Derrumbe en Ezeiza: "Mi sobrino está en las manos de Dios", dice el tío de un herido

Fuente: LA NACION
Alejandro Horvat
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25 de septiembre de 2019  • 14:15

"Es un chico muy amiguero, muy trabajador. Es muy audaz, muy guapo", dice a LA NACION Reina Argüello, de 53 años, madre de Luis Alberto Moreira, mientras sonríe y lagrimea desde la puerta del hospital Eurnekian, en Ezeiza.

Su hijo, de 22 años, según el último parte médico del Hospital, es el único que está internado acá por las graves heridas que sufrió tras el derrumbe de una estructura, ayer, en la construcción de la nueva terminal del aeropuerto de Ezeiza, que el gobierno nacional planeaba inaugurar dentro de poco tiempo.

Otro de los heridos fue dado de alta ayer, otros seis fueron trasladados por su ART, uno de ellos con fracturas múltiples. Por el derrumbe hubo un muerto, José Bulacio, capataz de la obra.

Moreira, según el parte, ingresó con un traumatismo de cráneo y la operación que le practicaron anoche resultó favorable. "Se encuentra con pronóstico reservado pero estable", detallaron.

Reina Argüello, madre de Luis Alberto Moreira
Reina Argüello, madre de Luis Alberto Moreira Fuente: LA NACION

"Mi sobrino está en las manos de Dios. Es un pibe joven que laburaba full time en la obra. Tiene 21 años. Los médicos dicen que tiene fractura de cráneo, es de los que está más graves", le dijo ayer a LA NACION Darío Moreira, su tío.

Reclamo de la Uocra

La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) había solicitado, en varias ocasiones, la inspección de la zona donde murió un obrero y también denunció irregularidades. El último pedido fue el 20 de este mes en un documento que lleva la firma de representantes del gremio seccional Monte Grande en el que solicitaron "en carácter de urgente una inspección general a la empresa Foste SA".

Moreira nació en la Argentina, está de novio con Laura hace cuatro años y no tiene hijos. Argüello vino de Paraguay por el accidente de su hijo. "Allá salió en todas las noticias porque muchos eran paraguayos. La noticia estaba en todos los canales de televisión", dice.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Argüello alquila unos surtidores de combustible en Concepción, Paraguay, y la idea era que Moreira deje la Argentina y se vaya a trabajar con ellos.

"Queríamos que se venga. Nosotros alquilamos unos surtidores y nos dedicamos a cargar combustible a la gente. Acá Luis tiene una casita en Retiro, en la villa 31, pero allá la vida es más tranquila".

"Mirá todos esos son amigos suyos y ayer había muchos más", dice Argüello, mientras señala a una fila de siete amigos de Moreira que acompañan a la familia en la puerta del hospital.

"Es un chico muy alegre, muy laburador. Él no le tiene miedo a nada, le encantaban las alturas, incluso para laburar en la obra le hicieron unas pruebas a ver si podía laburar en altura y le dio todo bien", explica Ana Pereyra, cuñada de Moreira.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"De la operación, que fue de cinco horas, salió bien, el corazón recuperó cierto ritmo cardíaco, pero nos dijeron que tenemos que esperar tres días por lo menos. También tiene la pierna rota, pero eso todavía no se lo pudieron operar", agregó Pereyra.

En el hospital se posa el sol del mediodía. Sobre un borde de ladrillos está sentada toda la familia de Moreira esperando novedades de los médicos, una vigilia que recién comienza.

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