
Después de 36 horas de cautiverio dejaron libre a un adolescente
Lo abandonaron en la zona de El Jagüel
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Tras 36 horas de haber permanecido secuestrado, Juan Pablo Anceschi, de 15 años, fue liberado ayer en El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, luego de que su familia pagó un rescate superior a los 18.000 dólares.
El dinero fue entregado por el padre del chico, Juan Marcos, que estuvo siempre a cargo de las negociaciones con los raptores, desde que su hijo fue secuestrado el jueves último, a las 15.10, cuando se encontraba en un ciber café de Ramos Mejía, a pocas cuadras de su casa.
Minutos después de las 22.30 de anteayer fue la última conversación telefónica entre los secuestradores y Juan Marcos. Allí se acordó la cifra del rescate, que finalmente fue de 18.000 dólares y 5000 pesos, cuando en un principio los delincuentes exigían 100.000 dólares y no 500.000, como afirmaban las primeras versiones.
Los secuestradores le ordenaron a Juan Marcos que fuera solo y se comunicaron con su teléfono celular para darles las indicaciones de cómo y dónde debía entregar el dinero, que finalmente se hizo en Camino de Cintura y avenida Antártida Argentina, en el límite entre los partidos de Llavallol y Luis Guillón.
"Ellos me indicaron que subiera al puente de la rotonda de la Firestone y que arrojara el dinero a las vías", dijo Juan Marcos Anceschi a LA NACION.
Una vez que Anceschi arrojó el dinero, minutos después de la 0.15 de ayer, los secuestradores le dijeron que en una hora iban a liberar a su hijo. Sin embargo, la familia no tuvo noticias de su hijo hasta pasadas las 2, cuando Juan Pablo llamó desde una remisería de El Jagüel para decirles que ya había sido liberado y que se encontraba bien.
"Desde que se pagó el rescate hasta que Juanpi llamó fue el peor momento de todos, porque los secuestradores tenían todo", dijo Olga, la madre del chico secuestrado.
El chico estuvo deambulando por las calles de El Jagüel durante una hora hasta que encontró una remisería, desde donde pudo llamar a sus familiares. Sin embargo, fueron los efectivos policiales quienes fueron a recogerlo y lo dejaron alrededor de las 3 en su casa de Avellaneda 1945, en Ramos Mejía.
Al llegar, Juan Pablo se encontraba en buen estado de salud, pero estaba pálido y con mucho frío. También tenía ampollas en los pies, ya que los secuestradores lo liberaron descalzo y presentaba algunas heridas menores en las muñecas, ya que estuvo todo el tiempo atado.
El cautiverio
"Me tuvieron todo el tiempo vendado y acostado en una cama con las manos atadas hacia adelante a la altura de la cintura", dijo Juan Pablo a LA NACION algunas horas después de ser liberado.
"En ningún momento me pegaron ni me amenazaron, es más, me decían que me quedara tranquilo", dijo Juan Pablo. "Me dieron de comer de un poco de pizza y de un sandwich de milanesa", agregó.
Además, el joven dio algunos detalles de cómo lo secuestraron y dónde lo mantuvieron cautivo. "Una vez que me sacaron del ciber café, el auto habrá viajado una media hora hasta el lugar donde me tuvieron", dijo Juan Pablo. "La habitación tenía un olor raro y había un televisor prendido todo el tiempo", agregó.
Según los familiares, Juan Pablo les contó que fue un hombre armado quién lo secuestró del café. "El hombre tomó a Juanpi, lo llevó hacia la puerta y allí se lo entregó a otro sujeto, que lo trasladó hasta la esquina, donde lo introdujo a un automóvil", dijo Carolina, su hermana. "El primer hombre habría escapado en otro vehículo que los estaba esperando", agregó la joven.
Si bien el chico estuvo 36 horas secuestrado, según su hermana, el momento más difícil que tuvo que pasar fue cuando lo liberaron en El Jagüel. "No sabía para dónde ir", dijo.
Juan Pablo dijo que primero estuvo en dos remiserías, donde le negaron hablar y hasta llevarlo, y una de ellas sería a la cuál pertenece el vehículo en el que viajaba Diego Peralta, de 17 años, y que vivía muy cerca de allí, cuando fue secuestrado y que luego de 37 días su cuerpo sin vida fue hallado flotando en una laguna de una tosquera del partido de Quilmes.
Por su parte, ayer al mediodía, los compañeros de Juan Pablo del 9° año de la escuela de Enseñanza General Básica (EGB) Don Bosco, le organizaron una fiesta de bienvenida en su casa. Allí almorzaron y bailaron al ritmo de la cumbia festejando el regreso con vida de su amigo.
También se acercaron familiares, amigos y vecinos de los Anceschi para saludar. "Juan Pablo es una persona muy buena", dijo Agustín, quien se considera su mejor amigo. "Nunca tuvo problemas con nadie. Esto fue una pesadilla, que por suerte terminó."
Vínculos con otros hechos
Los secuestradores de Juan Pablo Anceschi ya habrían actuado en otros secuestros ocurridos en el Gran Buenos Aires.
Un comisario retirado de la policía bonaerense que asesoró a la familia del joven de Ramos Mejía en las negociaciones con los captores dijo que los delincuentes son los mismos que secuestraron este año al hijo del dueño de una fábrica de motos.
"Esta gente tiene un secuestro anterior. Son los que secuestraron a Cristian Da Dalt, y creemos que en este hecho actuaron entre cuatro y seis delincuentes", dijo el ex policía.
Dicha hipótesis se fundó en tres elementos:
- En los dos casos, las víctimas no fueron elegidas al azar sino que los secuestradores realizaron un trabajo previo de inteligencia, o bien compraron el secuestro llave en mano, tal como ocurre en los asaltos a blindados o a bancos.
- Los dos muchachos fueron secuestrados dentro de los límites de La Matanza y liberados en Esteban Echeverría.
- Los secuestradores utilizaron la misma modalidad y el mismo escenario para pagar el rescate, ya que el dinero fue arrojado en las vías.
Cristian Da Dalt había sido secuestrado el 17 de julio último, por la mañana, cuando llegaba a la fábrica de ciclomotores de su familia, en San Justo. En principio, los secuestradores pidieron 80.000 dólares de rescate.
El muchacho, 24 años, fue liberado a la noche y caminó hasta una remisería, desde donde avisó que lo habían liberado -igual que Anceschi- luego de que su cuñado dejó un paquete con 10.000 dólares y 15.000 pesos en un terreno baldío cercano a la estación de El Jagüel.
En El Jagüel, donde se pagó el rescate de Da Dalt, secuestraron a Diego Peralta y, ayer, liberaron a Anceschi.
Otra coincidencia entre el caso de Diego y el del chico liberado ayer es que a Juan Pablo lo dejaron y caminó hasta la remisería Amanecer, de El Jagüel, la misma en la que en uno de sus vehículos llevaba a Diego a la escuela cuando fue interceptado y secuestrado, el 5 de julio último.
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