Dificultades hasta con giros postales

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30 de diciembre de 2001  

PINAMAR (De un enviado especial).- Las trabas que ha puesto la bancarización forzosa a la operatoria de las entidades financieras es otro de los factores que provocaron numerosas cancelaciones de reservas hoteleras y de alquileres en Pinamar.

Hasta el miércoles último, se frustraron varias operaciones debido a que quienes pretendían cancelar alquileres pactados en el balneario no podían transferir fondos desde sus cuentas a las de los propietarios de los inmuebles, tal como explicaron funcionarios de la comuna y varios operadores inmobiliarios de la zona.

A este obstáculo se sumó la imposibilidad de cancelar esos compromisos con cheques, pues hasta aquella jornada regía la prohibición de depositar esos valores por ventanilla.

"Ahora que esas trabas no están, las reservas se caen pues ninguna de las partes confía en que las transferencias o las acreditaciones de los cheques se harán en el tiempo prometido por los bancos con que operan", explicó una de las fuentes consultadas.

"Los alquileres suelen ser por cifras importantes, precisamente las que más demoran en ser acreditadas", añadió uno de los responsables de la Secretaría de Turismo local.

No son los únicos escollos, según contó a LA NACION un empresario hotelero que prefirió resguardar su identidad.

"Ayer (por anteayer), un colega intentó hacer efectivo en el Correo Argentino un giro postal que le remitió desde Buenos Aires uno de sus clientes por el valor total de varias habitaciones a ocupar durante la primera quincena de enero", explicó.

"Al presentarlo en el mostrador -agregó-, le dijeron que no podían pagárselo porque las nuevas normas económicas así lo establecían. Se peleó con toda la sucursal del Correo y casi destroza el local, pero la plata no se la dieron."

"¿Se puede trabajar así? Seguro que no", remató el informante.

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