Delitos sexuales: tres perspectivas para el análisis

Consultados por LA NACION LINE , un abogado penalista, una psicóloga especialista en abuso de menores y la coordinadora del programa de delitos sexuales de la Dirección General de la Mujer abordan este flagelo que conmociona a la opinión pública
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28 de febrero de 2004  • 12:46

Los casos de las dos menores violadas y asesinadas en Avellaneda y los diversos episodios que se conocieron en los últimos días , volvieron a colocar a los delitos sexuales en el centro de la polémica. También, la decisión de dos magistrados de San Isidro de otorgar salidas transitorias a un condenado por violación avivó la discusión. Las propuestas para contener este tipo de delitos son muchas y van desde la castración química hasta la pena de muerte, pasando por un aumento en las condenas.

Consultado por LA NACION LINE , el abogado penalista Osvaldo Natansohn, consideró que según el régimen penal argentino, los delitos sexuales están severamente reprimidos, y que ninguna de las propuestas que hoy integran la controversia tienen asidero en la realidad social. Las dos primeras -castración química y pena de muerte-, explicó el letrado, están absolutamente prohibidas por la Constitución, y, según su opinión, la proposición de aumentar las condenas no evita este delito.

"Los delitos sexuales tienen dos formas de tratamiento. Si quien lo ha cometido lo ha hecho con conocimiento de la criminalidad del acto y pudiendo dirigir sus acciones se lo considera plenamente imputable, entonces corresponde su inserción en el sistema judicial. Si se dictamina lo contrario, que no ha podido gozar de la libertad necesaria para adoptar decisiones por alguna alteración morbosa, se lo trata médicamente. El primer sistema es mucho más garantista hacia el imputado porque le permite gozar de un juicio justo. El otro sistema es mucho más perjudicial para el imputado y quizás pueda llegar a ser más satisfactorio para las necesidades de la sociedad, ya que se lo interna en algún establecimiento teóricamente especializado y saldrá el día que algún médico diga que está curado, cosa muy difícil que pase".

Natansohn consideró que en realidad, "ambas situaciones son hipócritas por parte de la sociedad, porque las cárceles no se han hecho para regenerar a la gente, aunque así lo establezca la Constitución, sino para castigo, y los establecimientos especializados para atender patologías como esta, tampoco lo hacen adecuadamente".

La solución, según el abogado, radica en el tratamiento adaptado según la personalidad, las características del entorno familiar y el ilícito cometido, ya sea en dentro del sistema judicial o en un centro psiquiátrico, que posibilite su inserción, sin perjuicio de la sociedad.

"La sociedad tiene todo el derecho de reclamar y de sentirse protegida, pero dentro de los límites de la ley. Los delitos se reprimen a través de un sistema penal, que tiene establecido cuales son las consecuencias del ilícito y cuáles son los máximos de tiempo que tiene que estar detenida una persona. Lo demás, más que justicia es un reclamo de venganza", argumentó el letrado.

Abuso, poder, dominación

La discusión, sin embargo, no se agota en el ámbito legal. Reconocer el porque de este comportamiento, brinda claridad a un fenómeno que impresiona fuertemente el espíritu humano.

Según la psicóloga especialista en abuso de menores Susana Ferrería, la violación tiene características patológicas muy particulares en donde "una relación sexual está mediatizada por el abuso, el poder, la dominación, no por lo parejo". Esto tiene, muchas veces, su raíz en el medio familiar del abusador, ya que es muy común que ellos mismo hayan sido víctimas de delitos sexuales en su niñez, o no hayan recibido la atención y el afecto necesarios para el crecimiento psíquico sano de un ser humano. En el caso de los abusadores de menores, la especialista reconoció características intrapsíquicas sexuales infantiles, por lo tanto, lo que se busca en cada ataque es establecer un vínculo con un par.

La pregunta entonces se hace inevitable. ¿Es posible que una persona que comete un delito de estas características sea rehabilitado o existen muchas posibilidades de que vuelva a cometer el mismo crimen? Ferrería respondió que el tratamiento no es una tarea fácil, ya que, generalmente, son personas que no acuden a un especialista y que no reconocen que tiene una enfermedad. La psicóloga también explicó la necesidad de la revisión de cada uno de los casos y "la importancia de un abordaje terapéutico interdisciplinario desde lo legal, lo médico, lo psicológico y lo social"

Reponerse a una violación

La violencia sexual puede afectar la integridad física y psicológica de la víctima, las relaciones sexuales con la pareja, el vínculo con la familia y con el mundo, su sentido de justicia. Y aunque en ningún caso la persona que sufre este tipo de violencia es culpable, muchos prejuicios largamente acuñados por la cultura patriarcal convierten a las mujeres en sospechosas o le atribuyen un comportamiento pasivo o de provocación de una relación sexual, que no es tal.

La psicóloga María Blanco, coordinadora del Programa de Delitos Sexuales de la Dirección General de la Mujer, dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, puntualizó que una mujer que fue víctima de una violación puede manifestar distintos sentimientos como pánico, angustia, rabia, culpa, vergüenza o desconfianza. Además, puede padecer trastornos en el comportamiento, síntomas somáticos, insomnio, estados de confusión y de shock, porque en una situación tan traumática como esta se produce un desborde.

"La mujer puede presentarse con mucho llanto y angustia, mientras que en otras, el miedo y el desasosiego quedan enmascarados, disociados. Por eso, muchas veces en las comisarías escuchan que la víctima puede relatar perfectamente lo que pasó, y esto genera mucha desconfianza, pero es propio del shock de la violación", comentó Blanco.

Para superar una vivencia tan mortificante como esta, la especialista reconoce la necesidad de un abordaje psicoterapéutico, que en una primera etapa cree un clima de confianza y respeto para poder abrir un espacio de contención y escucha, donde la víctima pueda expresar sus sentimientos, y en la segunda, se focalice en la posibilidad de reconstrucción de su modo de vida ritual. En cualquier etapa, la contención de la familia y de la pareja es vital. "La pareja a veces acompaña y se puede trabajar en el reinicio de la sexualidad, que se ve muy afectada, pero para algunos varones es una herida muy narcisista y no pueden hacerle frente", explicó.

Además de la contención psicológica, la especialista hizo hincapié en la necesidad de una revisión médica para prevenir enfermedades de trasmisión sexual, embarazo u otras consecuencias físicas.

En cuanto a las denuncias, Blanco opinó que "el hecho de que el tema tenga más tratamiento en los medios hace que las mujeres sientan que tienen más posibilidades de denunciar el hecho, porque son más escuchadas", pero desestimó la posibilidad de que este tipo de delitos haya aumentado, en todo caso, el enfrentamiento a ciertos prejuicios hace que poco a poco se vaya levantando el manto de silencio.

Constanza Longarte

Especial para LA NACION LINE

Asistencia a víctimas

  • Hospital Alvarez: Aranguren 2701, 4611-6666
  • Hospital Muñiz: Uspallata 2272, 4304-5555
  • Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Sexual de la Policía Federal: Pasaje Angel Peluffo 3981, 4958-4291 y 4981-6882
  • Dirección de la Mujer: 0800-66-68537
  • Asesoramiento Jurídico: 4327-0807. Colegio Público de Abogados de la Capital Federal
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