Derretimiento extremo en Groenlandia

Casi toda la capa superficial de hielo se fundió durante cuatro días; sólo hay antecedentes de un proceso similar hace 150 años
Nora Bär
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26 de julio de 2012  

La semana última, Son Nghiem, técnico del Jet Propulsion Laboratory, de la NASA, estaba analizando imágenes del satélite Oceansat-2, de la India, cuando advirtió un hecho inesperado: el 12 del actual casi toda Groenlandia parecía haber sufrido el derretimiento superficial de su cubierta helada.

El hallazgo era tan extraordinario que Nghiem se preguntó si era real o se debía a un error en los datos. Pero mediciones de otros dos satélites (el Terra y el Aqua) lo confirmaron: entre el 8 y el 12 de este mes se produjo un proceso sin precedente en los 30 años desde que hay registros satelitales.

Casi toda la capa superior (el 97%) del hielo de la isla, tanto en los bordes cercanos a la costa como en el centro, experimentó algún grado de derretimiento, en coincidencia con una "ola de calor" que se estacionó en la zona. Normalmente, este proceso afecta en el verano boreal a menos de la mitad (el 40%) de su superficie.

"Incluso el área que rodea la estación Summit, en el centro de Groenlandia, a 3000 metros sobre el nivel del mar, mostró signos de derretimiento –explica en un comunicado la agencia espacial norteamericana–. Una fusión tan pronunciada no había ocurrido desde 1889."

Los satélites midieron diferentes parámetros físicos a distinta escala y en varios momentos, por lo que se descuenta que la información es confiable. Pero aunque las imágenes impresionan y el suceso tomó por sorpresa a los investigadores, cabe aclarar que el hielo sigue estando y lo que se derritió es solamente la capa superior.

Anatomía del hielo

"Es la nieve del último invierno; es decir, la cobertura nival superior, no el hielo en sí –aclara el glaciólogo Jorge Rabassa, investigador superior del Conicet y director del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic), en Ushuaia–. De lo contrario hubiera ocurrido una catástrofe global, con la inundación de todas las ciudades costeras, un colapso económico que podría haber puesto en peligro la existencia misma de nuestra civilización."

Para la doctora Sandra Torrusio, investigadora principal de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) en la misión SAC-D/Aquarius, las imágenes muestran que hay derretimiento, pero es difícil precisar a qué profundidad.

"El ojo experto es el que puede discriminar si se trata de hielo compacto o no –dice–. Probablemente sean capas superficiales que se derritieron más de la cuenta."

Según detalla Torrusio, la penetración del radar depende de con qué superficie se encuentra.

"Si vuela sobre el Sahara, puede llegar a una profundidad de decenas de metros, pero en el Amazonas, por la espesa cubierta de vegetación, penetra apenas unos centímetros. Y cuando hablamos de hielo, depende del contenido de agua", aclara.

El satélite argentino SAC-D, puesto en órbita el año último desde la Base Vandenberg, de la NASA, tiene un instrumento (el radiómetro de microondas o MWR, según sus siglas en inglés) que mide la distribución del hielo sobre el mar y analiza cómo crecen o decrecen los casquetes. De hecho, el servicio de hidrografía naval está trabajando con la Conae para analizar las variaciones de ese hielo marino en el Polo Sur.

Cuestión de altura

"Generalmente, el derretimiento está limitado a los sectores más bajos, hasta los 1500 metros de altura aproximadamente, pero este año al parecer las temperaturas fueron tan elevadas que afectó a todo el territorio", sugiere, desde Mendoza, el doctor Guillermo Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales.

Los científicos todavía no pueden determinar si este evento disminuirá el volumen de hielo que cubre la isla y si eso afectará el nivel del mar.

Según explica Rabassa, en los glaciares, todos los años cae nieve, una parte se derrite en verano y otra es cubierta por nueva nieve en el invierno siguiente.

"El hielo va creciendo así, por capas anuales, como los anillos de los árboles –ilustra el científico–. La nieve que permanece se comprime por el peso de la que se deposita y se va recristalizando. Ahora, como los copos tienen una estructura de estrella hexagonal, lo primero que se derrite son los vértices, esas puntas que quedan entre los gránulos de hielo. Si escurre dentro de la nieve del año anterior, se recristaliza inmediatamente. Por eso, la mayor parte no va a llegar nunca al mar, se recristaliza en la misma masa de hielo. Lo esperable es que Groenlandia pierda hielo en la costa, donde la pendiente es más pronunciada y el drenaje se acelera, pero no en la zona interior."

Por ahora, la mayoría coincide en que si bien el evento no llega a ser preocupante en lo inmediato, sí lo sería si se repitiera con más frecuencia.

Por: Nora Bär
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