El Aeroparque no se muda hasta 2028

El concesionario tenía que dejar el lugar en 2005; quedaron desestimados los proyectos de la aeroísla y de la "panza"
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23 de mayo de 2003  

Por muy controvertido que resulte el tema, el Aeroparque Jorge Newbery no se moverá de su emplazamiento actual. No, al menos, de aquí hasta 2028.

Resulta que, tras la renegociación del convenio de concesión de los aeropuertos nacionales, firmada anteayer por el Estado Nacional y Aeropuertos Argentina 2000, se resolvió que el concesionario mantenga las operaciones de cabotaje en el predio de la Costanera hasta que venza su contrato.

La idea de AA2000 era trasladar los vuelos a Ezeiza, según aseguró a LA NACION el gerente de Comunicaciones de la empresa, Sergio Resumil.

Esa, precisamente, fue una de las variables que se manejaron en una concurrida audiencia pública sostenida en 2001, luego de la publicación de un estudio de alternativas redactado por una comisión interjurisdiccional que, en 2000, integraron el Organismo Regulador del Servicio Nacional Aeroportuario (Orsna), la Secretaría de Transporte de la Nación, la Fuerza Aérea y el gobierno porteño.

Este documento resultó el estudio en el que se basaron luego todas las especulaciones sobre el tema.

En un principio, el contrato original de concesión suscripto por la Nación y AA2000 preveía que la firma conducida por el empresario Eduardo Eurnekian debía dejar el predio de la Costanera a más tardar en 2005.

Se manejaron, entonces, tres variantes: trasladar los vuelos a Ezeiza, construir una aeroísla o levantar un relleno costero denominado "panza", sobre el que se asfaltaría una nueva pista.

Tan segura parecía la partida del Jorge Newbery que Aníbal Ibarra, hoy jefe de gobierno y en aquella época candidato a serlo, se animó a promover su postulación con una promesa: la creación de un inmenso parque público en dicho predio.

LA NACION intentó conocer ayer la opinión del jefe de gobierno ahora que su parque quedó convertido en una ilusión de campaña, pero resultó imposible la conexión.

La seguridad, un tabú

El trágico accidente de LAPA, en 1999, aceleró las críticas hacia la supuesta inseguridad del Aeroparque. El informe de aquella comisión interjurisdiccional aclaró luego que la seguridad, en realidad, dependía del tipo de aeronavegación que se relacionara con el Jorge Newbery. No era inseguro para aviones chicos, pero tal vez sí para máquinas grandes. En todo caso, debía primero definirse qué tipo de política aeronáutica quería mantenerse para saber qué utilidad darle al lugar y qué límites ponerle a los vuelos.

Eso sí: la comisión confirmó la presencia de obstáculos producidos por un crecimiento no controlado de la ciudad. Se refería a la altura de varios edificios, mayor a la ideal para evitar riesgos con las tareas de aproximación de los aviones.

Mientras, no se elaboró un estudio ambiental. En las audiencias que se realizaron para quitarle margen de acción al azar en la resolución del caso, siempre se reclamó este informe, cuya inexistencia impide saber oficialmente cómo impacta la presencia de un aeropuerto en la zona.

De todas maneras, más allá de estas consideraciones, el fin de una historia aeronáutica que había comenzado a fines de la década del 40 estaba cerca. Pero no. Se amontonaron la crisis, la devaluación, la pesificación y, ante tantos imprevistos, Aeropuertos Argentina 2000 reclamó una readecuación del contrato de concesión.

Finalmente, la renegociación estiró los plazos hasta 2028 y, de paso, modificó los deberes: ahora, el Aeroparque no sólo no está obligado a irse, sino que, al contrario, se ve obligado a quedarse.

Las nuevas condiciones

Y con nuevas condiciones: una que afecta directamente a los vecinos indica que no podrá haber construcciones a menos de 1500 metros de la punta de la pista de aterrizaje. Esto significa que deberán desaparecer algunos inmuebles de la zona (restaurantes, discotecas y, probablemente, una estación de servicio ubicada sobre la avenida Rafael Obligado, más conocida como Costanera).

"El Estado deberá expropiarlos y Aeropuertos tendrá que pagar las indemnizaciones correspondientes", reconoció Resumil, aunque aclaró que los modos de estas cuestiones aún no habían sido siquiera conversados.

El Aeroparque se queda donde está, en definitiva. Los porteños lo sufrirán o lo disfrutarán -según el enfoque- por al menos 25 años más.

Un poco de historia

  • Inauguración

    Fue inaugurado oficialmente el 15 de agosto de 1948.
  • Aeroísla

    El 11 de agosto de 1995, el entonces presidente Carlos Menem designó a Alvaro Alsogaray al frente del proyecto para construir una isla en la que funcionaría el aeropuerto.
  • Concesión

    En agosto de 1998, Menem firmó el contrato de concesión con Aeropuertos Argentina 2000, según el cual la aeroestación debería cerrarse en 2005 para trasladar sus operaciones al aeropuerto de Ezeiza o a una nueva terminal.
  • Accidente de LAPA

    El 31 de agosto de 1999 se produjo la peor tragedia aérea de la historia argentina, que provocó la muerte de 67 personas.
  • Campaña

    El eje de la campaña de Aníbal Ibara para la jefatura de gobierno porteño fue su promesa de que, si prosperaba la propuesta de relleno costero, destinaría el predio para un parque público.
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