El look de las esposas de los candidatos

Diseñadores y estilistas analizan los guardarropas de las señoras de Kirchner, de Menem, de Romero y de Scioli
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11 de mayo de 2003  

A Cecilia Bolocco de Menem nadie se la imaginaría con un pelo fuera de lugar. Cristina de Kirchner dice -a todo el que quiera escucharla- que se maquilla "como una puerta desde los 14 años" y que piensa seguir así. Carmen Lucía Marcuzzi de Romero no se saca de encima su Salta natal con un poncho que la acompaña a todas partes.Y Karina Rabolini de Scioli cultiva un estilo muy natural, pero no menos pensado.

Son cuatro mujeres que por estos días piden votos, pero también votan por looks que las definen. Algunas ya se pusieron en campaña para conseguir diseñador de cabecera. Y, aunque muchos crean lo contrario, no es una frivolidad: representar a un país requiere un guardarropa acorde con las circunstancias. No se trata de gastar fortunas ni de cargar con baúles, modistas y estilistas en giras por el exterior, sino de limitarse a un buen asesor.

"Creo que la imagen es importante porque van a representar a la Argentina. Aunque en este momento de cambio la imagen tendría que pasar a segundo plano. Su primera responsabilidad es que, en caso de ganar, hagan cumplir a sus maridos lo que prometen. Y si tienen que elegir un diseñador, que busquen a los argentinos con identidad, y no marcas internacionales o copistas", opina el diseñador Laurencio Adot.

Vestidas para ganar

Tanto Karina Rabolini como Cecilia Bolocco vienen del mundo de la moda, tienen buena figura (como las demás) y se sacan ventajas con mayor o menor suerte. Rabolini, la menos discutida por su manera de arreglarse, usa mucha ropa sport y sastrería (el saco con cinturón y los pantalones son sus caballitos de batalla). "Creo que tiene el estilo más jovial. Usa marcas internacionales, se viste bien. ¿Un consejo? Que elija sastrería más desestructurada y toques más modernos de diseñadores argentinos", afirma el diseñador Marcelo Senra. Su consejo es válido: cada vez hay más y mejores propuestas argentinas y no estaría mal que fuesen tenidas en cuenta por quienes representen al país en breve. Una manera muy diplomática de exportar diseño.

En cuanto a Bolocco, que emana perfume desde las fotos de las revistas, las aguas se dividen. Para Raquel Satragno, ex modelo y asesora de imagen, "tiene muy buen look. Siempre está impecable con un brushing divino, tapaditos elegantes, accesorios de marca y lindos diamantes". Para Ana María Giesso, de Giesso, "se viste perfecta. Es una princesa. De primera".

Entre los diseñadores favoritos de Bolocco están la colombiana Silvia Tcherassi (le hizo su traje de casamiento, brillante y estructurado, y asegura que le encantan "el blanco, el rosa, los materiales nobles, la seda y los cortes elegantes y femeninos"). Sin que lo cortés quite lo valiente, además de leer filosofía de noche, de día pasea carteras Louis Vuitton y ropa de Gucci; se comenta que ha sumado una marca argentina, pero muy europea, a su ropero, Ménage à Trois. Completa sus equipos con pieles y alhajas, verdaderas, se entiende.

Pero no todos le encuentran a la mujer de Carlos Menem un estilo principesco. La diseñadora Susy Chebar, de La Clocharde, dice que "no tiene gracia y usa el pelo muy largo; debería hacerse un corte más moderno. También veo que muchas veces está overdressed (muy vestida). Uno no puede ir a la cancha de River (cierre de campaña) con smoking y dos zorros colgados del hombro. Para mí, la mujer elegante es la que se sabe vestir para cada lugar. Además, Bolocco siempre se viste con ropa muy segura y casi no se arriesga". Olga Naum coincide: "Me parece muy artificial, prefabricada. Le falta espontaneidad, un estilo con más charme europeo".

Pelos y señales

Los consultados resaltan que la personalidad de Cristina de Kirchner le resta importancia a su ropa, pero le aconsejan al unísono buscar un buen asesor. Ella alguna vez aseguró que "no uso marcas, sino lo que me gusta", pero lo cierto es que escuchar a los que saben de estilo no parece un mal negocio si se tienen muchas probabilidades de llegar a ser la primera dama.

"Es una mujer con personalidad muy fuerte, y eso supera lo que lleva puesto; creo que nadie le mira la ropa, pero tendría que cambiar. Lleva maquillaje muy recargado; podría mejorar si evitara los excesos en este sentido", enfatiza Chebar. Para Ana María Giesso, "la cara despejada, menos maquillaje y un buen traje de pollera o pantalón la mejorarían".

La maquilladora Regina Kuligovski opina: "Tanto maquillaje le agrega años. Es una mujer con buena piel, que podría explotar más su look. También tendría que cortarse el pelo". Pero en este asunto, Roberto Giordano ya tiene lista la solución: "Me gusta su look, aunque le cambiaría el color con unos mechones más luminosos sobre su base chocolate. Y le pondría un producto en el flequillo para que le dé más movimiento y resulte más casual".

A Bolocco, en cambio, "le haría pinceladas más claras sobre su base rubia. Tiene una belleza singular y la cara de Miss Universo, sólo le haría un degradé en las puntas".

Otra candidata sobre el tapete es Carmen Lucía Marcuzzi de Romero, pero no todos la tienen tan presente. Marcelo Senra, su coterráneo, la pondera: "Siempre se viste bien. Es la típica salteña conservadora y me encanta que use poncho". Según Adot, "es elegante y sobria. Me pareció bien que se pusiese un poncho para el acto en River". En cambio, Naum la ve "demasiado gauchesca. Está bien usar el poncho en algunas ocasiones, pero hay que tener más cuidado para representarnos afuera".

Gane quien gane está claro que la primera dama tendría que buscar un estilo; un modelo inspirador podría ser Carolina de Mónaco (una de las princesas más ponderadas de Europa), elegante y distinguido, sin excesos. "Hasta podría repetir la ropa, combinándola de distintas maneras. No nos olvidemos de que va a representar a la Argentina, un país en crisis, y no está mal que muestre una imagen austera", concluye Olga Naum. Es decir, nadie tendría que convertirse en reina ni en princesa. Sí en una digna primera dama.

Cada una tiene su sello

No se parecen en su forma de vestir, como tampoco en su personalidad. Fernández de Kirchner prefiere tonos verdes y colorados intensos para sus trajes; Rabolini de Scioli es afecta a los sacos con cinturón y los colores claros; Carmen Marcuzzi de Romero es sobria, con un estilo propio de las salteñas, mientras que Cecilia Bolocco de Menem opta por cortes elegantes, femeninos, en tono pastel.

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