Detienen a un sospechoso por el asesinato de una estudiante

Es un joven de unos 20 años; los estudios de ADN determinarán si es el culpable
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15 de mayo de 2003  

Un joven de unos 20 años está detenido desde hace una semana como sospechoso de haber violado y asesinado a la joven Lucila Yaconis, de 16 años, en un hecho ocurrido en Núñez el 21 de abril último, dijeron a LA NACION fuentes policiales y judiciales.

No obstante, para determinar a ciencia cierta si el detenido fue el autor del homicidio aún resta completar los estudios genéticos que determinarán si su ADN se corresponde con el del semen hallado en la víctima durante la autopsia.

Estos complejos análisis que realiza el laboratorio químico de la Policía Federal podrían estar listos sólo a fines de la semana próxima, dijeron allegados a la investigación.

Por eso, si bien el juez Adolfo Calvete ya lo indagó la semana última, espera los resultados de los estudios genéticos para resolver su situación.

El sospechoso, fue arrestado el miércoles de la semana última por efectivos de la comisaría 35a. y de la División Homicidios de la Policía Federal sobre la base de la declaración de varios testigos.

No se trata de un vecino del barrio ni de alguien conocido de la adolescente, quien fue sorprendida al atardecer del 21 de abril cuando, luego de regresar de la escuela, salía de la vivienda de su abuela para dirigirse a la casa donde vive con su familia. Las fuentes dijeron que se trata de un marginal que, a la sazón, estaba en la zona y atacó a la muchacha.

Los testimonios recogidos por la fiscalía de Saavedra y la policía conformaron un cuadro que convenció al fiscal José María Campagnolli para pedirle al juez Calvete, en un requerimiento de más de 50 carillas, el arresto del sospechoso.

Entre indicios y pistas

Los investigadores siguieron varias pistas para tratar de dar con el asesino, desde relatos de vecinas que se quejaron de un acosador que asolaba el barrio hasta una declaración que hablaba de una pelea entre gavillas luego del asesinato, donde los bandos en pugna se reprochaban la muerte de la muchacha.

El primer indicio que se investigó, para descartarlo y que no quedaran dudas, se relacionó con la persona que encontró el cadáver y avisó a la policía, el sereno de un taller de reparación de ascensores, situado junto la terraplén ferroviario, donde ocurrió el crimen.

Los expertos de la Policía Federal analizaron el semen y la sangre de Julio César López, pero la comparación de su información genética con el material obtenido de la víctima permitió quitarlo de la lista de sospechosos.

Al atardecer del lunes 21 de abril último, López escuchó ruidos cerca de la fábrica y gritó llamando la atención, pero escuchó una voz que le dijo que se alejara: "Estoy con mi novia", le dijo el criminal.

El cadáver de Lucila Yaconis fue encontrado por la policía, a las 19.15, en el terraplén de las vías del ex ferrocarril Mitre, a la altura Vilela al 1900.

Al momento de ser hallada, la adolescente vestía un jumper gris y una chomba al tono, uniforme del Instituto San Martín, al que concurría y que está situado en Iberá al 2400, también de Núñez. Sus ropas estaban manchadas de sangre, que se comprobó que eran de la víctima, herida al forcejear con su asesino hasta que finalmente la asfixió.

El atacante la arrastró por el césped del terraplén, momento en el que la víctima perdió un zapato escolar, que quedó sembrado en la escena del crimen junto a su mochila de colegiala y una billetera con 15 pesos.

El cuerpo tenía las ropas desordenadas, habían roto su ropa interior y su bombacha estaba calzada a la altura de una de sus piernas, lo que los llevó a sospechar de un ataque sexual.

Además, la adolescente tenía golpes en el rostro, uno al lado de un ojo y otro en la boca, mientras que a su lado había una piedra con manchas de sangre, que fue secuestrada ante la presunción que fue empleada para atacarla.

Tras conocerse el crimen, los padres de Lucila, José e Isabel, hicieron un desesperado llamado para pedir que se presentara toda persona que hubiera visto algo sobre el hecho.

Apenas se descubrió el cadáver, los investigadores citaron a declarar a gran cantidad de personas, entre ellos los maquinistas y guardas de los trenes que circulan por el ex ferrocarril Mitre, quienes no pudieron aportar datos de relevancia.

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