Dramático asalto a un funcionario de Miramar

Fue sorprendido por cuatro delincuentes encapuchados
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9 de diciembre de 2001  

MIRAMAR.- "¿Qué pasa, papá?" Ante esa pregunta, luego de haber abierto la puerta de su casa, Marcelo Belloli, titular del Ente General Alvarado de Turismo (Egatur), sólo atinó a pedir a una de sus hijas que se fuera a la cocina con la madre y los hermanos. Los dos encapuchados que lo traían encañonado con armas cortas no le dejaron margen para otra reacción: lo encerraron en la cocina con el resto de la familia, revisaron cada rincón de la propiedad, le robaron algunos valores y, según surge de la carátula del expediente judicial, abusaron sexualmente de su esposa.

El funcionario, que ayer recibió a LA NACION en su domicilio, admitió el asalto, pero negó que su mujer haya sido atacada. Sin embargo, la fiscal María de los Angeles Lorenzo, al frente de la pesquisa, caratuló la causa como robo agravado por uso de armas, privación ilegítima de la libertad y abuso sexual con acceso carnal, y dispuso el secreto de sumario. Anoche, dos personas se hallaban demoradas por este hecho.

Los asaltantes se llevaron poco dinero en efectivo y patacones que Belloli había cobrado, un teléfono celular, dos relojes, algunas cadenas de oro y varios cuchillos de una pequeña colección que poseía el dueño de casa. Y habrían huido en un automóvil, con apoyo de otro cómplice. Hasta el cierre de esta edición, permanecían prófugos.

"Tengo la seguridad de que no son de Miramar", aseveró la víctima, al advertir que los delincuentes no lo reconocieron. "Soy, después del intendente, la segunda persona en exposición pública en esta ciudad", dijo ayer el funcionario, como para justificar esa hipótesis.

Noche de terror

Todo ocurrió anteanoche, poco después de las 22, cuando Belloli volvía a su casa luego de llevar hasta el centro de esta ciudad a uno de sus seis hijos.

El titular del Egatur vive en un chalet situado en la calle Santa María al 900, en Parque Mar, un barrio residencial en el extremo norte del balneario, a unas pocas cuadras del mar. Es una zona muy tranquila, con calles de tierra y muchos lotes baldíos.

Cuando se aprestaba a guardar su vehículo en el garaje de un vecino, dos individuos encapuchados lo encañonaron y le pidieron que entrase en la casa. Los tuvo que convencer de que no vivía allí, sino enfrente. Y hacia su chalet fueron.

En esos momentos sólo tres de los seis hijos de Belloli estaban en casa. Uno de ellos, una niña, se encontraba leyendo en el living cuando entró con los delincuentes apuntándole en la espalda. "Lo único que atiné fue a pedirle que se fuera con la madre", contó a LA NACION.

Reconoció el funcionario que recibieron cierto maltrato de los asaltantes, los cuales parecían desesperados por conseguir dinero en efectivo. Pero llegaron en un mal día: si bien anteayer fue día de cobro de sueldos municipales en Miramar, solamente había retirado 300 patacones, ya que no podía cobrar dinero en efectivo hasta el próximo lunes debido a las restricciones que rigen desde hace casi una semana por disposición del Poder Ejecutivo nacional.

No conformes con los bonos, los delincuentes encerraron al matrimonio y a los tres chicos -de 12, 11 y 6 años- en un baño. Y con la casa a su disposición se dedicaron a buscar algunos valores. "La dieron vuelta", dijo el funcionario para graficar la saña puesta de manifiesto en la requisa, que incluyó todas las dependencias.

Hasta aquí su relato. Lo que siguió, y Belloli prefirió mantener en secreto, fue finalmente confirmado por fuentes de la investigación.

Los informantes dijeron que el siguiente paso de los encapuchados fue ir en procura de la esposa de Belloli para llevarla a una de las habitaciones y, allí, abusar de ella.

El tercer cómplice

"Lo que sí escuchamos es que, cuando salieron, paró un vehículo en el que, suponemos, se retiraron de la zona", señaló Belloli, sorprendido porque los delincuentes se limitaron a buscar pequeños valores y obviaron otros elementos que tenían a su alcance, como el equipo de música o el televisor.

Todo duró poco menos de una hora. Luego hicieron la denuncia y tuvieron a la policía en el domicilio hasta las 5, cuando los uniformados terminaron de tomar declaraciones y de relevar rastros de interés para la investigación.

Enterado, el intendente Marcelo Honores acompañó a Belloli y a su familia en este mal momento.

El caso recayó en la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) N°4, que se ocupa de conflictos sociales y familiares, y está a cargo de la fiscal Lorenzo. La funcionaria dispuso el secreto de sumario para no entorpecer la pesquisa. "En este tipo de casos, las primeras 48 horas son fundamentales para alcanzar resultados positivos", se limitó a decir. Y no hizo más comentarios.

Sí confirmó a LA NACION que caratuló la causa como robo agravado por uso de armas, privación ilegítima de la libertad y abuso sexual con acceso carnal.

Operativo antidrogas

  • MIRAMAR (De un enviado especial).- Una larga investigación concluyó ayer aquí con la detención de una ciudadana paraguaya y de un periodista de una FM local por venta de droga. El operativo, ordenado por el juez federal marplatense Rubén Vázquez, fue realizado por la Dirección de Investigaciones y Narcocriminalidad en una casa situada en la calle 17, al 2300. Allí se secuestró una cantidad aún no precisada de cocaína. La policía detuvo a la dueña de casa y al periodista, que habría ido a comprar la droga.
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