
Dos testigos complicaron aún más a Luque
Contundentes: una mujer y un ex policía dijeron que uno de los dos imputados estuvo con María Soledad en una disco la noche que la vieron por última vez.
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Por primera vez en lo que va del juicio oral dos testigos afirmaron que el imputado Guillermo Luque estuvo en la discoteca Clivus junto con María Soledad Morales horas antes de su desaparición y posterior asesinato.
Rita Beatriz Furlán quien frecuentaba la noche catamarqueña y conocía a María Soledad sostuvo que en la madrugada del sábado 8 de septiembre de 1990 -la última en que la víctima fue vista con vida- reconoció a Luque y a la joven estudiante como uno de los asistentes a la boite que es señada en una de las hipótesis como escenario del crimen.
El subcomisario de la policía provincial Lorenzo Vera refirió que el barman de Clivus Jesús Muro le admitió durante la investigación que en aquella ocasión vio cómo María Soledad en aparente estado de ebriedad u "obnubilada" era acompañada por Luque al descender desde la planta alta del local para luego partir junto con un grupo de amigos en dos vehículos con rumbo desconocido.
Al ser careado con el policía Muro se desdijo pero su negativa no convenció al tribunal sobre todo cuando tras una catarata de contradicciones y balbuceos admitió que un croquis dibujado a mano alzada del interior de Clivus era de su autoría. Aunque hecho bajo presión según alegó una y otra vez.
La incorporación al debate de ese plano que explica los movimientos de Luque y sus amigos (Hugo "Hueso" Ibáñez "Arnoldito" Saadi Miguel Angel Ferreyra (h.) y Diego Jalil) echó serias dudas sobre la actuación de uno de los jueces de la causa José Luis Ventimiglia.
El oficial Vera destacó que ese elemento así como el relato del barman Muro fue puesto en conocimiento del magistrado en agosto de 1991 (Luque estaba detenido por disposición de Ventimiglia) sin que éste le adjudicara relevancia suficiente. "El juez me devolvió el croquis y se limitó a indicarme: "Seguí trabajando con ese datito a ver qué sale" recordó el policía.
Una defensa que hace agua
Otro de los momentos calientes de la volcánica jornada que se vivió ayer en el tribunal catamarqueño fue cuando el fiscal Gustavo Taranto advirtió que uno de los defensores de Luque Víctor Pinto le hacía al testigo Muro un claro gesto de negación con la cabeza al tiempo que se secaba el sudor de la frente con un pañuelo.
El gesto de Pinto coincidió con el tramo del interrogatorio a Muro -durante el careo que lo enfrentó al oficial Vera- en que le preguntó si conocía a Guillermo Luque.
Para evitar maniobras de este tipo el presidente del tribunal Alejandro Ortiz Iramaín ordenó a Muro que cambiara la ubicación de su silla y se sentara de espaldas al abogado quien fue advertido de que habría sanciones para él si insistía con sus "cabeceos".
Una mujer de la noche
Otro de los testimonios que comprometió aún más a Guillermo Luque fue el de Rita Furlán (26) quien a contrapelo de la defensa de éste que afirma que estuvo en Buenos Aires cuando ocurrió el crimen aseguró haberlo visto ese sábado en Clivus.
Furlán una vistosa morocha que dijo ser empleada y que según muchos de aquí en 1990 era una de las protagonistas de la desinhibida noche catamarqueña recordó que Luque fue visto también por su amiga allí presente Fabiana Mesa.
Fue el policía Vera quien en un lenguaje no precisamente rococó dijo al referirse a Furlán y a Mesa: "Eran dos chicas de la joda".
Fabiana Mesa posteriormente declaró que ella no vio a Luque sino que sólo advirtió la presencia de Hugo "Hueso" Ibáñez. La testigo fue categórica al denunciar haber sido presionada y que recibió ofertas de dinero (y "hasta una casita") por parte de la entonces abogada de los Morales Lila Zafe quien le pidió que incluyera en sus dichos a Guillermo Luque y a Luis Tula.
Un Luque cada vez más comprometido y una aparente marcha atrás de la hipótesis del crimen pasional -que incrima a Tula y a su ex esposa Ruth Salazar- es la impresión que ahora campea en Catamarca transcurrida la primera mitad del proceso en el que como en la guerra la primera víctima fatal ha sido la verdad.
El barman que se olvidó de todo
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA (De un enviado especial).- "Yo nunca dije que fue Luque el que la bajó a María Soledad. Yo desconozco cómo vino la mano esa noche" exclamó Jesús "Nino" Muro el barman de Clivus en el careo en el que negó haberle dicho al oficial de la policía Lorenzo Vera lo ocurrido en la boite la madrugada en que desapareció María Soledad.
"¿Pero vos me dijiste o no que lo viste al "Gordo" Luque llevarse a la chica borracha? ¿Vas a negar ahora que dibujaste este plano y me diste los detalles de lo que ocurrió aquel sábado?" Vera de uniforme y sin perder la calma mostraba su indignación ante un Muro que negaba todo pese a que las familias de ambos son vecinas y amigas desde hace muchos años.
Muro: -Yo si dije algo fue porque vos me apretaste. Me perseguías y no me dejabas dormir tranquilo...
Vera: -No te digo lo que vos sos por respeto a la memoria de tus padres pero te pido que te retractes y reivindiques mi buen honor. Ya no me interesa a quiénes viste esa noche o dejaste de ver sino que digas acá que yo nunca te traje apretado.
Tanto el barman como el investigador se mantuvieron en sus trece a lo largo del careo que con sus 35 minutos fue el más extendido en lo que va del juicio.
Alcoholizada o drogada
En medio de la confusión que caracteriza su desarrollo se concluye que vuelve al tapete y con mucha fuerza la hipótesis de que María Soledad Morales habría sido alcoholizada (o drogada) y llevada a otro lugar de diversión por Luque y sus amigos.
La joven habría muerto en el frenesí de una fiesta privada y luego -previo paso por una clínica en la que se intentó reanimarla- su cadáver arrojado en una acequia cercana a Clivus. Hasta ahora todo parece indicar que fue así.
La teoría de un crimen pasional sustentada en su momento por el comisario Luis Patti parecería quedar ahora en un segundo plano.
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