El 17,6% de los chicos no accede a un desayuno adecuado

Así surge del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, que revela la desigualdad social en la alimentación entre los 2 y 17 años; hay 500.000 que no desayunan a diario
Fabiola Czubaj
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16 de junio de 2015  

Excepto en la carne -sin mirar la calidad de los cortes-, la desigualdad social en el consumo infantil y adolescente de verduras, frutas y lácteos no cede terreno. Aunque hay una canasta de subsidios para compensar este tipo de brechas, el desayuno de casi 2 millones de chicos de entre 2 y 17 años aún es nutricionalmente inadecuado o insuficiente. Y hay 500.000 que, directamente, no desayunan todos los días, según un nuevo informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia/UCA.

El déficit de consumo de los alimentos fuente de nutrientes esenciales alcanza a 1,3 millones de chicos. "Lo más novedoso del estudio es que permite ver la desigualdad social en el acceso a los alimentos en la infancia, la niñez y la adolescencia", opinó Ianina Tuñón, investigadora responsable del Barómetro.

Con Paula Indart Rougier, investigadora especializada en nutrición y coautora del estudio, consideran que "existen numerosos factores que influyen en los hábitos alimentarios de la población, pero es indudable que el nivel socioeconómico es uno muy relevante. Para consumir un alimento no basta con que esté «disponible», sino que es necesario poder adquirirlo en el mercado. Eso está condicionado por los ingresos de los hogares y los precios de los alimentos".

Ambas revisaron los datos crudos de una muestra representativa de los 10.977.547 argentinos de entre 2 y 17 años obtenidos en una nueva edición de la Encuesta de la Deuda Social Argentina. La muestra pertenece a 5700 hogares relevados en 950 puntos del país. Allí vieron, también, que la mayoría (61,5%) tiene un desayuno "aceptable", aunque sólo 2 de cada 10 acceden a uno "adecuado": un vaso con leche en los más chicos o una infusión con leche en los más grandes más una fruta o jugo y pan, galletitas o copos de maíz, por ejemplo.

"La principal disparidad es social. Los chicos del estrato social medio profesional tienen el triple de probabilidad de realizar un desayuno adecuado que los del estrato social más pobre, mientras que estos últimos tienen el doble de probabilidad de realizar un desayuno inadecuado o insuficiente que sus pares del estrato medio profesional", escriben Tuñón e Indart Rougier, investigadora del Comité de Nutrición, Obesidad y Actividad Física del Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI, por sus siglas en inglés) Argentina.

Alimentos esenciales

Las autoras definieron la calidad del desayuno según la presencia o no de tres grupos de alimentos: lácteos (una porción de queso, un yogur o un vaso de leche), frutas frescas o en jugo y cereales. "Insuficiente" era el que incluía un alimento de un solo grupo, mientras que "inadecuado" era el que no incluía ninguno de los grupos de alimentos recomendados para la primera comida del día.

"Es una de las principales comidas para el ciclo de vida en edad preescolar y escolar. Cuando los chicos no desayunan sabemos que están menos atentos e incorporan hábitos alimentarios poco saludables, como comer golosinas u otros productos a media mañana que no les aportan los nutrientes que necesitan", explicó Tuñón.

Para el resto de las comidas del día se tuvo en cuenta tanto el consumo diario como semanal de frutas, verduras frescas y/o cocidas (sin incluir la batata, la papa, el choclo o la mandioca), carne vacuna, pastas o arroz y lácteos fuera del desayuno (yogur, queso o leche). Las verduras, las pastas o el arroz, las frutas y los lácteos, en ese orden, son los grupos de alimentos que los chicos y los adolescentes más evitan: casi el 60% los prueban menos de 3 veces por semana, incluido "nunca". Un 12,7% o 1,3 millones directamente no come frutas, verduras ni lácteos.

"Si bien los chicos en una proporción significativa compensan sus consumos en la semana, eso aún no alcanza para lograr una distribución diaria adecuada del consumo de los grupos esenciales -publican las autoras-. Por ejemplo es recomendable que consuman 2 frutas y 2 porciones de verduras por día, lo que equivale a 3 unidades chicas en los preescolares, 4 en los escolares y 6 en los adolescentes. Pero más del 80% no llega a ese umbral."

De hecho, el consumo semanal de frutas es "inadecuado" o "insuficiente" en el 54,2% de los casos. Si se tiene en cuenta el ingreso familiar, esa posibilidad se duplica en los chicos más pobres. Lo mismo pasa con las verduras. El 60% come una cantidad "inadecuada" o "insuficiente". Es más, el 11% de los chicos más pobres y el 5,7% de los chicos de familias con mejores ingresos directamente no consumen verduras frescas ni cocidas.

Con las pastas y el arroz, la tendencia es inversa: a mayor ingreso familiar, menor consumo de esas fuentes de hidratos de carbono y fibra. En la mitad de los casos se consume menos de 4 veces por semana. En el estrato medio y alto, las chances de comer arroz o pastas menos de 3 veces por semana aumenta 1,5 veces.

Sólo el consumo de carne no parece depender tanto del nivel socioeconómico, aunque a medida que cae el ingreso, los cortes son más grasos. Más del 65% de los chicos la consumen 2 o 3 veces por semana. "La desigualdad social sigue siendo muy pronunciada en todos los consumos, salvo el de carne, en la edad preescolar, escolar y la adolescencia. Como ya se sabía, el consumo de arroz y pastas es más alto en los estratos más bajos, mientras que en los más ricos piensan que no es bueno consumirlos. Esto, también, describe un déficit porque se recomienda que los chicos ingieran una porción por día", finalizó Tuñón.

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