Duchas cortas y tanques vacíos, la lucha de un pueblo bonaerense por el agua

Crisis de agua en Stroeder
Crisis de agua en Stroeder Crédito: Gentileza Diario La Nueva
Leandro Vesco
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12 de febrero de 2020  • 13:46

El agua potable es un recurso escaso al sur de la provincia de Buenos Aires. Grandes extensiones de tierra agrietada, falta de lluvias, una sequía que se prolonga, ausencia de inversión del Estado ante un problema sensible que hace décadas se viene agudizando. Un puñado de pueblos del Partido de Patagones deben acostumbrarse a tener sus tanques secos y a usar agua cuando los camiones cisternas distribuyen el vital recurso para llenar los tanques comunitarios.

"Pasar Navidad sin agua fue nuestro límite", afirma Fabiola Acosta, de 45 años, psicóloga y trabajadora del Hospital de Stroeder. Este pueblo es donde más se siente la ausencia del agua. La última semana del año pasado, todas las casas sufrieron el corte del suministro. "No discriminó a nadie, no teníamos ni para bañarnos", recuerda.

Para poder asistir a sus 1998 habitantes, ABSA (Aguas Bonaerenses S.A.) comenzó a enviar camiones cisternas de 30.000 litros. El objetivo fue abastecer al tanque del pueblo y de esta manera asegurar el abastecimiento básico de agua. El servicio también lo cubrió la municipalidad para que los vecinos puedan tener agua para llenar las piletas y bañarse. Aunque aseguran que el agua es potable, muchos dudan de su calidad. "El agua de los camiones no es potable, falta mucha prevención, educar a la gente para enseñarle a potabilizarla", afirma Acosta.

El complicado e intrincado problema del agua potable en Patagones, y específicamente en Stroeder, comienza en el origen. El río Colorado tiene una toma que abastece a la localidad de Villalonga, 35 kilómetros al norte de Stroeder. Con más de 4000 habitantes, la demanda es superior a la de Stroeder. Allí ABSA tiene una planta con un módulo potabilizador que genera 150 metros cúbicos de agua potable por hora. A través de un acueducto, el agua llega al tanque de Stroeder. El problema es que en la distancia que separa a los pueblos pierde presión, además de sentir la gran demanda de Villalonga.

Crisis de agua en Stroeder
Crisis de agua en Stroeder Crédito: Gentileza Diario La Nueva

"La capacidad de entregar agua potable durante todo el día para Stroeder no está. Hay horarios en los que se dispone de agua y la gente aprovecha para llenar sus tanques", asegura Jorge Isaac, secretario de Obras y Servicios Público de Patagones. La planta potabilizadora quedó obsoleta para abastecer a las dos localidades, aunque es Stroeder la que padece la ausencia de agua. Sus habitantes sienten que hay un privilegio que favorece a su vecina localidad.

En el foco del conflicto está el acueducto que traslada el agua de Villalonga hacia Stroeder. "En la mitad del trayecto, con fondos municipales, hicimos una estación de rebombeo", afirma el funcionario. Así y todo, la poca agua que llega lo hace sin presión. "Es un problema de infraestructura, hay que hacer inversiones que no se han hecho por lo menos en 20 años", acuerda. "El agua que llevamos a Stroeder es potable", asegura para derribar rumores. Del otro lado, están los casi 2000 habitantes del pueblo que dicen estar pasando el peor verano en años.

Caño con pérdidas

"El problema es que el caño que viene de Villalonga es viejo y tiene perdidas", afirma Zulma Scarafoni, de 54 años, vecina de Stroeder. Recuerda la última semana del 2019 como uno de los momentos más críticos. "No salía ni una gota", sostiene. "Los camiones que vienen, traen agua dura, no es potable, y la que sale de red está oscura", completa el panorama. La presencia del arsénico en el agua es un rumor que corre en las polvorientas calles del pueblo. "Acá consumimos siempre agua con arsénico, agua de molinos", afirma. "Aunque no la tomemos, nos bañamos con agua que tiene altos niveles de arsénico", sentencia la vecina.

La sociedad halló maneras de afrontar la ausencia del agua. "Compramos un tanque extra que lo dejamos al ras del piso y una bomba. Cuando se llena ese tanque, hacemos subir el agua al que está en el techo", explica Zulma. El costo de ambos es de $12.000. "El problema es que mucha gente no puede afrontar este gasto", reconoce esta mujer que no recuerda cuando fue la última vez que su tanque se llenó sin la ayuda de la bomba. "Hay sectores del pueblo que no tienen agua, no sé cómo hacen para vivir", confirma.

