Críticas y preocupación por la supuesta participación policial en el secuestro de Bergara

Dirigentes de la oposición bonaerense plantearon a lanacion.com que Scioli "flexibilizó" los controles internos de la fuerza y se mostraron escépticos frente a eventuales cambios; el kirchnerismo provincial defendió la política de seguridad
Lucrecia Bullrich
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27 de enero de 2009  • 02:03

Una mezcla entre la falla de los controles internos de la policía y la falta de previsión para prevenir el delito se conjugaron para conformar el cóctel explosivo que, a los ojos de la oposición, explican el secuestro de Leonardo Bergara y, en particular, la enorme sospecha que se cierne sobre miembros de la fuerza, retirados y en actividad.

En ese diagnóstico coincidieron dirigentes consultados por lanacion.com pocas horas después de la liberación del empresario y mientras el principal sospechoso del caso, un ex policía, sigue prófugo. Además, acusaron a Daniel Scioli de "ir detrás de los problemas", de estar excesivamente pendiente de las tapas de los diarios y de las próximas elecciones legislativas.

Atrás. "Si hay que hacer cambios en la policía, tienen que ser antes y no después de un delito grave como el secuestro de Bergara. Lo mismo hizo [Scioli] cuando asesinaron [al ingeniero Ricardo] Barrenechea y empezó a plantear que había que bajar la edad de imputabilidad. Siempre va detrás de los hechos", advirtió Francisco De Narváez sobre las declaraciones del gobernador respecto de su voluntad de "avanzar" con cambios en la policía.

Esta mañana, el mandatario prometió "ir a fondo" para esclarecer el caso Bergara, no descartó que el secuestro haya sido un mensaje a su gestión y prometió "no arrugar" frente a esta posibilidad.

Para De Narváez, la gravedad del caso Bergara radica, sobre todo, en la "impunidad" con la que los captores se desplazaron por territorio bonaerense. "Se requieren muchos recursos económicos y de inteligencia y múltiples colaboraciones para lograr semejante despliegue. Indudablemente tiene que haber algún grado de conexión con la policía", aseguró el legislador.

Colaboración. En el mismo sentido, el peronista disidente indicó que las características del caso revelan que fallaron los servicios de inteligencia interna y que la colaboración policial "en algunas fases del secuestro" tiene que haber sido "inmensa".

El diputado bonaerense, Jorge Macri, por su parte, puso el foco en que "hace mucho tiempo que no se veía tanta participación policial" en un secuestro y reclamó una revisión de la gestión del ministro de Seguridad de la provincia, Carlos Stornelli.

Extremos. El legislador, primo del jefe de gobierno porteño, planteó que la creciente sospecha sobre la policía en el secuestro tiene que ver con una "flexibilización" de los controles internos. "Scioli llegó [a la gobernación] con un discurso de recuperar el prestigio de la fuerza, después de la enorme cantidad de desplazamientos que había hecho [el ex ministro de Seguridad, León] Arslanian, pero, como suele pasar en la Argentina, rompió con todo lo que había hecho su antecesor y se pasó al otro extremo. Ahora, la División de Asuntos Internos [de la bonaerense] está prácticamente vaciada de poder", expresó.

Esa dependencia es la encargada de iniciar sumarios internos contra los efectivos sospechados de tener conductas irregulares, de participar o de colaborar con la comisión de delitos.

Ante a las críticas de Macri, la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense informó que en 2008 se iniciaron 5989 investigaciones contra miembros de la policía, un 230 por ciento más que en 2007 y que, de ese total, 3500, -800 más que durante ese mismo año-, "fueron resueltas".

Macri opinó que las purgas impulsadas por Arslanian fueron "excesivas" en algunos casos, pero que contribuyeron a que la participación de policías y ex policías en delitos disminuyera. Además, coincidió con Narváez en que Scioli maneja la política de seguridad "al ritmo de sus reacciones espasmódicas".

Pactos con la mafia. Desde la Coalición Cívica, el diputado Sebastián Cinquerrui planteó que el secuestro de Bergara volvió a dejar al descubierto "la desorientación total" de la administración bonaerense en materia de seguridad y la "ingenuidad" que le atribuyó a Scioli.

"Su primer diagnóstico fue errado. Pensó que se había terminado la maldita policía y que lo que había que hacer eran acuerdos tácitos con las mafias para acordar niveles aceptables de delito", arremetió el legislador. En esta línea, cuestionó que el gobernador haya terminado con el mando civil de la policía bonaerense y haya dejado la jefatura de la bonaerense en manos del policía Daniel Salcedo.

Sensación térmica. Por otra parte, el hombre de la CC puso en duda la efectividad los cambios que Scioli prometió poner en marcha en la policía. "Va a ser puro maquillaje. Va a tratar de hacer que baje la sensación térmica del delito y va a poner en marcha un dispositivo propagandístico para convencernos de que están haciendo cosas, pero nada se va a modificar de plano", pronosticó.

El diputado bonaerense de Recrear, Sergio Nahabetian, en tanto, llamó la atención sobre las declaraciones de Scioli respecto de que Stornelli tendrá "total libertad" hacer cambios en la policía. "¿Quiere decir que hasta ahora el ministro estuvo condicionado", deslizó. "Cuando hay sospechas de que hubo policías infiltrados, hay que actuar con todo el rigor", afirmó.

Para el legislador, una de las claves para mejorar el desempeño de la policía y evitar que participe en delitos radica en "desarticular" la relación entre la fuerza y el poder político y reforzar la participación de los intendentes en el tratamiento de la inseguridad.

Afectados. El oficialismo, como era previsible, defendió la política de seguridad de Scioli y, en contra de las advertencias de la oposición, atribuyó el secuestro de Bergara al accionar de policías "afectados" por la "depuración" de la fuerza.

"Es evidente que el secuestro es una provocación de integrantes y sectores ligados a las fuerzas de seguridad que se han visto afectadas por las políticas impulsadas por el gobierno provincial para depurar lo que se conoció como la «maldita policía». De lo contrario, no existiría necesidad de parte de estos sectores de provocar a nadie", afirmó el diputado kirchnerista Fernando Navarro.

El legislador y dirigente del Movimiento Evita añadió que "es sano que haya continuidad entre las gestiones de Arslanian y Stornelli", y, aunque admitió "diferencias" entre ambas, destacó: "Los dos se propusieron ir a fondo en las investigaciones que involucran a integrantes de las fuerzas de seguridad".

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