El caso Pomar indigna a quienes llevan años buscando a familiares

Los parientes de Florencia Pennacchi, Fernanda Aguirre y Sofía Herrera afirmaron a lanacion.com que también sufrieron la difusión de hipótesis difamatorias sobre conflictos en el hogar; coincidieron en señalar que se acrecentaron sus dudas sobre la eficacia en la búsqueda de sus seres queridos
Maia Jastreblansky
(0)
16 de diciembre de 2009  • 11:47

Las dudas por la efectividad del accionar policial durante la búsqueda de los Pomar afectó de manera especial a las familias de personas que permanecen desaparecidas, de las que no se tiene rastro hace años.

Los casos de Florencia Pennacchi, Fernanda Aguirre y Sofía Herrera son algunos de los ejemplos más resonantes de los más de 300 casos de personas perdidas que aún no fueron resueltos.

Desde el 16 de marzo de 2005 nadie sabe nada de Florencia, la joven estudiante que desapareció de su casa de Palermo cuando tenía 24 años. Fernanda, fue vista por última vez el 25 de julio de 2004, cuando tenía 13 años. Fue buscada en Santiago del Estero y en Salta y se sospecha que fue víctima de una organización clandestina de prostitución. En tanto, la pequeña Sofía, de 4 años, es buscada desesperadamente por sus padres desde septiembre de 2008 cuando la perdieron de vista en un camping.

"Lo de los Pomar me llegó muy de cerca. Estoy indignada, es un dolor tan grande como familia que se queden cómodos en una comisaría y no salgan a revisar como corresponde", dijo a lanacion.com María Inés Cabrol, madre de Fernanda Aguirre, al manifestar su disconformidad con el devenir de la búsqueda de su hija.

"Se han llevado a una chica y no sabemos nada. Nunca nos dieron una respuesta", dijo y aseguró que hubo acciones que no se hicieron durante la investigación como revisar autos y rastrillar caminos.

Es la misma percepción que tiene Pedro Pennacchi sobre la búsqueda de su hermana Florencia. "La investigacion va muy lenta. Cuando el caso tuvo difusión mediática la fiscalía le daba importancia a cualquier llamado o indicio y movilizaba recursos. Pero sentimos que nunca hubo una investigación profunda, no se avanzó en la búsqueda de involucrados", declaró el joven en diálogo con lanacion.com.

Por su parte, María Elena Delgado, madre de Sofía Herrera, la niña que desapareció hace 15 meses en Ushuaia, declaró a la agencia DyN la semana pasada: "Lo que pasó con la familia Pomar nos abre nuevamente dudas. Nos preguntamos si en nuestro caso se buscó como se tenía que buscar y se hizo lo que había que hacer".

Versiones inventadas. Como ocurrió con el caso Pomar, también estas familias fueron víctimas de versiones cruzadas y de hipótesis que les provocaron angustia e interfirieron en las pesquisas.

"Lo primero que hacen es hablar mal de los familiares. Dijeron que Fernanda se había ido con un tipo, que nosotros vendíamos droga, que ella no era nuestra hija. La policía inventa versiones y la gente se deja llevar, entonces no colabora", afirmó Cabrol.

Lo mismo le sucedió a la familia Pennacchi: "Mi mamá se indignó cuando vio que adjudicaron a un conflicto familiar la desaparición de los Pomar, porque en nuestro caso dijeron lo mismo y no fue así", dijo Pedro.

En el caso Herrera, en agosto de este año su padre fue detenido. Según su abogado fue un error del juzgado. "Es desesperante. En 43 años que tengo, nunca pisé una celda y, con mi hija perdida, fue realmente desesperante", aseguró Herrera en declaraciones a la prensa al salir de prisión.

Las pistas que borró el paso del tiempo. En tanto, la angustia de las familias crece conforme pasa el tiempo sin respuestas de la Justicia.

En marzo del año próximo se cumplirán 5 años de la desaparición de Florencia Pennacchi. Pedro indicó que la pista más fuerte que se tuvo en la investigación es la que involucró a personas que presumiblemente vendían droga en un boliche de Palermo, que habrían estado en contacto con su hermana en aquel momento. "Perdieron mucho tiempo en investigar porque el lugar cerró", sentenció Pedro.

La madre de Sofía, desaparecida en septiembre de 2008, esperaba para estos días datos sobre Alberto Urrutia, el único detenido por la presunta apropiación de la niña.

En tanto, Cabrol está convencida que el de su hija es un caso de trata de blancas. "Ella dejó una nota en la puerta de un baño de Salta diciendo que eran prostituidores los que la tenían. Reconocimos su letra", detalló y dijo sentirse desatendida por el juzgado con el que prácticamente ya no tiene contacto.

Ni ella, ni los la familiares de muchas otras personas perdidas bajan los brazos. Así lo testifica Marita Iglesias, presidenta de la organización Personas Perdidas quien dijo a lanacion.com: "Tiene que haber un compromiso de la sociedad. Muchas veces, a pesar de lo desgarradora que es la situación, las familias hacen las búsquedas personalmente".

"Yo viajé a pedirle a un hombre que la había visto que me saliera de testigo. La policía llegó tarde", indicó Cabrol. "Nosotros igualmente nos seguimos moviendo: fuimos a Rosario a ver a un cura milagroso porque ya no sabemos más qué hacer. Sufrimos y queremos tener a Sofía con nosotros", dijo por su parte la madre de la chiquita.

El misterioso antecedente de los Gill. En un pequeño pueblo de Entre Ríos persiste hace casi ocho años la búsqueda de los seis integrantes de la familia Gill, un caso del que aún no se tiene ninguna hipótesis firme. Nadie los vio partir, ni pasar, ni llegar, desde aquel 14 de enero de 2002 donde tuvieron noticias de ellos por última vez y no se pudo determinar si se trató de un crimen o de una desaparición.

Cómo ayudar. Si sabés algo sobre el paradero de alguna de estas personas, podés comunicarte con Missing Children (4797-9006, info@missingchildren.org.ar ), Personas Perdidas (4795-7330, info@personasperdidas.org.ar ) o con Red Solidaria (4796-3923 , redsolidaria@fibertel.com.ar ).

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.