Crisis de agua en Stroeder
Crisis de agua en Stroeder Crédito: Gentileza Diario La Nueva

El agua de red en Stroeder, cuando la hay, no es incolora. "Muchos usamos filtros, pero es lo mismo: hay personas que no pueden pagarlos", sostiene Zulma. Los vecinos hace un buen tiempo que se han olvidado cómo es higienizarse con comodidad. "Acá las duchas son rápidas, cada minuto cuenta", confiesa la vecina. Los comercios del pueblo, tampoco tienen grandes stocks de agua embotellada. "Cada uno se las arregla como puede", concluye.

El uso generalizado de las bombas también tiene un costado que preocupa: el aumento en las facturas de energía eléctrica. "Llegan valores altos", reconocer Marcos Skopij, vecino de 52 años. "Sentimos que hay un privilegio hacia Villalonga", expresa. Nuevamente el agua que llega en los camiones cisternas es un tema dominante. "No sabemos si es potable, no es aconsejable beberla", reconoce. Él también tiene dos tanques en su casa y un filtro en el grifo de la cocina. "Es muy grave el problema del agua, tienen que pensar soluciones de fondo porque el Río Colorado cada año tiene menos agua. Hay días en que ni siquiera llega agua al tanque que tengo en el piso", reconoce.

Patagonia bonaerense

La Patagonia bonaerense comienza al sur del Río Colorado, en el Partido de Patagones, uno de los más extensos de la provincia, y de los más despoblados. Desde 2005 goza de los mismos derechos de todas las provincias patagónicas. La falta de agua es histórica, el clima es semidesértico, y al sur, tiene la aridez propia de aquella región. Su capital, Carmen de Patagones, es una de las más antiguas -y bellas- del país, nacida en 1779. Está a 960 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Aquí se toma el agua del caudaloso río Negro, pero los demás pueblos se abastecen del magro Río Colorado, que nace en la Cordillera de los Andes y que llega a Buenos Aires con muy poca agua.

"El agua destapó muchas carencias, estamos muy olvidados, nos han dejado solos. La falta de agua no discrimina: todos nos quedamos con los tanques vacíos", afirma Fabiola. "ABSA nos pasa la pelota a los usuarios por uso irracional del líquido, ¡pero no podemos hacer uso de algo que no tenemos!", exclama. "Muchas veces los trabajadores de la salud debemos higienizarnos en el hospital porque en nuestras casas no tenemos agua, y así arrancamos el día", confiesa.

Crisis de agua en Stroeder
Crisis de agua en Stroeder Crédito: Gentileza Diario La Nueva

ABSA es una pieza clave en este problema. Desde que asumió gobernador Axel Kicillof el organismo está acéfalo. A más de dos meses de iniciar su mandato, aún no nombró un titular. "Es un obstáculo para avanzar en proyectos y presupuesto", confiesa José Luis Zara, intendente de Patagones. "Gestionamos con las segundas líneas que han quedado del gobierno de María Eugenia Vidal", reconoce.

La municipalidad no se ha mantenido inmóvil. Con fondos propios construye las bases para la nueva planta potabilizadora de Villalonga. ABSA pondrá la tecnología, pero sin la ayuda municipal, no se podría hacer. "Esta planta no será la solución definitiva, les pedimos que construyan un módulo potabilizador que produzca por lo menos 200 m3 de agua potable por hora, y que sea de hormigón", afirma el mandatario. "La solución definitiva es traer el agua desde el río Negro, pero debería intervenir Nación, es una obra que excede las arcas municipales", confiesa Zara.

"No hay un enfoque global ni estructural para resolver este problema, necesitamos obras de la Provincia. ABSA no está presente en comunidades pequeñas, el servicio es dificultoso", resume Isaac. En un escueto comunicado, el organismo provincial anunció que "en la actualidad se trabaja en la instalación y puesta en marcha de un nuevo módulo que aportará 40 m3 por hora más a la red de agua potable. El mismo se compone de un sedimentador y filtros a presión. (Mientras tanto), la empresa realiza a diario el acarreo de agua potable mediante camiones cisternas de 30.000 litros, proveniente de la Planta Potabilizadora de Pedro Luro hasta la cisterna de Stroeder, con el fin de optimizar el suministro en la red."

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