Cuando lo artístico es pensado como herramienta para la inclusión social

Hubo varias actividades culturales en espacios comunitarios
Cynthia Palacios
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8 de julio de 2006  

Creen en el arte como herramienta para crear lazos solidarios, capaces de transformar la comunidad. Por eso, decidieron reunir muchas de las acciones en una fecha: el Día Internacional del Arte Solidario, que se celebró ayer. La consigna fue realizar acciones culturales en espacios de la comunidad: teatro, circo, danza, música, narración oral, talleres y muestras en escuelas, comedores comunitarios, jardines, geriátricos, hospitales, cárceles, comunidades olvidadas.

"El arte es formador de solidaridad. Incluye. Son increíbles las transformaciones que puede lograr", dijo Claudio Pansera, director de Artes Escénicas, entidad organizadora de este día ( www.artesescenicas.org.ar ).

"Es impresionante cómo creció la producción cultural desde 2000. La gente necesitaba encontrar un sentido a lo que pasaba y el arte fue la manera de procesar lo que estábamos viviendo", agregó una de las coordinadoras del Programa de Cultura Comunitaria del Ministerio de Cultura porteño.

Es el tercer año en que se realiza este movimiento. "El primer año fue sólo nacional; el segundo se agregaron más países y este año somos nueve. El tema está creciendo en todos lados, pero está muy desarticulado. Necesitamos poder conectar a los que trabajan en forma parecida", aseguró.

"La conjunción de arte y solidaridad permite un montón de cambios concretos. La solidaridad es pensar en el otro y permite crear, inventar lo que no existe -expresó Pansera-. Y lo más importante de la conjunción de arte y solidaridad es el proceso, que es tanto o más rico que el resultado."

Los chicos de la escuela de circo Escalando Altura de la villa 24 de Barracas, ponían en acción las palabras de Pansera. Pelotitas que volaban de mano en mano, aros, diávolos y clavas. Los cambios en los chicos son sorprendentes. "Llegan muy tímidos, con mucha vergüenza, pero enseguida cambian, se divierten y se sueltan", explicó Sandro Belizán, uno de los profesores de la escuela.

Bárbara tiene 10 años y le gustan más las alturas que los malabares. Sin dejar de hacer el ula-ula, exclamó: "Acá nos divertimos y hacemos amigos". ¿Qué mejor muestra del arte solidario?

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