El tren a Mar del Plata tardará una hora menos que el año pasado

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Andrés Krom
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7 de diciembre de 2018  • 18:54

Es lo que comúnmente se denomina "puntualidad británica". El tren abandonó la terminal de Constitución a las 6.22 y llegó a Mar del Plata a las 11.52, tal como lo marcaba el pasaje. Un logro envidiable en un país donde los medios de transporte masivo no son precisamente reconocidos por su fiabilidad.

Pero ¿hay en verdad causas para celebrar? Después de todo, la formación tardó cinco horas y media en recorrer los 385 kilómetros que separan estas dos grandes ciudades argentinas, mientras que un tren británico demora dos horas y 44 minutos en atravesar los 444 kilómetros entre Londres y Newcastle.

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Los ferrocarriles de larga distancia locales no están en condiciones de acercarse a las marcas de sus pares europeos. Sin embargo, por una inversión pública que supera los $1300 millones para la renovación de durmientes (se cambiaron 20.800 de un total de 60.000 en los que se detectaron defectos), la reparación de los puentes sobre los canales 1 y 9 de Dolores y la quita de pasos a nivel (legales e ilegales) que entorpecían el trayecto, el servicio que llega a Mar del Plata es más veloz que el año pasado.

Según el Ministerio de Transporte de la Nación, los servicios que parten de Buenos Aires tardan una hora menos en llegar a la ciudad balnearia respecto a la temporada anterior. La frecuencia directa inaugurada ayer de cara a la inminente temporada de verano solía tomar seis horas y media en concretar su recorrido el año pasado, mientras que el servicio habitual con paradas intermedias que funciona de lunes a sábado demoraba seis horas y 45 minutos.

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"Estamos trabajando en la mejora contínua del sistema de trenes", dijo el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en una conferencia de prensa improvisada en el vagón comedor de la formación que se dirigía a Mar del Plata. Sin embargo, el funcionario buscó disipar cualquier sueño de equiparar la oferta ferroviaria nacional a la europea. "No hay ninguna posibilidad –agregó–. No hay escala. En este tren viajan 200 personas y tiene capacidad para 500, solo se llena dos meses al año", sostuvo.

Dietrich dijo que la vía aérea era la ideal para resolver las necesidades de transporte de un país "con superficies tan grandes y densidad tan baja". Aunque reafirmó su compromiso de rehabilitar los servicios existentes, afirmó que el tren debe jugar "un rol vital" cómo servicio de carga. "Es mejor. Si un tren de carga descarrila es un problema, si le pasa a uno de pasajeros, es una catástrofe", argumentó.

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Los boletos para la nueva frecuencia directa pueden ser adquiridos hasta el 31 de marzo. El costo para un pasaje en primera es de $660 y en pullman, de $795. Hay 10% de descuento para las compras por Internet (en la web de Trenes Argentinos), 40% para jubilados y 50% para los menores de 12 años. Los menores de tres años que no ocupen asiento no pagan pasaje.

Biblioteca y comedor

Según datos brindados por la empresa Trenes Argentinos Operaciones (TOA), en promedio unas 25.000 personas utilizan este servicio todos los meses. Solo entre diciembre de 2017 y marzo de pasado, movilizó 185.000 pasajeros. Se prevé que desde este mes hasta marzo próximo, la cifra supere los 200.000 pasajeros.

El servicio a Mar del Plata se brinda en las formaciones chinas adquiridas cuando Florencio Randazzo estaba al frente de la cartera de Transporte. Entre sus prestaciones, incluyen 559 plazas disponibles (355 en primera y 204 en Pullman), baños para personas con discapacidad, enchufes para celular, escaleras rebatibles, amortiguación inteligente, cabinas insonorizadas que aíslan el ruido exterior y aire acondicionado.

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Además, los pasajeros pueden acceder durante el viaje a una pequeña biblioteca con una variedad de 1500 títulos que van desde Cormac McCarthy hasta una autobiografía de Diego Armando Maradona.

Uno de los puntos centrales de la formación es el salón comedor, que ofrece varios tipos de comida a precios accesibles. Por ejemplo, un sándwich de jamón y queso en pan árabe cuesta $70, un café, $30 y un alfajor, $25.

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En general, los pasajeros se mostraron satisfechos por la experiencia brindada en el tren. "Es la tercera vez que viajo –relató Amelia María Gómez–. Desde ya, destaco la comodidad, la limpieza y el servicio que hay, aunque estoy un poquito enojada con el comedor, porque las opciones son limitadas".

"El tren está excelente y me gusta que haya salido a horario, ojalá fuera posible aumentar las frecuencias", dijo por su parte Julián Gatica, que viajaba por primera vez con su familia.

María Cristina, proveniente de una familia de ferroviarios, dijo que sintió mucha tristeza cuando los trenes desaparecieron tras las privatizaciones de la década del 90. "Este regreso es excelente –sostuvo–. Espero que puedan extenderlo a otras provincias y volver a cómo funcionaban antes".

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