Desfiles

(0)
15 de mayo de 2003  

Pablo Ramírez

Hotel Sofitel

Por 20 minutos, la sensación de estar colada en un desfile, el más chic, de los años 30 o 40. Ramírez realizó una petite presentación para mostrar Snob, invierno dosmiltrés. Y como decía Baltasar Gracián, lo bueno, si breve, dos veces bueno... Así, con una reunión íntima (algunas clientas y prensa) en la Bibliothèque del Sofitel, entre tragos y en silencio (sólo el ruido sutil de los tacos) circuló su invierno, superrefinado.

Como siempre, negro (su bandera), toques de gris (tweed espigado en la sastrería) e interiores en colorado y blanco. Las snob de Ramírez son mujeres elegantísimas, llevan turbantes negros, medias con costura y boquitas pintadas. Divas que se pasearon con sastrería hiperfemenina de líneas retro: faldas a la pantorilla, rectas o evasée, con sacos entalladísimos de mangas acampanadas, con minibotones brillantes. Sus pantalones son amplios, con la cintura en su lugar, y buena caída; van con sacos (alguno con cuello-bufanda) o con tapaditos entallados, o debajo de vestidos de jersey negro.

Hay camisas de cuellos picudos que, como es ley en Ramírez, cierran con corbata negra. Esta vez, el diseñador da una clase magistral de sugestión vía sus cortes sutiles, pero provocativos: espaldas, hombros, codos y escotes se recortan en vestidos de jersey con cogoteras cerradas con botones de azabache. Como abrigo, tapaditos con interior colorado y, algunos, con cuello de piel.

Más Adams (por Morticia), el vestido con cola, cuello alto, ventana en la espalda y mangas recorridas por botones hasta el codo. Como remate, cinto con flor de piedras. Para snobear a cualquiera.

Charles Calfun

Sheraton Hotel

La tradicional firma peletera festejó su 50° aniversario y rindió homenaje a su creador, recientemente fallecido, Charles Calfun, con un té-desfile a beneficio, organizado por la Asociación de Esposas de Embajadores Acreditados en Argentina.

El salón Libertador se llenó de mesas (con platos dulces preparados por las embajadas de cada país), una gran pasarela y, de fondo, la reproducción de la fachada del petit hotel que la firma tiene en la calle Florida. Para ver (y tentarse), cueros, pieles y más pieles (visón, nutria, zorro, cabra tibetana, a solas o combinadas), en toda las gamas de los tierra, violeta, verde, lila, esmeralda, turquesa, azul, brick.

"La gran vedette son las prendas reversibles", explica Patricia Calfun, que maneja con maestría la técnica para convertir el cuero en un género, y las pieles en pieles peso pluma. Ganan los trenchs supercancheros con cinturón a la cadera, que dan un look casual con mangas en cortes irregulares y detalles de flecos. También hay camperas con cierre, pantalones rectos, faldas, estolas, sacones y chales.

Para la gran noche, los Rolls Royce Calfun: tapados largos, en negro o marrón, reversibles y, siempre, hiperlivianos.

Graciela Naum

Alvear Palace

Vajilla con detalles dorados, señoras con peinado de peluquería y música latina en el Roof Garden del Alvear, en el desfile de Graciela Naum en el ciclo Té, Moda & Solidaridad, en beneficio de varias entidades de bien público, con el apoyo del Ente Nacional de Turismo Británico.Coqueta y paqueta, una colección prolija y sin riesgos, como para la princesa Máxima Zorreguieta, clienta de Naum desde sus días argentinos.La novedad, los detalles gauchescos: pantalones pinzados con cintos-fajas con herrajes y detalles laterales de estética pampa, mantas con guardas como chales, faldas portafolio largas en géneros rústico y degradé. Pero en la colección, con muy buena factura, tampoco faltan los toques clásicos (traje rosa superfemenino con falda al bies y capa negra), los ochentosos (blusas con drapeado vertical al frente, mini negra con tablas), los de lencería (tops cache-coeur en negro o champagne, de satén con ribetes de encaje) ni los de temporada (blazers cortos en variedad de géneros, desde espigados blancos hasta bastones de colores).Todo, mientras las modelos caminaban entre las mesas y contestaban lo mejor que podían preguntas sobre joyería (en las pasadas de la joyería Jean-Pierre) y retrocedían sobre sus pasos cuando alguna señora -encantada con algún equipo- les pedía: "Volvé, volvé".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.