En el conurbano, las inundaciones aguaron los festejos

En Lomas de Zamora, las casas tenían un metro y medio de agua; algunos vecinos perdieron todo
Valeria Musse
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26 de diciembre de 2009  

LA PLATA.- "Fue la peor Navidad que pasamos", dijo Verónica López, una de las vecinas del barrio Laprida en el partido bonaerense de Lomas de Zamora, víctima del temporal que en vísperas de la Nochebuena afectó a gran parte del sur del conurbano y produjo serias inundaciones.

Mientras dialogaba con LA NACION la mujer continuaba limpiando los restos de suciedad que dejó a su paso el metro de agua que ingresó en su vivienda cuando amanecía el jueves. Ella, como el resto de quienes habitan en las inmediaciones del arroyo Del Rey, revivió la misma situación más de diez veces durante tres años.

La tormenta, que comenzó cerca de las 6 de la mañana de anteayer, dejó como saldo una importante cantidad de evacuados y calles anegadas en varios municipios bonaerenses, sobre todo en Lomas de Zamora, Almirante Brown y en Quilmes.

Esta crítica situación provocó que los vecinos de Lomas de Zamora, cansados de las constantes inundaciones que sufren, realizaran cortes y protestas sobre el camino Centenario para exigir obras de infraestructura y de desagüe. Los desolados vecinos se quejaron porque el agua que entró en sus casas superó el medio metro y les arruinó muchos de los objetos personales y el festejo navideño.

López vio cómo la ilusión de la cena de Navidad, que tanto había planeado para toda la familia, se esfumó en sólo un par de horas. Los muebles de su casa estaban mojados y no había quedado un colchón seco. "A las 21.30, nos fuimos a dormir a la casa de un amigo", contó la mujer que, contundente, agregó: "Perdimos todo".

Arriba de los muebles

Josefina Gutiérrez, habitante de la localidad de Claypole, en Almirante Brown, estaba tomando mate con su marido que acababa de llegar a la vivienda cuando la lluvia apenas comenzaba a caer. "En menos de media hora -contó-, empezó a entrar el agua y, por suerte, llegamos a levantar la mayoría de las cosas. Hasta subimos a los chicos arriba de los muebles."

Sin embargo, la noche de Navidad junto con sus seis hijos no fue la esperada. El mal olor y la humedad reinaban en la casa y la bebida para la cena no se había enfriado. Al parecer, su heladera se había echado a perder.

Pese a que el agua le había llegado a las rodillas, la situación no la sorprendió. "Cada vez que llueve de esa manera pasa lo mismo", dijo la mujer que vive justo enfrente del arroyo Tuyutí. Según contó, para las elecciones legislativas pasadas, algunas obras le dieron más profundidad al caudal del curso de agua, "pero de la Municipalidad ahora nadie vino a preguntarnos si necesitábamos algo".

Cuando la familia Díaz, compró el terreno para construir su vivienda, hace 30 años, en el barrio Las Lomas, en la localidad de Ingeniero Budge, sabía que la zona solía inundarse porque los arroyos linderos hacían de desagüe de la avenida principal de Lomas de Zamora, Hipólito Yrigoyen. Advertidos, edificaron la casa por sobre un metro del terreno. Nunca habían tenido problemas, hasta el jueves.

El festejo navideño se empañó cuando Ary y su mujer, de 64 y 72 años, debieron poner a resguardo los muebles porque el agua también entró en su hogar. Entristecido, el hombre dijo a LA NACION: "El día después es el peor. Hay mal olor y te das cuenta de qué es lo que se te pudrió".

Los reclamos de los habitantes de ese partido continuarán pasado mañana con otro corte en el camino Centenario para exigir "respuestas inmediatas" a la intendencia.

En Quilmes

Por otra parte, en Quilmes, el oeste del partido fue la zona más afectada por la tormenta. Allí, los arroyos Piedras y San Francisco no tuvieron suficiente capacidad para desagotar la cantidad de agua caída en más de cuatro horas. Los vecinos de la localidad de Bernal también sufrieron pérdidas materiales luego de que el agua ingresara en sus viviendas.

Desde el Cuartel Central de Bomberos de San Francisco Solano informaron que las precipitaciones provocaron el desborde del arroyo Piedras, que no tiene desembocadura, lo que originó anegaciones, principalmente en el asentamiento La Matera.

La inundación fue de tal magnitud que para rescatar a las personas -en total, 44 tuvieron que ser evacuadas y trasladadas a dos sociedades de fomento- los bomberos voluntarios de la zona tuvieron que utilizar gomones para llegar hasta las viviendas. Afortunadamente, para los afectados por la inclemencia climática, no debieron pasar la Nochebuena alejados de sus casas, aunque sí lo hicieron en las condiciones menos deseadas de salubridad y de higiene.

Debido a la inundación, en la intersección de Guido e Yrigoyen, en Quilmes, los ocupantes de dos automóviles quedaron varados en un túnel ferroviario y tuvieron que ser rescatados por los bomberos.

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