Crece el número de desalojos por usurpación y falta de pago

La mayoría corresponde a viviendas que han sido tomadas
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26 de mayo de 2003  

Cada día, por lo menos una familia es desalojada en la ciudad de Buenos Aires. Desde enero hasta mediados del actual la policía informó al gobierno porteño de la ejecución de 165 procedimientos, la mayoría de los cuales tuvo lugar en casas usurpadas.

Pero ésos no son todos. La justicia correccional y civil ordena los desalojos en casos de inmuebles ocupados y falta de pago de alquileres, pero no hay una dependencia oficial que lleve un registro único.

"Hasta 2002 teníamos unos 60 juicios de desalojo por año, pero en los cuatro primeros meses de 2003 ya tuvimos 100", dijo Enrique Abatti, vicepresidente de la Cámara de Propietarios de la República Argentina.

La representante legal del Centro de Inquilinos de Buenos Aires (CIBA), Elena Paz, aseguró que en 2000 tuvieron 200 desalojos y en lo que va de este año ya trabajaron en 250 casos.

En este último caso, se trata de familias que se quedaron sin ingresos y no pudieron seguir pagando el alquiler de un departamento o de un cuarto en un hotel o un inquilinato. Son argentinos.

Gran parte de ellos proviene del interior, son desocupados o tienen ingresos mínimos. También hay inmigrantes de países limítrofes que no tienen documentos ni personas conocidas que puedan ofrecerles una garantía y que toman como propia una vivienda desocupada.

Abatti, representante legal de grandes inmobiliarias, atribuye el crecimiento de las ejecuciones a la reforma de la ley 25.488, que entró en vigor en mayo del año último (ver aparte). "Ahora se logra el desalojo en tres o cinco meses, mientras que antes tardaba no menos de un año y medio", dijo Abatti.

Reubicación temporaria

"Alquilamos una pieza en un hotel por 260 pesos mensuales. Allí estaremos con mi mujer y los cuatro chicos", contó Javier a LA NACION, mientras ayudaba a su esposa a subir las camas, colchones y otros enseres en el camión facilitado por el gobierno porteño durante el desalojo de una casa de avenida Rivadavia 5751.

"Por miedo, muchos se van a hoteles que después no pueden seguir pagando, se instalan en plazas o debajo de un puente", dijo Gregoria, que buscó refugio en la vivienda de unos amigos, "hasta ver qué hacer", al ser desalojada también ella del inmueble de Rivadavia 5751, ahora recuperado para sus propietarios, la empresa Unimark.

En el primer piso de la casa propiedad de la empresa Cebet SA, en Rodríguez Peña 247, vivían hasta el 29 del mes último ocho familias sin abonar servicios ni renta alguna. Sin aviso previo, según los habitantes del lugar, ese día la policía los expulsó en un procedimiento en el que intervinieron unos 50 efectivos, que interrumpieron el tránsito desde las 8 hasta las 12.

Ayuda por única vez

Las familias que por desalojo u otras causas que no sean fenómenos meteorológicos queden sin vivienda pueden pedir a la Subsecretaría del Plan Social Integral del gobierno porteño un subsidio de hasta 1800 pesos o a la Comisión Municipal de la Vivienda un préstamo de 42.000 pesos.

El subsidio, que otorga el Programa de apoyo a las familias "en situación de calle", es por única vez y se puede brindar en cuotas de hasta 300 pesos, que pueden llegar a cubrir el límite de 1800 pesos.

"Desde que se creó, en agosto de 2002, se otorgaron 4650 subsidios a 19.500 personas, el 28 por ciento de las cuales son extranjeras", dijo Víctor Colombano, coordinador de ese programa.

"Esta medida es un paliativo que aumenta el estado de indefensión. No hay una política global para la vivienda", opinó Paz. "Además, hay organizaciones mafiosas que ocupan casas deshabitadas y alquilan sus habitaciones por rentas de hasta 300 pesos mensuales", aseguró en coincidencia con Abatti.

El desalojo de una casa concluye cuando sale el último ocupante y un cerrajero sella el ingreso o cambia la cerradura.

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