a los perros aquí, debe volver a su casa", le pide un policía a una mujer de unos 40 años que reposa sobre un banco y busca un rayito de sol en Parque Saavedra. Sin mucho que decir, la mujer se marcha. Mientras que sobre el césped un cuatriciclo custodia el lugar. Una situación similar sucede en Plaza Francia, donde una pareja yace tendida sobre el pasto, sin perro, y al ver al oficial acercarse toma sus cosas y parte en dirección opuesta.

La tarde de cuarentena en Buenos Aires
La tarde de cuarentena en Buenos Aires Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

En la estación de Retiro, como sucedió a la mañana, la restricción se sintió en el transporte público porteño. Las cabeceras de los trenes de las líneas Mitre y Belgrano Norte, como también la línea C de subte, estuvieron vacías, o con apenas algunos trabajadores que no tuvieron opción y debieron cumplir con su tarea habitual. Por esta zona, la presencia de los efectivos de la Policía de la Ciudad o de la Federal fue mayor y su monitoreo, constante.

El jueves la ciudad había mostrado otra evidencia: los porteños tenían la necesidad de salir. Ya circulaba el rumor del aislamiento social que sería decretado a la noche, y con esa certeza los ciudadanos hicieron filas en las farmacias, supermercados y almacenes, principalmente. Algo debían comprar. Como contracara, hoy fueron pocos los que salieron. Las puertas de los comercios no tuvieron ese tren humano añadido en sus entradas, en las farmacias apenas una o dos personas aguardaban su turno y las estaciones de servicio atendieron a los autos sin cesar.

Poco movimiento en Plaza de Mayo
Poco movimiento en Plaza de Mayo Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

En la avenida General Paz y las autopistas Lugones y Panamericana el caudal de autos que se registró fue el de una tarde de domingo. No eran tantos como para generar tráfico intenso, pero los autos se entremezclaban con los camiones con acoplados y colectivos que buscaban alcanzar su siguiente parada. Y si bien hubo controles de Gendarmería en los principales accesos, el movimiento no llamó la atención.

El sol que gobernó la tarde les dio un envión a los que salieron a exhibir la correa en mano o la bolsa de las compras: los lucían como ese boleto mágico que los autorizaba a pasear. Pero no faltó quien desde algún balcón les pidiera que regresaran. A fin de cuentas, el hashtag que domina las redes sociales lo dice todo: para cuidarnos entre todos, la consigna es #quedateencasa.

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