El último viaje de una familia que buscaba un futuro mejor

Se dirigían a Pergamino, ya que Fernando Pomar debía concretar una entrevista laboral
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9 de diciembre de 2009  

La esperanza estaba intacta. Los Pomar confiaban en que el jefe de la familia, Luis Fernando, de 40 años, conseguiría un nuevo empleo en Pergamino, la localidad que visitaban prácticamente todos los fines de semana. Allí mismo, donde la pareja se había conocido y donde habían pasado gran parte de su vida, se dirigían los cuatro -la esposa, Gabriela Viagrán, una ama de casa de 36 años, y sus dos hijas, Candelaria, de 6 años, y María del Pilar, de 3- para concretar la entrevista laboral cuando la fatalidad les arrebató todo.

Con la oportunidad de un nuevo empleo no se verían obligados a vender el chalet de José Mármol que dos años atrás habían adquirido con un préstamo hipotecario.

Desde hacía un tiempo ya, el peso del cumplimento de las cuotas hipotecarias se acentuaba y el chalet de dos plantas con doble reja se sumaba a la oferta inmobiliaria de Almirante Brown, como contó a LA NACION la vecina de los Pomar, María Spínola.

Los Pomar eran una típica familia de clase media, sin estridencias. Gabriela había tenido un matrimonio anterior y un hijo, Franco, de 13 años, fruto de esa unión. Según contaron sus allegados, a veces se le hacía difícil a Fernando aceptar el hecho de que la suya era una familia ensamblada. Sin embargo, Fernando y Franco tenían una muy buena relación.

Los vecinos de José Mármol describieron a familia como muy temerosa por los hechos de inseguridad que acechan al conurbano. Extremaban las medidas de precaución al punto de que, cuando Fernando estaba fuera de la casa, Gabriela prácticamente no salía de su hogar.

Allí permanecía gran parte del día con su hija menor y sus mascotas Pompi, un caniche toy, y Lara, una perra mestiza. Siempre utilizaba el Fiat Duna Weekend para hacer los mandados o para retirar a Candelaria del colegio católico al mediodía. No se le conocían amigas, ni otros hábitos comunes como ir al gimnasio o al club. Y a pesar de que las niñas asistían a una escuela religiosa, nunca se los veía en misa.

De pocas palabras, y de ánimo sosegado, Fernando tampoco socializaba mucho con sus vecinos. Pero se mostraba aún más inescrutable en su personalidad que Gabriela, mucho más abierta y simpática, según sus conocidos. Su padre, Roberto Pomar, describió a su hijo como "un hombre esperanzado, siempre lleno de proyectos". Aún estando sin trabajo, y con una familia a cuestas, dijo su padre, el hijo no vivía la cuestión como "algo desesperante".

Luis Fernando Pomar había cursado la primaria en la escuela industrial Bartolomé Mitre, de Pergamino, y el secundario en La Plata. En su juventud había sido un hábil jugador de básquet y había integrado el equipo del club Gimnasia y Esgrima, también de Pergamino. Cuando vio que la exigencia física lo sobrepasaba, abandonó el deporte que lo apasionaba y ya nunca más se entusiasmó con otra actividad deportiva.

Los familiares se enteraron por televisión

La cruda noticia tomaba por sorpresa a los familiares y amigos directos de la familia Pomar: mientras los distintos canales de televisión y las radios daban por sentado la muerte de toda la familia desaparecida el 14 de noviembre pasado, los más cercanos a los Pomar aún no tenían esa confirmación de manera oficial, por parte de la policía. Así lo contó entre indignada y sorprendida Romina Abatte, una abogada amiga de las víctimas. "Todo lo que sabemos hasta el momento es lo que se dice en la televisión, pero a nosotros no nos llamó ningún funcionario para confirmarnos que se trata de ellos", dijo Abatte.

Preguntas y respuestas

¿Es verosímil un accidente? El ministro Stornelli afirmó que los primeros peritajes demostrarían que la muerte de la familia Pomar fue producto de un accidente vial y que el conductor se habría quedado dormido. Los cuerpos tendrían síntomas de haber estado expuestos en el lugar desde su desaparición, el 14 del mes último. Según las imágenes tomadas en los peajes, al menos el conductor no llevaba cinturón de seguridad, lo que explicaría que los cuerpos hayan sido despedidos del vehículo.

¿Por qué fracasó el rastrillaje policial durante 24 días?

Stornelli reconoció ayer que de manera evidente hubo fallas en la búsqueda de la familia Pomar. El lugar del accidente estaba a pocos metros de la ruta 31. Imágenes desde un helicóptero demostraron ayer que el automóvil era visible desde el aire. Según algunos vecinos, faltó un patrullaje por tierra, que hubiera permitido encontrar los cuerpos mucho antes.

¿Cómo llegó ayer la policía al lugar en el que fueron hallados los cuerpos?

Oficialmente, el Ministerio de Seguridad bonaerense indicó que los cadáveres fueron encontrados ayer porque se decidió profundizar la búsqueda en el camino que hacían los Pomar cuando visitaban a sus parientes en Pergamino. Una versión indica que la policía fue avisada por un hombre que preparaba la cosecha en un campo vecino.

¿Por qué se investigaron tantas hipótesis sobre la vida privada de los Pomar?

La policía había dejado de lado la posibilidad de un accidente y se concentró en investigar los presuntos móviles de un hecho anormal que tendría a los Pomar como víctimas. Aparecieron así teorías que dañaron la imagen de una familia que ya estaba muerta al costado de una ruta. Stornelli admitió ayer que él manejó líneas de investigación diferentes de la del accidente.

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